Nacional

Venden la Fosfina como “caramelos”

* Sólo el año pasado 56 murieron por ingerir la famosa “pastilla del amor” * Quien la toma “empieza” a morir de manera consciente y pasa cuatro días de agonía * Envenenado sufre de ansiedad, la presión arterial desaparece y el corazón comienza a trabajar de forma acelerada, mientras los órganos van muriendo uno a uno

María Haydée Brenes

El año pasado, 56 personas fallecieron en Nicaragua tras haber ingerido tabletas de Fosfuro de Aluminio, un tóxico que es conocido en el país como la “pastilla de curar frijoles” o “pastilla del amor”. El número de muertes ha disminuido de forma considerable, pues su importación está prohibida desde el año 2004, pero el contrabando continúa manteniendo grandes inventarios en los mercados
“Esto mata todo señora, ratón chiquito o grande se termina, cucarachas, hormigas, y lo mejor es que no tiene que mezclarlo con comida, sólo lo pone en un lugar y la muerte está garantizada”. Con estas palabras un vendedor del mercado Roberto Huembes trataba de convencerme de comprar una “pastilla de curar frijoles” para acabar con un roedor en mi casa.
Mientras, consultaba al vendedor sobre otro tipo de veneno que no fuese esa pastilla, me explicaba, sosteniendo la lata gris cromada en alto con su mano derecha, que nada es tan efectivo como ella y que me dejaría en doce córdobas cada tableta, aunque su precio es de quince, porque ahora “ya no entra como antes”.
Me retiro del canasto del vendedor donde hay muchas bolsitas con veneno para hormigas y zompopos, mi misión se ha cumplido: comprobé que el químico Celphos 56 (Fosfuro de Aluminio o Fosfina) continúa comercializándose en los mercados pese a la restricción a su importación que hizo el Ministerio Agropecuario y Forestal en mayo de 2004.
El problema de esta restricción, señala el doctor Jesús Marín Ruiz, director del Centro Nacional de Toxicología del Ministerio de Salud (Centox- Minsa), es que para hacerla cumplir se necesita de un presupuesto para el control y la vigilancia, además de personal dedicado a acabar con los expendios, y no se tienen estos recursos.
“Lo que nos preocupa como Ministerio de Salud es que el Fosfuro de Aluminio es la sustancia que más personas mata en Nicaragua, y ahora no está entrando por vías reguladas, sino por contrabando, lo que ha hecho que su precio se incremente pero no que desaparezca de los mercados”, dijo el doctor Marín.
De acuerdo con las estadísticas del Centox, las muertes por ingestión de estas tabletas de Fosfuro de Aluminio han disminuido de forma considerable después de la restricción, pues en el año 2005 sólo 56 personas fallecieron por esta causa, mientras en los años 2003 y 2004 hubo entre 140 y 334 muertes.
La docena sucia
El doctor Marín destacó que se encuentran de manos atadas ante el problema de la comercialización en los mercados donde venden la Fosfina como “caramelos”, porque el órgano autorizado para decomisar ese producto y hacer cumplir la restricción es el Mag-For, aunque exista una Comisión Nacional de Plaguicidas, en la cual participan instituciones del Estado y empresas privadas.
“Nosotros, cuando alguien está grave por haber ingerido Fosfina o se nos muere, vamos a los mercados y la decomisamos, pero lo hacemos por esa razón, no porque sea una competencia de nosotros como Minsa. Lo peor es que a veces llegamos a los mercados y la gente no sabe qué es lo que vende, te dicen es plaguicida, mata las plagas, pero no parecen estar concientes de que también mata personas y que por su alta toxicidad debe ser manipulado con sumo cuidado y guardarse con altas medidas de seguridad”, afirmó el doctor Marín.
La Comisión Nacional de Plaguicidas solicitó al Mag-For en el 2004 la restricción de doce plaguicidas, de todo el listado sólo el Fosfuro de Aluminio tuvo restricción en su importación. Los otros once continúan ingresando al país y están ubicados en un listado al que el Mag-For denominó “La docena sucia”, y le estableció estrictas regulaciones que no se cumplen.
“Si desaparecieran esos doce plaguicidas, es decir, dejarán de importarse, disminuirían en más de un 90 por ciento las intoxicaciones que cada año se registran. No tendríamos entre 1,500 y 2,000 intoxicaciones, de las cuales son responsables estos integrantes de la docena sucia”, explicó el doctor Marín.
Menos laboral, más suicidios
También el doctor Marín comentó que la mayoría de las intoxicaciones se dan por desconocimiento, mal uso y venta indiscriminada, pues en las municipalidades de zonas productivas autorizan a cualquier persona a vender plaguicidas, y no debería ser así.
Las alcaldías con amplios sectores rurales tienen en la venta de plaguicidas un ingreso considerable, pues cualquier persona paga por un permiso de venta y a la par de las cuajadas, la leche, los mecates y semillas vende plaguicidas, comentó el doctor Marín.
Cabe destacar que la causa de las intoxicaciones en Nicaragua se ha modificado gracias a las campañas de capacitación, pues de acuerdo con el Centox, cada año se educa en el manejo de plaguicidas a entre 23 y 30 mil usuarios.
“En la actualidad, las intoxicaciones laborales han disminuido, al punto que en las estadísticas los que encabezan la lista de intoxicados son los intentos de suicidios que disminuyeron a partir de la restricción de la Fosfina, pero ahora se nos han incrementado las intoxicaciones con medicinas”, comentó el doctor Marín.
Muerte consciente
Al Fosfuro de Aluminio se le comenzó a llamar “pastilla del amor” después que muchas personas con problemas sentimentales se decidieran a acabar con sus vidas ingiriéndola (en el año 2004 fueron 334 personas las que se decidieron por esta vía), lo que muchos suicidas desconocen es que al tomarla se enfrentarán a una muerte y agonía consciente.
Y es que las personas que toman Fosfina no pierden la conciencia: escuchan, ven y sienten, saben, se enteran de todo lo que pasa a su alrededor y dentro de ellos mismos, pues los síntomas más frecuentes son ansiedad, la presión arterial desaparece y el corazón comienza a trabajar de forma acelerada, mientras los órganos van muriendo uno a uno, hasta que le llega el turno al sistema nervioso central, y debido al sobreesfuerzo, el corazón comienza a provocar arritmias, se da un paro cardiorrespiratorio, hay debilidad y llega el fin.
De acuerdo con el galeno, es muy difícil salvar a una persona que ingirió Fosfina, se requiere un esfuerzo del personal médico, pues de inmediato debe serle colocado un pulmón artificial, ventilador, monitor cardíaco; a la vez se colocan sondas por sus genitales y en la nariz, se les entuba e inyectan medicinas carísimas para tratar de estabilizar la presión arterial, pero muchas veces el paciente en Unidad de Cuidados Intensivos muere por arritmia.
“Casi se los arrebatamos a la muerte, porque una persona que ingiere Fosfina pasa cuatro días de agonía y debe dedicársele 24 horas de atención médica especializada, con un costo diario que oscila entre los 400 y 500 dólares en Nicaragua, y entre 1,000 y 1,500 dólares en cualquier otro país de Centroamérica”, expresó el doctor Marín.
Pueden salvarse
Si la persona llega temprano, en las primeras ocho horas, y la dosis no es mayor de seis gramos, hay un 90 por ciento de posibilidades de salvarse, dijo el doctor Marín. De cien casos podemos decir que salvamos 70, si llegan a tiempo.
“En Nicaragua no fabricamos Fosfinas, las importamos. En Centroamérica, los países con más problemas de intoxicación por Fosfinas son Honduras, El Salvador y Nicaragua; en Honduras es libre venta, y por Chinandega y Ocotal nos entra entonces una gran cantidad de esta pastilla de contrabando, de ahí que sean estos departamentos y sus vecinos los que presenten mayor número de casos. En cada uno de esos departamentos médicos toxicólogos, gracias a su preparación han logrado que sobrevivan siete de cada diez suicidas”, señaló el doctor Marín.
Énfasis en salud mental
Norwin Solano, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), destacó que en Nicaragua, a la par de un mayor control sobre los plaguicidas, debe proporcionársele a la población acceso y atención oportuna en salud mental.
“Es necesario que las autoridades de Salud y funcionarios del Estado evalúen la situación de los municipios de Jinotega, Matagalpa, Chinandega, Estelí, Rivas y Madriz, que son, a nivel nacional, los que presentan mayor índice de intentos suicidas para dar respuestas completas a los problemas antes de que se dé una epidemia de suicidios por diversas razones, no sólo sentimentales, sino también económicas, familiares”, señaló el licenciado Solano.
Casi siempre, dijo Solano, las personas con intentos suicidas requieren atención y dan algunas pautas en su comportamiento que pueden hacer que sus familias les apoyen y busquen ayuda especializada a tiempo.
“No es la mejor opción morir sin dar lucha, lo que hoy nos parece un gran problema, mañana puede no serlo. Lo importante es que si una persona siente deseos de dejar de vivir, se lo comunique a alguien”, opinó el licenciado Solano.