Nacional

“No soy inquisidor”


Edwin Sánchez

El presidente de la Comisión del Medio Ambiente de la Asamblea Nacional, Jaime Morales Carazo, aseguró que la Ley Especial de Delitos Contra el Medio Ambiente y los Recursos Naturales, más conocida como “La Ley del Ruido”, no fue elaborada para atacar a ninguna Iglesia.
Sólo fue hecha para garantizar la salud colectiva y ante el reclamo de la ciudadanía de que no perturben su descanso y sueño justo en horas que corresponden al reposo. Fue hecha de manera racional y ése es el espíritu, subrayó el diputado.
La reacción del también candidato a vicepresidente por el FSLN obedeció a los señalamientos de un líder de la Alianza Evangélica Nicaragüense, reverendo Guillermo Ayala, quien lo señaló de promover la citada ley como medio para “perseguir” a la iglesia protestante, tildándolo de “inquisidor”, y por supuesto dijo no sentirse como tal.
“Efectivamente, hay una ley que promoví y aprobó la Asamblea, la número 559, que cuenta con 59 artículos, pero sólo el 9 es relacionado con el ruido”, indicó Morales Carazo.
“Se le llamó La Ley del Ruido, porque hicieron ruido en torno a esta ley, le quisieron dar un sesgo político. Al autor y los que dictaminamos la ley, desde la comisión jamás se nos pasó por la mente, nunca tuvimos el menor propósito, de afectar a la Iglesia Evangélica o a ninguna otra de cualquier credo. El propósito es, fue y sigue siendo proteger al ciudadano de un contaminante que es el ruido, así considerado por la Organización Mundial de Salud, porque deteriora y afecta severamente la salud”.
“La presión popular”
El diputado Morales Carazo afirmó que recibió, antes y durante el trabajo de la ley, cantidades de cartas y mensajes prevenientes de las víctimas de sonidos de alta frecuencia.
“Conocimos de múltiples casos de ciudadanos comunes y corrientes que se quejan del ruido producido sin control de diferentes formas, y en algunas de ellas están ciertas iglesias --no sé si evangélicas--, que sin ningún control utilizan a altas horas de la noche parlantes de gran frecuencia, impidiendo el descanso de los ciudadanos cuyo derecho está garantizado en la Constitución”.
¿Pero qué pasó?, se pregunta el legislador, que por fines políticos exclusivamente, algunos diputados quisieron ganar simpatías de un sector evangélico, donde tengo muchos amigos. El proyecto no iba en contra ni a favor de la Iglesia, sino contra el ruido, quien lo produjera. Claro, precisa, que todo ruido que se desarrolle, si no se afecta a tercero, que lo haga a la hora que quisiera.
Recordó que desde 1948 está una ley del 21 julio, donde se establecían horarios para regular el uso de altoparlantes, de 7 a 9 am y de 4 a 6 pm. Morales reconoció que es católico, “pero no tengo una mentalidad de ayatola, como dicen algunos”.
Expresó que a veces “hay pastores, no digo que sea política de los evangélicos, que ponen su culto pegado a una casita humilde, y a altas horas de la noche hacen sus vigilias y sus cantos”.
“Estoy contra las campanas desde las cuatro, pero en ese entonces servían como despertador. Creo que ya se no se usan”, apuntó.
Lo que tolera el oído humano
De acuerdo con la OMS, el oído humano tolera hasta 70 decibeles, aunque el tope normal es de 40 decibeles. Pasados los 90, el ruido se torna dañino y por arriba de los 120 como en las discotecas, por ejemplo, se convierte en doloroso.
Para ese organismo, los sonidos soportables son aquellos que no superan los 80 dB. Un susurro se encuentra en el orden de los 20 dB, un restaurante demasiado ruidoso tiene un nivel de 70 dB, un secador eléctrico de cabello, un reloj despertador y una fotocopiadora, cerca de los 80 dB.
La ley es bien clara, precisó Morales Carazo: “Contempla cantidad de aspectos interesantes y es reconocida a nivel internacional como un enorme aporte. No tiene ningún propósito de afectar con nombre y apellidos, lamento que sea interpretada de otra manera”.
Consideró que es peligroso promover cuestiones políticas agarrándose de cuestiones religiosas, porque “ya vemos lo que ocurre cuando se propician fundamentalismos”, y luego pareció ver el tema desde la perspectiva de lo que dice la ciencia.
En abril de 1996 se celebró el Día Internacional Contra el Ruido, donde ya se expone que por no dejar residuos materiales, recibe menor atención, en relación a otros contaminantes.
“Hay discotecas, prostíbulos y cantinas que aterrorizan los vecindarios y contaminan, y están comprobado los daños sicológicos y mentales que provoca el ruido, como pérdida de atención, causa accidentes laborales enormes por gente que va temblorosa al trabajo por no haber podido dormir”.
El tinte fundamentalista
Respecto del calificativo de “el inquisidor”, dijo que “es una exageración que marca el tinte fundamentalista del que lo profiere, y lleva una intención política. Cuando se propuso esta ley ya venía trabajándose desde hace dos años. Se aprobó el año pasado y ni se me había ocurrido ni planteado que yo fuera el candidato a la vicepresidencia. Ahora vienen con interés de utilizarlo, pero para la inmensa mayoría de este país, evangélicos o no, es una ley justa que va dirigida contra un fenómeno, el de la contaminación acústica”.
Las iglesias y religiones deben estar al margen completa y totalmente de todas las pasiones tropicales de la política, sobre todo en períodos electorales; no es sano, pareciera que se estuvieran partidarizando algunos de sus dirigentes, o prestándose al juego o siendo usados, apuntó.
Preguntado sobre el ruido de la pólvora patronal, dijo que está “totalmente en contra de esas barbaridades, pero también son cosas de tradiciones populares en nuestro país. Básicamente, son católicos la mayoría de este país, y los protestantes se introducen siglos después”.