Nacional

Las niñas-madres: un drama nacional

* Nicaragua puntea en Centroamérica y presenta uno de los índices más altos de Latinoamérica. * Más del 30 por ciento de bebés tienen una madre adolescente que por lo general terminó con su adolescencia y vida académica * ”Claro, me afecta todos los planes que inicialmente me había trazado en la vida, pero ahora no puedo ver atrás, tengo que salir adelante junto a mi niña”, dijo Grethel

Grethel Elieth Osejo se levanta a las 4:30 de la mañana, pero no se baña a esa hora ni piensa en la falda plisada azul y en su camisa favorita de dacron, ni siquiera es el despertador de “Winnie Phoo” el que interrumpe sus sueños ahora, sino el llanto de un bebé de seis meses de nacido, urgido por pegársele a sus pechos.
A sus 16 años, Grethel debería estar terminando la escuela secundaria, pero no. Los binomios cuadrados perfectos, la trigonometría y la fórmula E=mc2 de Einstein debe hacerla a un lado y concentrarse en la fórmula perfecta para hacerle a su bebé un biberón de 4 onzas.
“Claro, afecta todos los planes que inicialmente me había trazado en la vida, pero ahora no puedo ver atrás, tengo que salir adelante junto a mi niña”, afirmó.
La joven, que es originaria de una comunidad de León, hoy vive en la capital con unos familiares, buscando algún trabajo que le ayude con la manutención de la menor.
5 mil bebés con niñas-madres
Estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa) confirman que Nicaragua es el país de Centroamérica con la mayor cantidad de madres adolescentes en los últimos cinco años. El número de niñas de entre 10 y 14 años, embarazadas, aumenta cada año. Sólo en el primer semestre de este año, el bebé de Grethel es parte de más de 5 mil niños nacidos con una madre adolescente.
“Estos niños deberían estar en el servicio de pediatría y no en la sala de labor y parto de los hospitales”, se lamentó el doctor Wilber Beteta, Responsable del Programa de Atención Integral a la Niñez y Adolescencia del Minsa.
El Minsa tiene registros de estos casos desde 2000. Ese año la cantidad de partos registrados fue de 126,873; de ellos 39,080 pertenecieron al grupo de adolescentes, un poco más del 30.8 por ciento.
Alta tasa de fecundidad
“Estamos claros de que nos ubicamos como el país de más alta tasa de fecundidad en adolescentes, pero lo importante es visualizar el problema y buscarle soluciones”, dice el doctor Beteta.
El último censo de población y vivienda del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), coincide con los registros del Minsa acerca de los elevados índices de la alta tasa global de fecundidad.
“La población está clara de que es necesario hacer algunas estrategias, algunas intervenciones, y de fortalecerlas; éstas deben ir dirigidas a buscar cómo disminuir esa cantidad de embarazos en esos niños”, afirmó.
Beteta indicó que el Minsa implementa proyectos de desarrollo integral enfocados en brindar atención especial, con el objetivo de facilitar acceso a la educación a la infancia, pues, de acuerdo con las mismas estadísticas, mientras más años de educación tiene una niña, menos probabilidades existen de quedar embarazadas a corta edad.
Mencionó que, en la actualidad, están en un proceso de reforma enmarcado en la atención integral en salud. Es un modelo de atención enfocado en la prevención y promoción.
Campañas y campañas
“No estamos viendo los problemas de salud desde lo curativo, sino desde la prevención. Promovemos campañas educativas diseñadas en la identificación de los principales problemas de salud en la población”.
Explicó que los embarazos tempranos interrumpen el desarrollo normal de las niñas, “socialmente pasan a vivir una vida de adultas para la cual no están preparadas, abandonando su formación académica.
Nicaragua tiene una población de cinco millones y medio de habitantes, de los que cerca del 26 por ciento son menores de 10 a 19 años. La tasa de fecundidad entre las adolescentes de 15 a 19 años es de 139 por cada 1,000 mujeres, y el 34.9 por ciento de estas menores ya han mantenido relaciones sexuales.
Esta tasa es mayor en el área rural, donde hay menos acceso a la información sobre salud sexual y reproductiva, y, además se suelen casar a edades más tempranas.
El caso de las no reportadas
Y aunque el Minsa no lo reconoce, algunos ONG estiman que de cada cuatro adolescentes embarazadas que son atendidas en las unidades públicas de salud, una lo es en su casa o en clínicas privadas, por lo que las estadísticas de madres adolescentes podría superar el 40 por ciento.
Los especialistas del Minsa consideran a las embarazadas adolescentes como de alto riesgo, porque debido a su edad no están preparadas ni física ni psicológicamente para ser madres. Así, las complicaciones durante el embarazo y el parto constituyen la primera causa de muerte entre las adolescentes, sobre todo en las niñas de entre 10 y 15 años.
Aunque el Minsa no tiene un presupuesto específico para atender este problema, Beteta explicó que en diferentes departamentos desarrollan proyectos de educación sexual y reproductiva. El fin de los mismos es fomentar prácticas saludables en la vida sexual y reproductiva de los adolescentes.
“No hay algo tan tácito para decirte esto (presupuesto) es para los adolescentes, si vamos a hacer una campaña de comunicación con el propósito de fortalecer los conocimientos de la población, esa campaña tiene un costo y la escucha todo el mundo”.
El funcionario del Minsa recalcó que es necesario sensibilizar a los jóvenes de las comunidades rurales sobre la igualdad de género para intentar romper con los roles sociales que discriminan a las niñas y mujeres.
La escasa promoción del uso de métodos anticonceptivos, debido a presiones o para no entrar en contradicciones con la Iglesia Católica, que públicamente se opone a la práctica de estos métodos, es otra razón, por la cual Nicaragua no ha disminuido de manera significativa las estadísticas durante los últimos cinco años.
La falta de acceso al sistema de salud, la pobreza y la desintegración familiar son, entre otras razones, las causantes del problema.

Causas de deserción escolar
El especialista Wilber Beteta, aunque aseguró no disponer de registros fidedignos de los casos relacionados con el embarazo y la violencia, sí admitió que un alto porcentaje de embarazos adolescentes son producto del abuso sexual.
“El Minsa tiene una intervención que se llama ‘Familia fuerte’, que está destinado a trabajar con padres y madres de familia y con adolescentes que no han atravesado ese problema”, recalcó.
Aunque el Minsa no lo reconoce, ONG estiman que de cada cuatro adolescentes embarazadas atendidas en las unidades públicas de salud, una lo es en su casa o en clínicas privadas, por lo que las estadísticas de madres adolescentes podrían superar el 40 por ciento.
Estudios independientes estiman que el 30 por ciento de la deserción escolar en adolescentes se debe a los embarazos. Este dato no fue confirmado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, MECD. Solicitamos una entrevista a la encargada de divulgación y prensa de la institución, sin embargo, no respondió positivamente a nuestra solicitud.