Nacional

Armas falsas en San Jacinto

* Afirma que en la Casa Hacienda hay cinco revólveres, dos de marca Remington modelo de 1858 y no de 1855 * Hace diez años un diplomático compró uno de los revólveres de nueve pulgadas por 200 dólares a un campesino en Sébaco y lo llevó a su país * Investigador está seguro que por lo menos una de las armas legítimas se encuentra en uno de los museos de Centroamérica * Propone buscar restos de filibusteros y compatriotas enterrados en el lugar para ver qué pasó realmente hace 150 años

Valeria Imhof

Las armas que utilizaron los filibusteros en la Batalla de San Jacinto no son las que se exhiben desde hace décadas en el museo del mismo nombre y que hace unos meses fueron robadas por delincuentes comunes de la casa hacienda. Aunque muchos podrán sorprenderse con esta afirmación, es la opinión del investigador Patrick Samuel Werner, quien desde años se ha dedicado al estudio de estos objetos.
“En mi opinión esas no son las armas que se utilizaron en la Batalla de San Jacinto”, aseveró Werner, en una amplia entrevista con EL NUEVO DIARIO, en su oficina de la Universidad Ave Maria Collage, en San Marcos, donde imparte clases de Ciencias Políticas.
Para argumentar esto, el investigador hace referencia al libro titulado: “Historia de Nicaragua” 1838-1878, de Francisco Ortega Arancibia, escrito en 1910 y publicado en 1975.
En la página 339 del libro se puede leer: “(…) Además, el señor Martínez me dio dos armas de precisión hasta entonces desconocidas: a saber, un revolver grande cañón de nueve pulgadas y un rifle Mini de los que se recogieran en el campo de la lucha de San Jacinto después de la derrota”.
“Ortega es testigo ocular de lo que está escribiendo, él dice que el general Martín Schmidt le dio las armas, por eso creo que es confiable este reporte. Cuando yo hago historia, solamente acepto testigos oculares, documentos contemporáneos escritos por las mismas personas: ese es mi método de escribir historia”, dijo Werner.
Señaló que en la casa hacienda de San Jacinto hay cinco revólveres, dos de marca Remington modelo de 1858 y no de 1855. “Él decía que ese modelo no fue ofertado públicamente hasta como tres años después de la batalla, es como encontrar una pieza precolombina y en el fondo diga: ‘Saludos de Masaya’, comparó el investigador, quien además es miembro de la Academia de Historia y Geografía de Nicaragua.
Indicó que el otro tipo de arma es de tipo francés de fuego de aguja, encontrado en la década de los 60, que son muy frágiles. “Esto no es una cosa de ciencia atómica, porque si se tiene armas del año 1858 que no fueron comercializadas hasta la Guerra Civil, en los Estados Unidos, en 1861, significa que no fue usada en 1856”, dijo.
Respecto a las armas largas, tampoco cree que hayan sido usadas en la Batalla. “Yo leí todos los documentos, los libros de Walker y de Alejandro Bolaños para averiguar cuáles armas ellos nombraban en los textos como el de Ortega Arancibia, y hay al menos cinco tipos de armas que se nombran en los textos que utilizaba la gente.
“Por ejemplo, hablan claramente que el general José Dolores Estrada tenía fusiles de chispa calibre 70, modelo 1763, que fueron enviados por el general Paredes de Guatemala y que fueron hechos por España para su imperio. También se habla de revolver con cañón de nueve pulgadas, de un rifle Mississipi tipo 1841, calibre 54, el cual fue utilizado por el ejército americano en México, y también de los rifles Minicom, ese fue casi seguro el rifle modelo 1855 calibre 58 con tres estrías”, detalló Werner.
No es engaño
Werner afirmó que no se trata de un engaño ni de una actitud malintencionada de querer falsificar la historia, y menos pensar que se cambiaron las armas originales.
“El Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) ha hecho maravillas con los recursos que ha tenido, pero esto de las armas es una cosa muy específica que muy pocos conocen y no creo que fue un engaño de nadie. Ellos han hecho lo posible para mostrar a los nicaragüenses lo que tienen, lo que pasa que la diferencia entre un revolver Remington y un revolver Colt es muy poca, y si tiene el ojo acostumbrado, es fácil de identificar. Tampoco quiero decir que son armas falsificadas, son armas más o menos del tipo general de la época, pero probablemente no se usaron en la batalla”, manifestó.
¿Y las armas auténticas?
Al ser consultado sobre las armas originales que habrían utilizado en la Batalla de San Jacinto, respondió con este relato: “Hace diez años un diplomático aquí en Nicaragua compró uno de los revólveres de nueve pulgadas por 200 dólares a un campesino en Sébaco, y lo llevó a su país. Para mí fue una gran vergüenza, por eso sería muy bueno tener una ley de patrimonio cultural para proteger estos objetos históricos y que no puedan ser llevados a otros países”.
Werner reveló que en una inspección que hizo en los museos de Guatemala, El Salvador y Costa Rica en busca de esas armas encontró una de ellas. “Estoy 90 por ciento convencido que fue esa arma utilizada por el Ejército de Walker, y estoy haciendo los trámites para traerlos en la próxima celebración de septiembre”, manifestó.
Otro de los argumentos de Werner para creer que el arma utilizada por los filibusteros era de nueve pulgadas, es que el revolver Colt de 1856 utilizados presuntamente por ellos no tenía fuerza para matar jinetes ni caballos”. “Y ellos querían un arma fuerte para que se pegara al jinete y caballo, por eso hicieron esas armas larguísimas de casi seis libras de peso. La diseñaron para matar caballos y jinete, incluso lo cortaron a siete y media pulgada”, dijo.
El historiador dijo que hay una manera de develar qué pasó realmente en San Jacinto, incluso saber cuánto tiempo duraron las batallas. “Probablemente hay defensores y filibusteros enterrados cerca de la hacienda. Los cuerpos en el suelo tienen mucha información, porque pueden tener balas, y podemos encontrarlas y dividirlas en dos grupos: las que tienen estrías son de los filibusteros, y las que son lisas son las que usaron los defensores, luego podemos a medir su calibre y a verificar fácilmente a qué armas pertenecieron”, explicó.
El Museo Casa Hacienda San Jacinto es un sitio histórico donde se exponen objetos utilizados en la lucha contra el filibustero yankee William Walter. La hacienda es el lugar donde el 14 de septiembre de 1856 se realizó la batalla más memorable de la Guerra Nacional entre 120 ó 150 soldados nicaragüenses comandados por el entonces coronel José Dolores Estrada contra 300 mercenarios estadounidenses. El Ejército Nacional salió triunfante de esta batalla, a pesar de que contaba con menos armas que los invasores.