Nacional

Una vida amarga, pasión y gloria del Cacique Mayor


Edwin Sánchez

En el ropero de su casa o sobre las sillas, quedan los rastros de su otra personalidad que se quita y a lo mejor hasta trata de olvidar un poco, dejándola colgada de la percha cuando se acuerda de que debe enfrentar la vida real apenas con mil 800 córdobas y no con penachos, flechas, tamborileros a sus órdenes y un anillo de seguridad para avanzar entre la muchedumbre con su danza victoriosa.
Y aquel anónimo individuo que resguardaba los parques de Managua, Óscar Ruiz, de 61 años, asume ahora ese otro papel, el del poder, el del trono sin sombra, porque literalmente el Sol es su corona para reinar en agosto, aunque los últimos le han salido tan efímeros como soplos de canícula.
En una casa metida en un callejón de Monseñor Lezcano encontramos a este ciudadano, que al momento de verlo ya no era tanto el trabajador jubilado de la Alcaldía ni tampoco el caudillo indígena que queríamos entrevistar, porque llegamos cuando iniciaba una apresurada metamorfosis, antes de tiempo, pues quería mostrarnos a su famoso personaje que el primero de agosto cumplirá 41 años de existencia.
“Soy un personaje reconocido por la Iglesia Católica, por la Alcaldía de Managua, no he tenido tropiezos con mi nombramiento. Todos me han respetado”, suelta el Cacique las calidades de su realeza, representadas por su largo y colorido penacho que le ha permitido entrar a los estrados exclusivos de jefes de Estado como Violeta Barrios, aunque en el rol de Óscar Ruiz sólo podía acercarse hasta el parque Las Palmas para encargarse de su ornato durante tres años.
Erigido en el Altar Mayor
¿Cuáles fueron las motivaciones personales de Óscar Ruiz para convertirse en Cacique Mayor?
Yo era amigo del difunto Santos Ocampo, que fue el que inició la tradición del indio allá en 1924, que le salió un salvaje que según él, se lo quiso comer, y por eso le prometió a Santo Domingo que para que ese hombre no se lo comiera, él iba a salir vestido de nativo año con año. Me presenté voluntariamente cuando él estaba hospitalizado en el Hospital El Retiro, en agosto de 1965, para presentarme en el Altar Mayor en el papel del Indio Cacique. Me entregan el Altar Mayor en ese año y él muere en noviembre. Entonces quedé representándolo, cuando fui nombrado Primer Cacique Mayor, por haberme destacado en el baile y el arreglo.
De Ruiz sólo queda un atisbo, y ya el Cacique ocupa su espacio, y vemos que se coloca una argolla en la nariz, como lo hace desde hace cuatro décadas, antes de que los jóvenes de hoy se perforaran las orejas, ombligos, narices, cejas y lo que sea…, y después se untará la cara de achote y simulará tatuajes, se pondrá su chaleco de cuero de venado y un collar, de donde penden cuernos de ese mismo animal.
A Óscar Ruiz ya no lo vemos aquí y más bien queda el Cacique Mayor…, ¿influye este papel en su personalidad, le da mayor vigor y dinamismo para caminar y danzar tantos kilómetros, que tal vez don Óscar no lo pudiera hacer si va de paisano?
Me siento orgulloso, porque esto me da energía, por el respaldo de mi lindo pueblo, y de la Iglesia Católica, del Mayordomo y sus antecesores. Con esta indumentaria Óscar Ruiz se transforma, por el amor a la cultura, por Santo Domingo. Puedo dar fe de que Óscar Ruiz no toma licor, tampoco fuma, y yo, el Cacique voy completamente sobrio, éstos son mis valores que comparto con Óscar.
Esto es contradictorio respecto a las fiestas celebradas con libaciones al por mayor, porque cualquiera diría que el Cacique aguanta porque va con sus tragos.
Es normal que me maree, pero por el sol, porque soy humano, me tengo que cansar. A veces debo hacer pausas. Pero Óscar nunca tomó, y el Cacique no lo hará a pesar de que la vida ha sido bastante amarga.
El 7 trágico
Cómo es eso de que la vida ha sido tan amarga… ¿con Óscar Ruiz?, le preguntamos, y el Cacique cuenta la historia del hombre que le da vida en agosto, y de momentos, los ojos del jefe indio parecen narrar por medio de la emoción una dura batalla, cruel por cierto, que el ciudadano, ex trabajador de la Alcaldía, pensionado hoy, enfrenta y ha sufrido.
La primera esposa de Óscar Ruiz, Estela Guevara, con la cual sólo tenía siete meses de casado murió en un accidente de tránsito que sufrieron en la carretera a León, el 17 de julio de 1967, en el kilómetro 17, a las 7 de la mañana. Era originaria de La Concepción. Ya no salí ese año, hasta 1968. Siendo el Mayordomo don Luis Hasbani, trajo la carroza de la parroquia hasta Las Sierritas, y ahí me sentí tan agradecido, que de la punta del barco me tiré al atrio de la iglesia. Hubo aplausos.
Cuando Óscar estaba en la cama del hospital se le presentó Santo Domingo y le puso la mano en la frente y se sonrió con él. Le pidió que si era de esta vida, que no quería ser carga de nadie, que le ayudara a ser hombre normal, porque salió fracturado de la canilla izquierda, tiene platinos, fracturas en el cráneo, con platino también; la oreja izquierda la sacó desprendida y la mandíbula la anduvo amordazada durante seis meses con alambre. Si era hombre que no servía, que se lo llevara. La recuperación fue rápida.
Estela fue el primer amor de Óscar. Siempre la recuerda, a pesar de que sólo llevaban siete meses de casados.
Después contrajo segundas nupcias, pero vive separado de su esposa, Francisca Jarquín Robles, que vive en Unidad de Propósitos. Le tuvo dos bebés, una niña y un varón que murió de un año. La niña actualmente tiene 36 años y se llama Reina de Los Ángeles Ruiz Jarquín, quien se afrenta de Óscar, y disculpe, pero digo la verdad --dice el Cacique.
¿Se afrenta de qué, Cacique?
Porque ella se preparó, es una economista, trabaja en informática, y gracias a Dios Óscar nació pobre, pero tiene la frente en alto, porque soy honrado. La felicito que se haya preparado, pero lo malo es que ella sólo piensa en su capital. Si Óscar tuviera capital, tuviera hija; como no tiene dinero no tiene hija. Se afrenta.
Tengo otra, de 17 años, de otra dama que me brindó su cariño, pero está en Costa Rica. Óscar está solo, vivía con sus padres, quienes fallecieron hace tres años.

Una tribu de 12 miembros
El penacho que corona la testa del Cacique pesa 12 libras, pero después de una lluvia, la majestad indígena carga de 16 a 20 libras. El Primero saldrá a las 4 de la mañana, con su equipo de 12 miembros que casi conforman una tribu, pues llevan conductor, altoparlantes, tamborileros y una escolta que resguarda su paso.
Le preguntamos a don Oscar: ¿Por qué se presenta el Cacique con una indumentaria que corresponde a los apaches de Estados Unidos?
No, esto es anónimo. El Cacique quiere también representar a la fauna de Nicaragua y por eso va adornado con las plumas de lapa y pavo real. La lapa se encuentra en Río San Juan. Lleva pluma de pavones. A veces sale adornado con plumas de gavilán, loro y chocoyo, en fin, de las especies que llaman exóticas.
El atuendo como Indio Salvaje era diferente, de nagüilla como los diablitos, el penacho era pequeño, sencillo. Ahora, con el nombramiento se le dio un rango, el de Cacique Mayor, cuando tuvo esa voluntad doña Mary Cocó Maltez de Callejas, entonces Ministra de Educación. El señor Hasbani dio para todos los gastos del nuevo penacho. Ahora porta el tercero.
¿El Cacique termina agotado con su pesado penacho?
Sí, pero ya me acostumbré. Otra persona no se acostumbraría.
¿No le molesta esa chapa en la nariz, que más bien es argolla?
“Pues también, ya me acostumbré. Esto significa: Indio Salvaje, Indio Valiente, Indio Guerrero”.
Por lo menos, ante EL NUEVO DIARIO, la transformación de Óscar Ruiz en el Cacique dura unos 20 minutos.

¿Habrá relevo para el Cacique?
Junto a Juana Francisca Villalta Lezama, “La Vaquita”, “El Cacique Mayor” integra el dúo de emblemáticos personajes que el siglo XX le dejó a las desaforadas fiestas de Santo Domingo. Con Lisímaco Chávez, el Torólogo, fallecido ya, no se ven relevos por ningún lado y lo único que les queda a los managuas es ver cómo la burocracia decidirá con sus memorandos lo que la tradición se encargaba de arreglar con el paso del tiempo y de los caites: ¡Sólo quedan estos dos únicos símbolos vivientes!
Óscar Ruiz no ve sustitutos, y no porque no lo quiera, sino porque no hay, pues además como en toda cultura nativa, los títulos se heredan, se ungen o se designan desde los altos cacicazgos, tal como pasó con él hace multitud de lunas crecientes y menguantes, pues el “Indio Salvaje”, Santos Ocampo, le pasó el mando que llegó a trono cuando fue ascendido a Cacique.
Los presidentes y los reyes algún día deben entregar el poder, ¿cómo hará el Cacique?
Bueno, eso lo tendrían que ver la Dirección de Cultura de la Alcaldía y la Iglesia Católica, que me han dado el apoyo, junto al Mayordomo, Nicho Marenco.
¿No ha buscado el relevo?
Es que no ha sido costumbre. Será la Dirección de Cultura la que diga si proceden a nombrar a otro Cacique o no.
Óscar Ruiz se jubiló, ¿no piensa jubilarse como Cacique?
“Quizás, porque las energías se me van agotando, pero por el momento no soy yo el que me toca calificarme, sino mi pueblo y los periodistas”.
Se oye el tam-tam y el Gran Jefe de la Tierra de Xolotl, la antigua deidad prehispánica, danza el son de sus tamborileros, y quizás arriba le escuchen porque hay mucho que oír: la comuna en 2004 otorgó pensiones para Lisímaco Chávez y la “Chica Vaca”. “También yo salí favorecido, pero me lo quitaron para dárselo a ‘Chico Pelón’, y es lo que yo reclamo a la Secretaría de los concejales. Metí carta, porque sólo hubo publicidad”.
¿Qué hace Óscar Ruiz durante todo el año?
Pasa metido en su casa, buscando qué hacer, porque vive solo. A veces, cuando sale algún trabajito de jardinería, lo voy a hacer.
¿Se hace un chequeo médico para poder llegar a ser el Cacique?
Sí, ahorita me ‘chequié’ en Salud Integral de Plaza España.
¿Está en forma para desempeñar el cacicazgo?
Sí, está perfectamente bien. Sólo que uno puede salir bien chequeado, pero el Sol no perdona ni a un Cacique. Una vez llegué al barco y caí, por la presión, pero se puso las pilas Evertz Cárcamo, quien era vicealcalde, y me pagó un médico particular, los medicamentos, y ordenó que mi pago me iba a salir siempre hasta lograr recuperarme.
Cacique, la gente no conoce a Óscar Ruiz.
Sí, sólo al Cacique. Cuando lo miran en la calle, algunos lo reconocerán… la gente más cercana.
¿Qué piensa de estas dos facetas, el famoso Cacique y el desconocido Óscar Ruiz?
Para mí es una honra a como me miren: con el cargo que tengo de Cacique Mayor, o bien que no me miren, cuando me convierto en un nadie. Para mí todo es bienvenido. Como me traten yo les recibo. Y cuánto más me traten mal, más recibo la bendición de Dios.
¿A cuál de los dos personajes le gusta interpretar mejor, a Óscar Ruiz o al Cacique Mayor?
A los dos, porque me convierto en otro personaje cuando soy el Cacique Mayor, y cuando sólo soy yo, me convierto en un jornalero a mucha honra. Si me sale un trabajo de jardinería ahí voy.
Pasa del alto cargo de Cacique a ser un indio de línea.
Orgulloso, porque soy un proletario.