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Abandono y destrucción de arte sacro

* Obispo de León, monseñor Bosco Vivas, hablará hoy para END

Negligencia, abandono, ignorancia, indiferencia. Con estas palabras el cura párroco de Nandaime, Mario Campos, calificó el robo de los objetos sagrados en las iglesias, a la vez que señaló que esto demuestra falta de interés de la sociedad en su conjunto.
“Todos somos culpables, los sacerdotes porque no nos querernos documentar o sensibilizarnos, y los inescrupulosos que trafican con el arte sagrado y muchas veces no se dan ni cuenta de lo que han robado, y mucho menos de lo que han vendido”, señaló Campos, quien durante años se ha dedicado al estudio, cuido y restauración de los objetos sagrados.
El sacerdote dijo que en Nicaragua se debería poner alarmas en los templos, pero reconoció que para eso se necesitaría un donante, porque con lo que el pueblo puede aportar “no da ni para pagar un CPF”.
“Aquí lo que hay que hacer es lo que yo hago: sacar las cosas más o menos hermosas y valiosas para grandes solemnidades y el resto del tiempo guardarlas”, expresó.
Campos dijo que el resguardo de estos objetos sagrados también depende del interés y la formación del párroco. “Cuando hay desconocimiento fácilmente se cometen cosas terribles, como la de una parroquia adonde llegó una persona muy conocedora e inteligente que se llevó un atril de doble águila que utilizaba el cantor para dirigir la música, y le dio al párroco a cambio uno de piuter y cierto dinero, y todo quedó en paz”, relató el sacerdote.
Aseguró, no obstante, que la corona de la Inmaculada Concepción de la Catedral de León, que se presume se cambió por otra, nunca fue de oro. “La única corona de oro con piedras valiosísimas la ostenta la Purísima Concepción de El Viejo, en Chinandega. Ninguna otra imagen posee una corona de oro macizo en Nicaragua”, aseveró.
Abandono y destrucción
Respecto a los lienzos de Corazón de María y el Corazón de Jesús, del pintor Toribio Jerez, en la Catedral de León, señaló que los vio hace unos siete años completamente deteriorados.
“Las obras de Toribio Jerez pertenecen al poco patrimonio pictórico colonial que tiene Nicaragua. No sé si el Estado ha catalogado sus obras, no sé si existe un inventario, pero sí le puedo decir que esos dos cuadros están todavía en la Catedral de León: el del Corazón de Jesús lo miré sumamente manchado con excremento de murciélagos, y al del Corazón de María lo conocí en una bodega, en el Patio del Príncipe, echando los pedazos, sumamente destruido, pero nunca lo vi fuera de la Catedral”, narró.
Dijo que en la misma parroquia de Nandaime conservaba dos atriles de plata: uno de 1794, que estaba guardado en la alacena de la Sacristía, mientras que el otro lo encontraron tirado en el patio, en el lugar donde se criaban los cerdos.
“Lo encontramos lleno de lodo y de porquería, lo limpiamos y lo restauramos, pero cuando me vine a hacer cargo de la parroquia hace un año y cuatro meses sólo encontré un atril. Incluso el libro de bautismo de José Dolores Estrada luego de que se empastó y se restauró, lo saqué del archivo y lo tengo a buen resguardo”, dijo.
Campos expresó que todas las parroquias deberían tener un inventario con registro y fotos de las piezas religiosas, y agregó que detrás de estos robos se esconde una mafia organizada. “Cuando una obra de gran valía se pierde, detrás hay un autor intelectual, porque al ladroncito corriente le da lo mismo robarse una imagen de yeso reciente del Divino Niño, que una imagen de madera de Juan Martínez Montañés, que son de un valor incalculable”, manifestó.
El cura mencionó que además de falta de conciencia, no hay presupuesto para restaurar estos objetos. “La Iglesia en Nicaragua es pobre, independientemente de lo que la gente diga, que los padres vivimos millonarios de limosna”, señaló.
Obispo de León hablará con END
En tanto, el representante de la Iglesia Católica en León, monseñor Bosco Vivas Robelo, aceptó sostener un encuentro con EL NUEVO DIARIO hoy, para explicar sobre los bienes de la Catedral y la situación en que se encuentran.
A raíz de las publicaciones anteriores de este rotativo sobre la inquietud de algunos pobladores por objetos religiosos que ya no están a la vista del público, un sinnúmero de personas han llamado para que indaguemos qué está pasando no sólo con el patrimonio sacro, sino que también con otras riquezas que estamos perdiendo por falta de protección y seguridad.
Jacinto Salinas, miembro del Patronato de Turismo de León y responsable de la Casa de Cultura, consideró en el caso de los bienes religiosos que debe existir participación de la Iglesia en el Patronato como administradores de un tesoro valioso que está en peligro.
“Hasta ahora, esas riquezas son consideradas de la Iglesia, cuando deben declararse patrimonio de los leoneses y nicaragüenses dado el alto valor histórico que tienen. Nosotros como Patronato somos un instrumento facilitador que puede apoyar con gestiones a preservar lo poco que nos está quedando”, refirió Salinas.
Añadió que el Instituto de Cultura debe actualizar cada dos o tres años un inventario de los objetos religiosos, no obstante la Iglesia tiene que facilitar el proceso, y además contar con un respaldo presupuestario con controles definidos, que les permita instalar sistemas de seguridad como en otros países.
Inventario en protocolo
El abogado Luis Mayorga Sirera conserva entre sus documentos uno de los protocolos de su padre, Luis Mayorga Delgado, en el que aparece el inventario de los bienes de Catedral.
“Mi padre, que colaboraba con la Iglesia, hizo el documento legal de entrega a monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes en los años cuarenta, pero lo voy a buscar para mostrárselo, ahí aparece el inventario que había en ese entonces”, manifestó.
Así mismo, la hermana de monseñor Oviedo, Mélida Oviedo, aseguró que hubo una entrega oficial al sucesor, pero que está en poder del Arzobispado.
Sí se han perdido objetos
Aunque la gente que ha informado sobre las pérdidas de objetos valiosos en la Catedral teme revelar su nombre públicamente, continúan afirmando que hay desapariciones importantes.
Entre éstas mencionan varios cálices y cajas de custodias, pero también recordaron la desaparición de dos ángeles en una de las iglesias de León y otros objetos de menor valor en templos.
“Lo que pasa es que no les gusta hacer escándalos y por eso nos callamos, pero es hora de que se ponga interés en este asunto. León es una ciudad rica por su tesoros culturales y los que tiene la Iglesia, y es un deber de todos conservarlos”, señaló una de nuestros contactos, quien no descarta que algunas de las desapariciones tengan que ver con la profanación de la Virgen del Trono ocurrida en Chinandega.