Nacional

Mískitos alarmados por base militar hondureña

* No hay presencia del Ejército de Nicaragua en Cabo Gracias a Dios y se necesita un amplio terreno para la construcción de una base * Militares del país vecino pueden activar campamento de la extinta Contra * Indígenas temen represalias de catrachos al momento que vayan a sembrar al territorio de Cabo Gracias a Dios

COLABORACIÓN END / WASPAM, RÍO COCO -Un pequeño campamento y doce soldados, es con lo que cuenta el Ejército de Nicaragua en la comunidad de Bismona, jurisdicción de Waspam, Río Coco Abajo, que se ubica muy distante del lugar señalado para la construcción de una base militar en territorio hondureño.
En la ciudad de Waspam, el Ejército tiene instalada una base militar que funciona para controlar la delincuencia en las 146 comunidades del municipio, sin embargo, y por los escasos recursos económicos, se hace difícil penetrar a lugares tan distantes como es el caso específico de Cabo Gracias a Dios, a donde para llegar se necesitan pangas de fibra de vidrio, gasolina y motores fuera de borda, de alta capacidad, para contrarrestar la actividad delictiva en el Mar Caribe y en algunas comunidades indígenas.
Tienen que acelerar presencia
Líderes de varias comunidades del río Coco, coinciden en que las autoridades castrenses de Nicaragua tienen que incrementar la presencia militar sobre el Wangki (río Coco), antes de que los catrachos se instalen con su base, que se supone tendrá hasta una pista aérea.
“Hacemos el llamado a los jefes del Ejército a que le pongan interés a esta situación antes que se den algunos choques entre los uniformados de Honduras y los mískitos que siembran en el territorio de Cabo Gracias a Dios, y que pertenece a la Mosquitia hondureñas”, indicó el líder de Bismona, Avelino Poncio Robinson.
Hondureños pueden activar base
En la comunidad de Islaza, cerca de Cabo Gracias a Dios y que pertenece a la Mosquitia de Honduras, existió una de las bases militares más grandes que ocupó la extinta Contra en los años ochenta. Este sitio cuenta con una base militar de balaustre, varios galerones y según afirman ex dirigentes de la resistencia indígenas de Nicaragua, hasta túneles se construyeron para escapar de un posible ataque aéreo.
Juan Carlos Lucas, ex miembros de la desaparecida resistencia mískita, dijo que la base militar de Islaza aún cuenta con condiciones para albergar a centenares de militares. “Con poco dinero este sitio volverá a ser lo que fue en los años ochenta”, apuntó.
Ya hay temor y zozobra
La noticia de la construcción de una base militar en el sector de Cabo Gracias a Dios, en territorio de la Mosquitia hondureña, tiene alarmada a la población indígena de las comunidades de Leymus, Kum, Bismona, Cabo Viejo, Wasla y Andrés Tara, todas pertenecientes al municipio de Waspam, Río Coco, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
El anciano Silvano Hunter, originario del Kum, considera que la presencia militar frente a las comunidades se convertiría en una seria amenaza para los indígenas nicaragüenses, que circulan y trabajan en el río Coco, y atentaría contra la vida de ellos (mískitos). Y dijo: “Sibrin aidaukisa militar nani kaikuna taim tingni nanira auya taim”, que en español significa: “Me da temor ver otra vez a los militares navegar nuestro río Coco”.
Según el líder comunitario, desde que desapareció el conflicto bélico en Nicaragua, refiriéndose a la guerra de los años ochenta, y tomando en cuenta esta zona de Waspam fue una de las mas afectadas, los indígenas tienen temor de que regresen esos duros momentos.
Los comunitarios de Waspam están pidiendo a las autoridades regionales a que intercedan a lo inmediato para buscar la forma en que los indígenas nicaragüenses no salgan afectados, muchos menos expuestos a una situación armada