Nacional

Así quebraron al Interbank

*Oficina en Bolonia controlaba que imperio de papel se mantuviera *114 millones de dólares en créditos fantasmas constituían parte del capital del banco *Grupo Centeno-Conagra y connotados sandinistas, principales accionistas del Interbank

La primera reacción fue el desconcierto masivo. Las sucursales fueron tomadas en un asalto desesperado por cientos de cuenta-habientes que intentaban encontrar una respuesta a lo inexplicable. La única certeza que había era que todos exigían su dinero.
Los más afortunados se retiraban aliviados con los ahorros de su vida en una bolsa de papel. Pero aquellos cuyos depósitos superaban los cinco mil dólares soportaron la incertidumbre hasta que pudieron retirar todo su dinero. Corría el 7 de agosto de 2000. El Banco Intercontinental S.A. (Interbank), “La Pirámide del Ahorro”, había quebrado.
Ese día, en una acalorada conferencia de prensa, el superintendente de bancos, Noel Sacasa, reveló a todos los nicaragüenses su decisión de intervenir el banco por la detección de graves irregularidades: retención de cheques para su cobro; emisión de avales para obtener sobregiros en el extranjero sin autorización y las debidas garantías; y cobranzas que se sospechaba eran ilegales.
El primer reporte sobre anomalías arrojaba una cifra de 45 millones de dólares, según documentos vinculados a las primeras indagaciones que realizó la Superintendencia de Bancos (SIB), a los cuales tuvo acceso EL NUEVO DIARIO.
Pero eso era apenas la punta del iceberg. Lo que revelarían en los meses siguientes las inspecciones realizadas por la Junta Administradora, primero, y la Junta Liquidadora después, ambas nombradas por la SIB, sería abrumador.
“Ése no era un trabajo de banqueros, a eso le tenía que haber caído la Policía; allí era todo delictivo”, comenta Óscar Mayorga, uno de los nueve abogados que intentaron, a través de 18 acusaciones penales en nueve juzgados, meter en prisión a los responsables de la mayor estafa en la historia de Nicaragua.
“Tal vez el objetivo no era quebrar el banco, pero les pasó como a la garrapata: de tanto chupar termina matando a la vaca donde está pegada”, reflexiona.
Casi seis años después de la quiebra del Interbank, ninguno de los acusados guarda prisión. Tampoco respondieron por sus faltas los notarios, jueces y funcionarios de registros públicos cuya complicidad desangró al banco en otros 338.8 millones de córdobas, revelan acusaciones judiciales que obtuvo END.
“La Pirámide del Engaño”
El Interbank fue catalogado por la SIB y sectores económicos y empresariales del país como el banco más sólido del sistema financiero nacional. Irónicamente, esa “solidez” no era más que un síntoma de su inminente colapso, y una señal del destape de una gigantesca “olla podrida”.
El símbolo del Interbank era una pirámide de oro macizo. Ciertamente, de acuerdo con los reportes presentados a la SIB, desde su constitución en diciembre de 1991, el banco se había perfilado como el de mayor capital, hasta algunos meses antes de su intervención.
Al 31 de diciembre de 1999, según estimaciones de la Superintendencia, tenía activos totales por C,002.824.500; es decir C,233.356.400 más que el año anterior, lo cual reflejó un incremento en activos del 70 por ciento en sólo un año.
Por otro lado, sus disponibilidades para el mismo período eran de C8, 527,800: C,372.000 en moneda nacional y C4,155.800 en moneda extranjera. La cartera de créditos pasó en 1998 de C,204 millones a C,134 millones en 1999.
Entonces, ¿por qué la pirámide se derrumbó? El abogado René Vivas, ex jefe de la Policía Nacional y contratado por la Junta Liquidadora para identificar las rutas del saqueo y recuperar bienes, tiene una respuesta: el Interbank jamás alcanzó semejante crecimiento.
Todo consistió en un meticuloso, complejo y perfeccionado trabajo de maquillaje que realizaron funcionarios de distintos de departamentos del banco coordinado desde las gerencias.
Cheques sin fondos, créditos sin garantías, sobregiros sin autorización, entre otras transacciones ilícitas se despachaban desde las oficinas de varios funcionarios del banco, paralelos a las operaciones cotidianas. Algunos directivos tenían pleno conocimiento de estas maniobras.
“En el Interbank habían dos bancos: uno chiquito que funcionaba como banco, donde vos llegabas, te pedían garantías, tus papeles, tus escrituras, y pasabas a un Comité de Crédito. Y después había una gran operación mafiosa”, explica Vivas.
El banco “chiquito” o capital sano, de acuerdo con un reporte que presentó la Junta Liquidadora del Interbank el 29 de octubre de 2003, tenía una cartera de 37.1 millones de dólares.
En cambio, según el mismo informe, existía una cartera vinculada al Grupo Centeno-Conagra por un monto de 74.4 millones de dólares, y una “cartera fantasma” de 114 millones de dólares, ligada también a operaciones de este mismo consorcio.
Así se constituían los 225.5 millones de dólares de la cartera total a julio del año 2000 del Interbank. Al final, el gran “hueco” que dejó el Interbank fue de unos 164 millones de dólares, luego de algunas recuperaciones de la Junta Liquidadora.
Hermanos Centeno Roque aparecen en escena
Desde abril de 2000, cuatro meses antes de la intervención, el hedor de la “olla podrida” comenzaba a filtrarse. Un resumen del Informe de Gestión Año 2000 sobre el caso Interbank, preparado por la SIB, revela que el Interbank no cumplió con el encaje legal correspondiente a ese mes por problemas de liquidez.
En junio, la SIB impuso a la institución varias multas que ascendieron a 1.8 millones de córdobas y 34.5 millones de dólares. Pero los gerentes y otros funcionarios del banco seguían con su afán de aprobar créditos y efectuar sobregiros a diestra y siniestra. Los hermanos Centeno Roque aparecían en escena.
Según el mismo Informe de Gestión, la iliquidez y el incumplimiento reiterado del encaje legal se debieron a desembolsos de hasta 138 millones de córdobas entre abril y junio, vinculados a empresas que resultaron ser testaferros del grupo Centeno-Conagra, además de importantes retrasos en el cumplimiento de las empresas ligadas al mismo consorcio.
Fiscalía: “Verdadera organización mafiosa”
Difícilmente podrá precisarse la cantidad de personas que se confabularon para desangrar al Banco Intercontinental S.A. También es difícil averiguar quiénes actuaron por omisión.
Pero los ámbitos en los que operaron reflejan la magnitud del engaño: en el marco legal y judicial; en la administración y supervisión interna del banco; en la Junta Directiva del mismo y en las empresas de un mismo consorcio económico: el grupo Centeno-Conagra, aparentemente el principal beneficiado.
“Habían constituido un “holding” del crimen, era un verdadera organización mafiosa, crimen organizado local”, comenta Julio Centeno Gómez, Fiscal General de la República, quien entonces fungía como Procurador General de Justicia y quien ordenó las primeras acusaciones.
Por su parte, Rodolfo Delgado, Presidente de la Junta Liquidadora del Interbank, recuerda cuando iniciaron la tarea de recuperar lo perdido. “Me impactó la podredumbre que encontré, de que 114 millones de dólares eran un invento, ver que dinero del exterior era enviado a cuentas fantasmas, para ordeñar al Interbank”, comenta.
Abogados independientes, jueces, registradores públicos de la propiedad, evaluadores y peritos de distintas sucursales del país, asistentes de informática, asesores, gerentes, directivos, personas vinculadas al grupo Centeno-Conagra, los hermanos Centeno Roque…, todos, formaban parte del “ordeño”.
Para lograrlo habían diseñado más de cinco “modus operandi”, de acuerdo con los mismos acusadores del caso, cuya efectividad para succionar los depósitos de los cuenta-habientes era algo sin precedentes. Sin embrago, ninguno de estos procedimientos habría funcionado si no hubiera existido una perfecta colusión.
Las ventas judiciales
La ejecución de ventas judiciales fue uno de los “modus operandi” utilizados por los estafadores, principalmente en los departamentos de Matagalpa y Jinotega, donde se concentra la producción de café del país.
El proceso iniciaba cuando un supuesto productor cafetalero demandaba ante el juez local que otra persona a quien le había comprado una finca le entregara la escritura de venta definitiva, de acuerdo con documentos vinculados a la liquidación en poder de END.
El juez ejecutaba la venta judicial y ordenaba a un notario que autorizara la escritura. Luego, a esta propiedad se les desmembraban fincas que eran adquiridas por otras personas.
Los “nuevos dueños” llegaban a las sucursales del banco a solicitar préstamos, dejando como garantía las propiedades y miles de quintales de café.
Pero, luego de la quiebra, cuando la Junta Liquidadora intentaba cobrar, se evidenciaba la gran estafa: las fincas, cuyas extensiones oscilaban entre 170 y 250 manzanas en su mayoría, no existían. Tampoco los quintales de café, y los dueños de las propiedades eran “fantasmas”.
Microfilmes de Ineter
Otro método empleado para estafar fue el siguiente: con una certificación de microfilme emitida por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), una persona solicitaba al registrador público de la propiedad que le reinscribiera un título de dominio.
Inscrito el título se hacían las desmembraciones y nuevos dueños solicitaban préstamos. La garantía eran siempre las fincas y miles de quintales de café. El microfilme era falso, las garantías también, y los dueños, “fantasmas”.
Constancias notariales
Otro “modus operandi”: bastaban dos constancias notariales para reponer un título de una propiedad inventada. Con el título de propiedad en las manos, el “fantasma” reinscribía la reposición del título de dominio.
El próximo paso, las desmembraciones. Más “fantasmas” se presentaban a las sucursales y solicitaban los préstamos que, en muchos casos, estaban listos antes que los mismos títulos de propiedad.
¿Cómo se descubrió este engaño descomunal? En las comarcas donde supuestamente estaban ubicadas las fincas --Pantasma, El Cua, Tuma-La Dalia y San Ramón, entre otras-- ninguno de los lugareños reconoció sus nombres.
Además, en los registros de catastro y recaudación de las respectivas alcaldías sus nombres tampoco aparecieron en la lista de grandes contribuyentes. Y las propiedades de cafetaleros en la zona apenas llegaban a las 150 manzanas de extensión. Ni siquiera los colindantes de las propiedades existían.
Jueces, notarios y registradores estaban directamente implicados. Sólo estos tres últimos “modus operandi” causaron pérdidas al banco por casi 338.8 millones de córdobas, según documentos oficiales en poder de EL NUEVO DIARIO.
Los daños que dejaron a su paso estas prácticas anómalas no fueron sólo económicos. “El daño en cuanto al monto es enorme. Y además, en los registros públicos de esas ciudades hay más de 50 mil manzanas inexistentes que están inscritas”, revela el penalista Oscar Mayorga.
Monitoreo de empresas “fantasmas”
Pero la estafa no terminaba ahí. “Además de los ‘modus operandi’ de crear propiedades, estaba la de crear empresas fantasmas o gente fantasma que llegaba a solicitar créditos, lo cual era documentado”, explica Mayorga.
Según él, cuando las autoridades buscaban pruebas en el banco para acusar a los estafadores, encontraron expedientes y registros de los préstamos, para aparentar que todo se realizaba bajo un estricto control.
Inclusive, en Residencial Bolonia, en Managua, se detectó una oficina donde un grupo de persona “monitoreaba” el buen funcionamiento de las compañías “fantasmas”.
“Estaban inscritas con número RUC en la Alcaldía, y había un equipo que le daba mantenimiento a esa información para proporcionar los requisitos necesarios para la aprobación de los créditos”, reveló Mayorga.
El papel de Interinver
Así mismo, se crearon las empresas Inversiones Bursátiles Internacionales S.A. (Interinver) y First American Investments Corporation. Ambas reportaron, según documentos en poder de END, transacciones bancarias irregulares que socavaron el capital de Interbank por casi 9 millones de dólares.
First American Investments Corporation causó pérdidas al banco por hasta 3.6 millones de dólares. Altos funcionarios del banco estaban directamente involucrados con ambas empresas, ya que el manejo de los fondos y transferencias estaban respaldados por sus firmas.
Éstos eran los principales “modus operandi” que los estafadores utilizaron por más de tres años, y cuyos efectivos resultados demuestran la magnitud y el nivel de perfección que alcanzó esta organización mafiosa para realizar, en efecto, la mayor estafa en la historia de Nicaragua.

Hermanos Centeno Roque, dueños de la cuarta parte del banco
¿Quiénes eran los accionistas?
*Figuras vinculadas al FSLN, entre los principales: Samuel Santos, Edwin Zablah, Marcelino García…
De acuerdo con una verificación sobre el capital accionario del banco, a la cual tuvo acceso END, entre los principales accionistas del Interbank destacaban personas y compañías asociadas al consorcio Centeno-Conagra, así como personajes vinculados directamente al partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Al 31 de marzo de 2000, 27 accionistas concentraban el 89.69% del capital pagado, es decir C,658.1, y el resto de accionistas --107-- tenían el 10.31% del capital social, equivalente a C,431.2.
El grupo Centeno-Conagra tenía representación por medio de 15 accionistas, dueños de 720 mil 893 acciones en el banco, lo que abarcaba el 24% del total de acciones.
Los accionistas del Interbank relacionados con el grupo Centeno/Consagro se determinaron en dos grupos de personas que adquirieron acciones bajo las siguientes modalidades: compra directa a través de cinco personas jurídicas y cuatro por medio de personas naturales, las que poseían un total de 119.472 acciones pagadas que representaban el 16.6% del total de acciones.
Según la verificación del capital accionario, en poder de END, otra modalidad era la adquisición de acciones de forma indirecta o encubierta por medio de personas naturales ligadas al grupo Centeno, las que poseían un total de 53,471 acciones, que representaban el 7.4% del total de acciones. Ambas modalidades sumaban el 24% del total de acciones del banco.
La presencia del sandinismo
Algunos accionistas vinculados al FSLN son Edwin Zablah, entonces representante de la Fundación “Augusto C. Sandino” (FACS).
Zablah, con 27 mil acciones, tenía un puesto en la directiva del Interbank, porque representaba a la FACS, un organismo no gubernamental afiliado al FSLN y del cual era secretario general. La FACS perdió un millón 200 mil dólares con la quiebra del banco.
Esta enorme pérdida causó despidos en el personal y un profundo descontento ente sus miembros. Zablah fue destituido de su cargo en el organismo, lo que profundizó aún más el conflicto, cuando arrastró a quienes lo apoyaban, dividiéndose el organismo en dos bandos. En su momento, la fundación fue muy criticada por tener participación accionaria en un banco privado.
También se encontraba Samuel Santos, vinculado directamente a la cúpula sandinista, y Marcelino García, actual diputado y presidente de la empresa Trabajadores del Banano Nicaragüense S.A. (Trabanicsa), que habría recibido 20 millones de dólares en ganancias de 1994 a 2003 y entregado a sus socios únicamente diez.
Trabanicsa, según una investigación periodística de END, es el centro de una encarnizada disputa con matices políticos y económicos que involucra a García Quirós y a un grupo minoritario de socios de la región.

Caída del preció del café derrumbó “La Pirámide del Ahorro”
Se acabó la fiesta
*“Jueguito les funcionó por años”
La caída de los precios internacionales del café acabó con el espejismo de la bonanza del Interbank. “El objetivo era obtener una ficción de garantía y obtener la cantidad de plata que requería para seguir acaparando la cosecha cafetalera de Nicaragua”, explica René Vivas, abogado contratado por la Junta Liquidadora para recuperar parte de la cartera.
“Recordemos que el grupo Centeno llegó a controlar el 52 por ciento de las exportaciones de café en Nicaragua. Para poder exportar un 15 ó 20 por ciento de producción nacional requerís plata, porque el productor no te lo entrega a vos por tu linda cara, te lo entrega porque lo habilitás de previo”, señala Vivas.
La fórmula dejó estupefactos a investigadores, miembros de la Junta Liquidadora, y a otras autoridades involucradas, quienes no lograban asimilar la simpleza del timo, recuerda el ex policía.
“Este jueguito les funcionó años. ¿Pero cuándo se les produce el crack? Cuando el precio del café se derrumba. Ya el hueco es de 120 millones, el precio de café baja a 80 (dólares el quintal) y no hay forma de taparlo, ni que presten más porque ya no había reales”, explica,
La explicación del porqué se pudo mantener tapada la olla podrida por tanto tiempo --el abogado Oscar Mayorga asegura que desde principios de 1997 se habían detectado los primeros sobregiros-- era que hasta 1999, a pesar de la baja constante que presentaba el precio internacional de café, las pérdidas para los productores y exportadores eran relativamente sostenibles.
Pero en 2000, para los hermanos Centeno Roque y compañía, todo se terminó. Después de disminuir el promedio del precio internacional casi un 27 por ciento --al pasar de 132 dólares el quintal en 1998, a 97 dólares en 1999--, el año siguiente significó la debacle de la mafia: en 2000 el precio internacional por quinta del café se posicionó en 80 dólares.
“La Pirámide del Ahorro” tenía que responder, pero ya no había nada más que hacer, asegura Vivas.

El encuentro que desató el escándalo
¿Qué le dijo Deshón a Sacasa?
Tres días antes de la intervención de Interbank, el viernes 4 de agosto, su presidente, Enrique Deshón, sostuvo una reunión con Noel Sacasa, Superintendente, y Alfonso Llanes, Vicesuperintendente.
Deshón estaba acompañado de su asesor Edgard Pereira; de Edwin Zablah, directivo del banco; y de José Félix Padilla, Gerente General de la misma institución, según registros documentales relacionados con la intervención del banco, en poder de END.
Deshón le contó a Sacasa que en las gavetas de los escritorios de funcionarios del banco fueron encontrados cheques por un monto de 11 millones de dólares, recibidos como pago de deudas de las empresas del grupo Centeno-Consagro, que no habían sido enviados a cobro, a pesar de que aparecían canceladas en los libros contables.
Le informó también de cobros por otros 15 millones de dólares que tampoco habían sido cancelados. Estas cobranzas correspondían a una exportación de café, que --por órdenes de Saúl Centeno Roque--, fue embarcado en una nave distinta a la designada.
Y la tercera anomalía denunciada por Deshón fue la emisión de avales a favor de bancos en el extranjero, con los cuales el grupo Centeno-Consagro obtuvo sobregiros por aproximadamente 19 millones de dólares en bancos en el extranjero, sin la debida autorización, conoció END.
Fue a raíz de esta reunión que el superintendente Sacasa tomó la decisión de realizar una inspección para determinar el estado financiero real del banco. Entonces se desató el escándalo.
Mañana:
• Primer “modus operandi”: ventas judiciales
• END busca a “fantasmas” y fincas
• Entrevistas a juez y abogada que inventaron propiedades en sus escritorios