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Al fin: ¿Quién masacró al pequeño Edwin?

* Sospechosa actitud de padre y de abuela paterna * Abuelos maternos llegan desde diferentes lugares

Yahoska Dávila

Con graves complicaciones, pero se aferra a la vida. Así está el niño Edwin Antonio González Valdivia, de dos meses de edad, quien desmejoró la tarde de ayer, y su estado se complica más. Las contusiones de su cabeza han desarrollado leves hemorragias internas, y según la doctora Ana Carolina Vanegas, aunque el niño se aferre a la vida, hay que esperar lo peor.
En el caso de Edwin ya se escucha hablar del adiós, de la resignación. Madre y doctores sólo esperan el momento en que parta a “su destino”, en vista de que a 12 días, el menor no ha sufrido cambios favorables.
Abuelos maternos visitaron al bebé y a la madre el miércoles pasado, asustados de la noticia. “Nunca pensaron que era yo la que estaba en el hospital, pero cuando leyeron la historia se dispusieron a viajar juntos, a pesar de que están separados. Mi papá vino desde adentro de La Dalia, y mi madre desde La Trinidad”, expresó Heydi del Carmen Valdivia.
Desde el día lunes 10 de julio, los doctores percibieron un estado clínico, por el que dieron parte a la Policía Nacional y al Ministerio de la Familia, para que iniciaran un proceso investigativo del caso, del que hasta ahora no se tiene ni un informe preliminar.
Para los abuelos maternos, en este caso se tiene que indagar profundamente, y si hay culpables castigarlos, ya que implica la exposición del menor al peligro. Pero que de fallecer, las investigaciones tomarían el rumbo de infanticidio.
A Valdivia se le hace raro que a dos semanas de estar hospitalizado el menor en el Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”, su esposo Nelson González y su suegra Angelina Centeno no se han hecho presentes al hospital, pese a que les ha mandado razón de que necesita verlos. “A él (esposo) le mandé a decir dónde me encontraba y el estado del niño. Me mandó a decir que venía el miércoles y no vino”, dijo Valdivia.
“Ganas no me han faltado de ir donde mi suegra y saber qué pasó. Porque este silencio de ellos me hace pensar que tienen grandes responsabilidades y que no quieren dar la cara. Es que se me hace raro que ellos, con tanto amor al niño, no lo vengan ni a ver”, manifestó.
Las fuerzas de ir a conocer la verdad de los hechos, como lo expresa la madre, no le han faltado.
Sin embargo, las condiciones inestables de Edwin, hacen suponer a los doctores y a ella misma que el niño fallecerá de un momento a otro.
Ayer sufrió un desequilibrio electrolítico, por el cual hay que atenderlo más de cerca. “A él hay que hacerle el examen de electrolitos (sodio y potasio) diario, para darle seguimiento”, informó la doctora Vanegas. Estos exámenes cuestan cien córdobas.
“Aquí me encuentro sin nada, mucho menos para realizárselos diarios.
Cuando vine sólo traía tres mudadas y a mi niño en brazos. Sólo pido que si hay manos bondadosas me ayuden a realizárselos, ya que puede ser que en ese control, se mire mejoría”, dijo con esperanza Valdivia. La doctora Vanegas y Valdivia agradecieron grandemente el apoyo del doctor Rafael Díaz, Director del Hospital “Roberto Calderón”, quien dispuso de corazón todas las posibilidades de apoyo al bebé en la emergencia de ayer, pero solicitan que en este caso especial el Hospital “Roberto Calderón” ayude a Edwin, mientras lo necesite.