Nacional

“Manipula hechos y oculta enriquecimiento ilícito”

* Néstor Avendaño detalla implicancia de Noel Ramírez, puntualiza las tasas onerosas y el crecimiento y ganancias del banco adquirente de Interbank y Banic

Luis Galeano

El economista Néstor Avendaño criticó las declaraciones públicas que han hecho directivos de Banpro en relación con el caso de los Cenis, porque a su criterio han manipulado los hechos, defendido vanamente el actuar del ex presidente del BCN, Noel Ramírez, y han declarado inexactitudes deliberadas sobre una operación cuya dramática carga la tienen en sus espaldas todos los nicaragüenses.
Avendaño fustigó fuertemente al gerente general del Banco de la Producción (Banpro) Luis Rivas, quien dijo ante la Contraloría y medios locales que la absorción del fenecido Interbank fue una operación de “alto riesgo” para ellos.
El reconocido economista señaló que Rivas trató liberar de responsabilidades a Ramírez, ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), por la emisión de Cenis, y en su lugar responsabilizó a todos los miembros de la Junta Directiva del BCN, que en ese entonces estaba integrada por los señores Noel Ramírez, Esteban Duquestrada, Ricardo Parrales, Gilberto Cuadra, Silvio Conrado y Benjamín Lanzas.
“Sin duda alguna, si un miembro de dicha Junta Directiva del BCN hizo constar su falta de acuerdo sobre esas resoluciones, no se debería incluir entre los responsables de este atropello financiero a la nación nicaragüense”, opinó Avendaño, quien dijo conocer que existen actas de reuniones de ese cuerpo en las que uno de sus miembros se opuso a las operaciones de los Cenis.
A la vez, dijo que Rivas dio a entender que el Banpro no se benefició con la adquisición de los bancos intervenidos y quebrados (Interbank y Banic), y que corrieron riesgos en asumir una cartera onerosa de préstamos otorgados a los hermanos Centeno Roque, pero se le olvidó decir que esa cartera ni siquiera la asumieron, porque quedó en el BCN
“Cabe recordarle a este novel gerente --quien probablemente no se encontraba en el país en los momentos de la intervención y quiebra del Interbank, porque cursaba estudios de economía en Estados Unidos becado por el BCN--, que el Banpro duplicó sus activos y pasivos sin costo alguno, y que para poder tener el banco comercial que hoy tienen, hubiesen tenido que buscar varios millones de dólares para capitalizarlo”, dijo Avendaño.
“El Banpro se capitalizó y se palanqueó a costa del BCN, a través de una negociación ‘inteligente’: no aceptaron la mayor parte de la cartera de préstamos y de otros activos del Interbank y del Banic, con el propósito de pedir Cenis al BCN, con onerosas tasas de interés que son pagadas por los contribuyentes nicaragüenses”, añadió el economista, quien brinda una asesoría a la Contraloría relacionada con los Cenis.
Sobre la tasa de interés
El actual gerente general del Banpro dijo que la tasa de interés de los Cenis que recibieron por la compra del Interbank, no fue antojadiza, sino de 16.5%, de acuerdo con la tasa de interés de los Cenis subastados por el BCN en agosto de 2000, sin embargo, Avendaño aseguró de manera categórica que eso es una “severa falsedad”.
De acuerdo con información oficial del Ministerio de Hacienda enviada a la Contraloría, el Banpro recibió tres emisiones de Cenis por la compra de Interbank en la siguiente forma: US$29.0 millones a 720 días plazo con una tasa de interés de 15.0%.
La segunda entrega fue de US$30.5 millones a 1,080 días plazo con una tasa de interés de 17.65%; y la tercera de US$93.1 millones a 1,440 días plazo con una tasa de interés de 21.43%, es decir, que el valor original total de Cenis fue de US$152.7 millones, con plazos que variaban entre 720 y 1,440 días, con una tasa de interés ponderada de 19.45%, mayor que la autorizada por la Junta Directiva del BCN. Todo esto resultó en un valor facial, o sea el valor original de los Cenis, más los intereses devengados, de US$257.4 millones.
“Sobre esto, quien tiene que responder no es sólo Noel Ramírez, sino también el Banpro por haber aceptado una tasa de interés superior a la que había negociado con el BCN. La única verdad sobre las tasas de interés mencionadas por el gerente general del Banpro, fue la de los Cenis que recibió este banco por la compra del Banic, un monto nominal de US$61.3 millones a 1,080 días plazo y con una tasa de interés de 11.49%”, dijo Avendaño.
De igual forma, Avendaño indicó que Rivas --cuyo último cargo público fue el de director de la Oficina de Asuntos Fiscales y Económicos del Ministerio de Hacienda-- olvidó mencionar que la norma de adecuación de capital de las instituciones financieras no incluye los Cenis entre los activos de riesgo, porque son instrumentos emitidos por la autoridad monetaria que no tienen riesgo, por lo cual se reducen los requerimientos de capital que debería tener la institución financiera.
Además --sostuvo Avendaño--, una norma de la Superintendencia de Bancos (SIB) indica que los Cenis son inversiones “sin riesgo”, por lo que no están sujetos a la creación de ninguna reserva por parte de las instituciones financieras.
Las ganancias del Banpro
Agregó que Rivas no señaló que los Cenis son activos mucho más rentables que la cartera de préstamos de los bancos quebrados debido al escudo fiscal que poseen, al no pagar el impuesto directo de 30% sobre las utilidades financieras que producen, o sea, sobre los intereses devengados por esos Cenis; sólo por este hecho, la tasa de interés con ese efecto fiscal (o sea la tasa efectiva de ganancia del Banpro) por los Cenis, en el caso de Interbank se elevó de 19.45% a 27.78%, mientras que la tasa efectiva de ganancia del Banpro por los Cenis, en el caso del Banic, se incrementó de 11.49% a 16.41%.
“Esto fue el principal beneficio del Banpro, una exagerada rentabilidad sin arriesgar un solo centavo de su capital, y que hoy es pagada con los impuestos en detrimento de la gran deuda social con el 80% de la población total del país, afectado por la pobreza. Por lo tanto, el beneficio del Banpro no fue sólo el incremento de los depósitos, el mayor número de clientes y los nuevos puntos de venta para los productos y servicios del Banpro, como afirmó Rivas”, dijo Avendaño.
De acuerdo con datos de la SIB, al 31 de julio de 2000, el Interbank, un mes antes de su intervención, tenía un total de activos de C$3,700 millones, y un total de depósitos de C$2,800 millones, mientras que el Banpro contaba con activos de C$2,700 millones y depósitos de C$2,064 millones.
Al 31 de diciembre de 2000, cinco meses después de cerrado el Interbank, el Banpro tenía activos por C$5,425 millones y depósitos por C$4,017 millones.
“En otras palabras, el Banpro, con sólo la absorción del Interbank duplicó su tamaño sin el más mínimo esfuerzo de parte de sus accionistas, ya que la SIB no le exigió aporte de capital alguno. Por el contrario, se le eximió de los requerimientos de encaje legal sobre los depósitos provenientes del Interbank por un plazo de seis meses, del cumplimiento de la adecuación de capital, y se le proporcionó una línea de crédito de liquidez para sostener su nuevo y desproporcionado tamaño, aparte del escudo fiscal”, dijo Avendaño.
Indicó que en otras ocasiones “he señalado a varios servidores públicos en el pasado que deben respetar a los nicaragüenses que no conocen sobre asuntos financieros, y mucho menos de ‘reingenierías financieras’, y no darles, como dice el adagio popular, ‘atol con el dedo’ con declaraciones inapropiadas.
“Debe recordar el señor Rivas que también hay nicaragüenses a quienes no se puede engañar, que son tan doctos o tan profesionales como los que han fungido y fungen en altos cargos en los sectores público y privado, pero honestos, y que tratan de proteger el patrimonio nacional y la correcta asignación de los recursos del Presupuesto General de la República, concluyó el economista.