Nacional

Prisión a clonadores de tarjetas


Lizbeth García

La defensa de los tres guatemaltecos acusados junto a dos nicaragüenses por la presunta coautoría de asociación para delinquir, falsificación de documentos privados y estafa, delitos derivados de la clonación de tarjetas de débito, anunció que apelará del auto mediante el cual el juez Séptimo Penal de Audiencias, Abelardo Alvir, les decretó ayer la prisión preventiva tras admitir la acusación.
El juez fundamentó la prisión en el hecho de que los extranjeros no tienen arraigo en Nicaragua, y por la gravedad del daño económico (más de 268 mil córdobas) que tanto los guatemaltecos y nicas presuntamente provocaron con su actuar delictivo.
No obstante, Mario Borgen consideró que el juez debió decretar la detención ilegal y ordenar la libertad para los guatemaltecos Oscar Rolando Marroquín, de 37 años; Vinicio Israel Cepeda Peñate, de 21, y Samuel Rodolfo Puac Pérez, de 20, también conocido como Samuel Esteban Cofiño Huerta, porque todos ellos fueron capturados el 14 de julio y acusados hasta este lunes, cuando el término legal de 48 horas para remitirlos ante la autoridad judicial ya estaba vencido.
Sin embargo, Alvir consideró que no hubo detención ilegal, y dejó entrever que si acaso la hubo, la defensa debió recurrir ante el Tribunal de Apelaciones a interponer el recurso respectivo, para que un juez ejecutor lo intimase y le ordenara que los pusiera en libertad.
Durante la audiencia preliminar del juicio celebrada ayer, Álvaro Chica Larios, defensa de los nicaragüenses Edgard Antonio Flores, de 39 años, y Felipe José Ortiz Miranda, de 52, le pidió al juez que no admitiera la acusación porque, según él, la misma no individualizaba la participación de sus defendidos ni aportaba mayores elementos de prueba que permitieran presumir su participación en los delitos acusados.
El juez dijo que será en la audiencia inicial, la que fue programada para el próximo 24 de julio, donde se pronunciará sobre la pertinencia de la prueba para remitir o no a tal persona a juicio oral y público.
Hay más implicados
La acusación suscrita por el fiscal Lenín Castellón Silva revela que además de los guatemaltecos y nicaragüenses acusados, en los hechos también habrían participado Luis Alberto Estrada Calderón, Daniel Hernández y Elman Alfredo Recino González, pero éstos no fueron acusados y se ignora su nacionalidad.
Supuestamente, todos ellos llegaron el 14 de julio a una relojería de Galería Santo Domingo para comprar dos relojes Rolex de oro, valorado el primero en 138 mil 450 córdobas, según la factura a nombre de Luis Alberto Estrada Calderón, y 130 mil 18 córdobas el segundo, que fue comprado por el acusado Samuel Rodolfo a insistencia del acusado Felipe José Miranda.
La Fiscalía explicó que para comprar los dos costosos relojes los acusados presentaron varias tarjetas de débito, algunas de las cuales fueron denegadas y otras aprobadas, pero el caso es que ninguna de ellas pertenecía a los señalados, porque aparentemente eran copias o clones de las originales.
Cómo los detectaron
El fiscal Lenín Castellón explicó en la acusación que el presunto atraco fue detectado el mismo 14 de julio por la tarde, porque Jorge René Acetuno, oficial de tarjetas de Credomatic-Nicaragua, descubrió una transacción por 17 mil 750 córdobas, con una tarjeta extranjera.
Inmediatamente se comunicó con el banco emisor de la tarjeta en Guatemala (Bac- Credomatic), y éstos le informaron que el verdadero dueño del plástico no reconocía esa transacción en Nicaragua, porque él estaba en su país con la verdadera tarjeta en sus manos.
La Fiscalía señaló que las tarjetas supuestamente clonadas fueron elaboradas en base a información que les habría proporcionado el acusado nicaragüense Edgard Antonio Flores, quien se presume que trabajaba como mesero en Guatemala.
Álvaro Chica Larios dijo que la Fiscalía tendrá que presentar pruebas de su dicho, porque a ninguno de sus defendidos les ocuparon los objetos que dieron pie a la acusación.
Sin embargo, la Fiscalía ofreció los objetos que la Policía ocupó a los acusados, entre los que destacan dinero (dólares, córdobas y quetzales), las tarjetas del lujoso hotel donde todos se alojaron, 20 tarjetas de débito Visa, a nombre de diferentes personas, y uno de los Rolex. Estos objetos estaban en poder de Samuel Rodolfo Puac.
También le ocuparon a Álvaro David Espinoza, los ocho bauchers de las tarjetas de débito que usaron para completar el precio de los relojes de oro, que compraron en la tienda de Galería Santo Domingo.