Nacional

“Racismo persiste en América”


Yahoska Dávila

Mujeres afrocaribeñas y afrolatinoamericanas se preparan para asistir a la conferencia “Santiago + 5”, que se celebrará el 26 de julio en Brasil, como parte del tercer encuentro de la Red de Mujeres Afrocaribeñas, Afrolatinoamericanas y de la Diáspora de New York.
La Conferencia de Santiago es reconocida puesto que allí se sentaron las bases del “Año Internacional de Movilización contra el Racismo, la Discriminación racial, la Xenofobia y formas conexas de Intolerancia” con el fin de darle a esta lucha el impulso político que necesitaba.
Los 35 gobiernos que ese año --el 2000-- se congregaron en Santiago, fueron partícipes de lo que muchos consideran “hito continental”, dado que por primera vez en América se reconocía la “discriminación institucionalizada”, teniendo como principales víctimas a los pueblos indígenas, afrodescendientes y migrantes.
“Negar el racismo en el siglo XXI constituye perpetuarlo”, expresó Lucy Fernández, representante de los garífunas de Honduras, quien plantea que la discriminación se hace cada día más fuerte por el hecho de ser mujer, pobre y negra.
Acuerdos incumplidos
Este encuentro ha hecho que este sector dé seguimiento a los acuerdos suscritos por los gobiernos el año pasado y que todavía no han cumplido. “En Honduras, por ejemplo, existe una población de unos 450 mil garífunas, y ni siquiera el uno por ciento tiene participación ciudadana, a pesar de que ese es el lema del gobierno”, sostuvo Fernández.
“A nivel de ministerio no existe nombramiento de ningún negro, por lo que la población negra hondureña no siente tener representación ante el Estado. Hay apenas cinco congresistas negros, y eso no es nada a la par de la cantidad de congresistas que tenemos. El mayor problema que enfrenta esta población en Honduras es el irrespeto a los títulos ancestrales”, dice Fernández.
Caso Nicaragua
Por su parte Dorotea Wilson, representante de las voces caribeñas de Nicaragua y coordinadora de la Red, confirma la existencia del racismo en nuestro país, y especialmente por parte del Estado, que no contribuye a desaparecer las barreras existentes entre los pueblos de un mismo país.
Para Wilson, el primer obstáculo que tiene el Estado es “crear políticas que acerquen geográficamente esa parte de Nicaragua que todos han olvidado --la Costa Caribe-- donde radica el 7% de la población. Todavía el Estado no ha cumplido con los acuerdos establecidos de protección y seguimos esperando”, manifestó Wilson.
El racismo todavía persiste en América, dicen las mujeres afrocaribeñas, a pesar de los esfuerzos realizados por los estados, y continúa siendo una de las causas del sufrimiento, desventaja y violaciones graves a los derechos humanos, los que deben ser combatidos por todos los medios disponibles como asunto de máxima prioridad, según la Declaración y Plan de Acción de Santiago, 2000.