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El emperador está desnudo


EL PAÍS, San Petersburgo -La política exterior de George W. Bush está en crisis. Éste es el secreto a voces de la cumbre del G8 de San Petersburgo. Bush no llega aquí como el Julio César de la pretendida “misión cumplida” --como declaró a bordo del portaviones Abraham Lincoln al dar por terminadas las principales operaciones en Irak--, sino como el hombre que no quiso escuchar a sus aliados. Y que optó, en su respuesta a los atentados del 11-S, por una política unilateral.
Problema: la política exterior de Bush ha creado, o ha dado alas, a una gran parte de los problemas que el G8 va a abordar entre hoy y el próximo lunes. En otros términos, el emperador acude desnudo.
España no forma parte del G8, pero el Ministerio de Asuntos Exteriores ha seguido paso a paso el desenlace de la crisis de la política exterior norteamericana. Ya en América Latina, señalaron fuentes del departamento a este periódico, se advirtieron síntomas notables de esa crisis, lo que llevó a cambiar a los dos responsables sucesivos de la misma --Otto Reich y Roger Noriega-- hasta situar al frente de la misma al actual responsable, Thomas Shannon.
“Mientras Dick Cheney y Donald Rumsfeld caen en su influencia sobre el presidente Bush, la posición de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, gana puntos. Entre ella y la Corte Suprema, que acaba de tumbar la política de Guantánamo y del todo vale en la guerra contra el terror, están rehaciendo la política exterior”, dijo una fuente del Ministerio de Asuntos Exteriores a EL PAÍS. “Y esto también se advierte en la nueva política de la Administración de Bush en relación con Cuba”, añadió la fuente. Este tema, la Cuba post Fidel Castro, fue uno de los temas abordados en la reciente entrevista entre el canciller español, Miguel Ángel Moratinos, y la secretaria de Estado norteamericana en Washington.
Bush acude, pues, sumido en un cambio de política, aun cuando perviven en su discurso brotes como los que afloraron el pasado jueves, al justificar la ofensiva de Israel en Líbano. “Habrá que ver qué dice Condoleezza Rice en los próximos días para saber el alcance de las afirmaciones de Bush”, advirtió la fuente española.

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