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Caen bolsas por alza en el petróleo

* Guerra en el Medio Oriente mantiene barril encima de los 78 dólares * Para países como Nicaragua estas noticias son trágicas, explican economistas

Ervin Sánchez

La situación de alta tensión en el Medio Oriente mantuvo el precio en este fin de semana a más de 78 dólares el barril del crudo ligero de Texas, de referencia para América Central, El Caribe y el sur de Estados Unidos, en tanto se añadía una fuerte caída en las principales bolsas de valores de Estados Unidos y de América Latina, golpeando fuertemente las economías de países pequeños como Nicaragua.
Las trágicas noticias no avizoran una reducción del precio de los carburantes, más bien, los expertos esperan que siga subiendo hasta alcanzar o pasar en el resto del año los 80 dólares por barril, y que ese nivel de precios afecte aún más a las economías no petroleras del mundo.
Como parte del efecto creado por el conflicto entre Israel y El Líbano, el precio del petróleo apenas varió poco más de un dólar entre el nivel bajo y el alto, aunque el promedio se estacionó en los 77.80 dólares por barril, valor demasiado alto para economías como la nicaragüense, que tendrá que desembolsar este año unos 760 millones de dólares para pagar su factura petrolera.
Datos de agencias de noticias revelan que el índice Dow Jones perdió en los últimos días unos 400 puntos, en lo que fue la más grande de las caídas acontecidas desde abril pasado, afectada por la guerra abierta declarada entre Israel y la milicia libanesa Hizbulá.
Por otra parte, el índice del mercado tecnológico Nasdaq registró una pérdida de 16.76 puntos o un 0.82 por ciento a 2.037,35 unidades, luego de haber retrocedido ayer 36.13 enteros, y en América Latina las bolsas de las principales ciudades del subcontinente reaccionaron también a la baja, sufriendo fuertes pérdidas por los acontecimientos en el Oriente Medio.
De hecho, la expectativa de una recuperación de los mercados regionales se fue agua abajo con la ofensiva de Israel en Líbano como respuesta a los ataques de Hizbulá, que elevó a niveles récord los precios del crudo por el temor a que el conflicto se extienda a toda la región.
A la escalada en los precios de los carburantes ayudó la noticia de que las reservas comerciales estadounidenses, el mayor consumidor de carburantes del mundo, descendieron en los últimos días en unos seis millones de barriles, pero además en mantenimiento de las tensiones de Estados Unidos con Irán y con Corea del Norte, debido al programa de misiles de este último país.
Pesimismo en economistas locales
Entre tanto, en Nicaragua, los principales economistas vieron con marcado pesimismo el efecto que los altos precios del crudo tendrán sobre la economía nacional y sobre la capacidad adquisitiva de los nicaragüenses, tomando en cuenta que la factura petrolera del país, unos 760 millones de dólares, ocupa alrededor de dos tercios de los ingresos nacionales por exportación.
La situación de Nicaragua es realmente muy crítica, debido a la alta dependencia de este país del bunker para generar energía eléctrica. Cerca de un 80 por ciento de la estructura de producción de energía eléctrica de Nicaragua depende de carburantes, al tiempo que el país tiene una baja capacidad de almacenamiento de crudo y de sus derivados.
El consumo anual del país es de unos 10 millones de barriles, pero la capacidad de almacenaje no llega a los dos millones, lo que vuelve mucho más peligrosa la situación para esta nación.
Economistas locales sostienen que el mayor error de las últimas administraciones del país fue haber desmantelado la capacidad regulatoria del Instituto Nicaragüense de Energía y crear la Comisión Nacional de Energía, pero sin fuerza, en tanto que privatizaron parte importante de la generación eléctrica y dejaron totalmente la distribución en manos privadas de la transnacional española Unión Fenosa.