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Concebir sin necesidad de hombres


Madrid / EL PAÍS

¿Ha mirado usted alguna vez a su marido mientras éste sorbía una cerveza en plan Homer Simpson, repantigado en el sofá con la mirada incrustada en la pantalla del televisor? Quizá entonces haya pensado: “¿Para qué me sirve este cenutrio con el que vivo?” Puede que haya llegado a la conclusión de que sólo le sirve para tener hijos.
Podría ir usted a un banco de semen y obtener esperma, pero igual ha pensado que más vale cenutrio conocido que cenutrio por conocer. Bien, pues puede que en un futuro no muy lejano el susodicho no le sirva ya ni para tener hijos. Al menos ésa es una de las conclusiones que se desprende de un reciente estudio de la Universidad de Newcastle, en el Reino Unido, en colaboración con otros científicos alemanes.
Los investigadores han logrado crear esperma a partir de las células madre extraídas de un embrión. El experimento se ha hecho con ratones y ha servido para engendrar siete bebes de ratón, seis de los cuales consiguieron llegar a una edad adulta. El proceso fue el siguiente. Los científicos extrajeron células madre (a partir de las cuales puede obtenerse todo tipo de tejidos) de un embrión de ratón en su tercer día de gestación.
En el laboratorio separaron aquellas que se convertirían en células de esperma y las hicieron crecer. Algunas de ellas murieron mientras que otras empezaron a generar los genes y las proteínas que las convertirían, 72 horas después, en esperma maduro. Luego, los científicos inyectaron directamente el esperma en un ovario de ratona.
Pasados unos días, la unión de ambos se convirtió en un embrión que fue introducido en el útero de una hembra, dando lugar a siete crías. Del estudio se han sacado varias conclusiones. La primera, que hay que mejorarlo; de las siete crías, una murió a las primeras de cambio y otras tres lo hicieron días más tarde a causa de los problemas de crecimiento que presentaban; o eran demasiado grandes o demasiado pequeñas.
La segunda conclusión es que el experimento sirve para llegar a entender el proceso biológico que produce el esperma. “Tenemos que llegar a comprender esto si queremos llegar a resolver el problema de la infertilidad”, explicó el lunes pasado en el diario británico The Independent uno de los padres del experimento, el profesor Karim Nayernia.
“Si llegamos a saber más sobre cómo esas células primigenias dan lugar a células de esperma, podríamos utilizarlas en tratamientos para aquellos hombres que tienen un semen de muy baja calidad”, añadió. El descubrimiento podría servir en un futuro para curar la infertilidad, aunque también podría usarse para procrear sin la necesidad de un hombre.
Eso, por ahora queda muy lejos, y lo único que se podrá hacer, como mucho, es sustituir a los cenutrios por ratones. En lo que sí insisten los científicos es en la necesidad de continuar las investigaciones con las células madre como un medio para llegar a entender los procesos biológicos que se dan en nuestro organismo, la clave para entender y atacar muchas enfermedades.