Nacional

Otro migrante nica perece en tren de Chiapas

* Era su tercer intento del “sueño americano” y ya había sido deportado dos veces * Tres días antes de su muerte habló por teléfono con su madre en Chinandega * Señora angustiada está tocando todas las puertas para traer sus restos, ante ultimátum de la funeraria

Róger Olivas

CHINANDEGA -Angustiada se encuentra Carmen Nicaragua Pavón, habitante de la colonia “Gerardo Lindo”, de esta ciudad, porque está imposibilitada de repatriar el cadáver de su hijo Oscar Isidro Urrutia Nicaragua, de 32 años, quien murió el martes 4 de julio, cuando un tren le amputó ambas piernas en Chiapas, México.
La progenitora agradeció el gesto solidario de varios chinandeganos que le entregaron un aporte económico, el cual no alcanza para cubrir los 4 mil dólares que una funeraria de esa ciudad azteca le cobra para trasladar el cuerpo sin vida de su vástago hasta el puesto fronterizo El Guasaule.
“El propietario de una funeraria de Chiapas recogió el cadáver y encontró en el vestuario documentos como identificación y números telefónicos de mi hijo. Ese señor me reclama que retire el cadáver cuanto antes, porque de lo contrario lo tirará a un zanjón, pero no tengo dinero”, dijo entre sollozos la humilde mujer.
En su desesperación por conseguir ayuda, doña Carmen acudió la semana pasada a la Embajada de México en Managua, donde le confirmaron el deceso de su primogénito, y le manifestaron que gestionan su retorno.
“Mi hijo me llamó por teléfono tres días antes de morir y me expresó que conocía el camino hacia los Estados Unidos, y que esperaba cruzar la frontera junto a un amigo”, manifestó.
Expresó que su muchacho insistía en llegar a esa nación del norte para trabajar, recoger dólares y construir una casa para su cónyuge y sus dos menores hijos, los cuales han pasado muchas vicisitudes.
Dos veces cayó del tren
Hace cuatro años, Oscar Isidro Urrutia Nicaragua, partió de su natal Chinandega hacia Guatemala, donde trabajó en ocasiones, y dos veces llegó de forma ilegal a territorio norteamericano, pero fue sorprendido por autoridades migratorias que lo deportaron. Ésta era la tercera oportunidad vez que intentaba alcanzar el “sueño americano”, con tan mala suerte que falleció trágicamente.
Tras contemplar la foto de su hijo, la entristecida madre relató que en una oportunidad éste se desplomó del tren que pasa por la frontera de México y Estados Unidos, pero afortunadamente una mochila que cargaba amortiguó el brutal impacto.
La progenitora guarda el documento sellado en San Francisco, California, y fechado el 5 de agosto de 2004, una de las oportunidades que fue deportado vía área hacia Managua.
El infortunado era casado con Jamileth Blandón López, oriunda del municipio de Tonalá, Puerto Morazán, con quien procreó dos hijas: Cindy Mariel, de 7 años, y Jennifer Alejandra Urrutia Blandón, de 10, las cuales están en Guatemala sin ningún apoyo, aunque en permanente comunicación con sus familiares en Chinandega.
Cualquier ayuda de nuestros lectores la pueden enviar a casa de Carmen Nicaragua Pavón, cerca de los semáforos del Instituto Nacional Autónomo de Chinandega (Inach).