Nacional

Ama la política elogia el pacto y “destino da vueltas”


Edwin Sánchez

María Dolores Alemán es una joven contenta con el papel que le ha tocado en la vida. “Me encanta la política”, dice, exhibiendo una sonrisa de álbum familiar. Consciente de lo que dice la gente: que está donde está por su padre, el ex presidente Arnoldo Alemán, ella da su propia versión: “¡Si mi padre lo que quería era que estudiara optometría!”
Si algo se destaca en ella, además de sus ojos verdes y de esa naturaleza que se esmeró en hacerla tan femenina, es que ondea sus propias banderas personales con optimismo, aunque tal vez las corrientes de la opinión pública no le sean tan favorables o sus declaraciones arrecien esos mismos vientos.
¿Está consciente de que su padre es un caudillo?
“Es un líder”.
¿No le gusta la palabra caudillo?
“Es que si la usás de manera… para mí no es despectivo, yo estoy orgullosa del líder que tengo, y mis correligionarios en su mayoría también”.
Y, hablando de caudillos y líderes, fue “El Señor Presidente” y no Alemán quien la metió a la política. Pero ella misma critica a Miguel Ángel Asturias: “Pinta de una manera terrible a los políticos: los coloca como matones, criminales, ladrones. Aquí no hemos llegado a eso”.
El recuerdo de los 80
Cualquiera diría que su padre, Arnoldo Alemán, la metió en la política. ¿Qué impulsó a María Dolores a participar en la política?
Mi último año en el colegio, en la clase de literatura, leímos “El Señor Presidente”. Este libro me impactó muchísimo. No lo he vuelto a leer para ver qué efectos tendría ahora en mi vida. Yo crecí en los años 80, mi padre fue un preso político, viví siempre con ese temor que de fuera a decir las cosas en público y se lo volvieran a llevar preso. Era una época en que uno no se expresaba libremente y las familias se fueron desuniendo. En mi casa siempre hubo esa libertad que nace del ser humano. Al leer esa novela me despertó ese sentimiento un poco más y estudié ciencias políticas. Mi padre me decía: “¿Por qué no estudiás optometría?, es una carrera que podes tener una clínica en tu propia casa si querés, o para ser técnico de laboratorio”.
No acepté su propuesta y estudié política en Estados Unidos, me encanta, la vivo, la siento, la respiro… Hice la maestría en Relaciones Internacionales y me metí a estudiar Derecho, pero tristemente no pude concluir por los diferentes problemas que han pasado en los últimos cuatro, cinco años de mi vida.
¿Cómo empezó?
Cuando mi padre empezó con la política, a nosotros nos llevaron. Al principio fui un poco en contra, porque estás en la etapa de que andás en las fiestas, que debés salir el fin de semana, y mi padre decía: “No, vamos a organizar el partido”. Y salíamos desde el viernes en la tarde, al finalizar el colegio, a los departamentos.
¿Miguel Ángel Asturias fue entonces un estímulo?
Ese libro es bastante negativo en cuanto a los políticos, te los pinta como malvados, ambiciosos, asesinos, y con los políticos con quienes yo me he relacionado, con lo que yo creo y vivo, no veo eso de asesinatos, no hay crímenes. Nosotros tratamos de hacer las cosas de una manera legal. Si vos lo ves, mi familia ha defendido a mi padre bajo un punto legal, no hemos comprado ni chantajeado ni mandado a matar a nadie. Creemos en la vida, en la igualdad de oportunidades. Cada cual es responsable de sus acciones y creo que la vida te cobra lo que uno hace. A pesar de todo, nosotros no estamos amargados, frustrados ni tenemos resentimientos. Tratamos de llevar una vida relativamente normal. El destino da vueltas.
Las amistades y las traiciones
¿Qué impacto tiene en la vida de usted este episodio que vive su padre, preso aunque esté en su casa?
Ha habido sus cosas positivas y sus cosas negativas. De las positivas, como familia hemos sobrevivido, estado bien unidos y conocido verdaderas amistades. Yo tal vez nunca creí el liderazgo que mi padre tuvo hasta este momento. A pesar de todas las ofensas, de las calumnias y chantajes que ha pasado mi padre, sigue siendo líder dentro del partido y la gente lo quiere, lo respeta y lo admira, y si no fuera así, no tuviera el peso político que actualmente tiene.
Por otro lado, hemos sentido la traición de personas muy cercanas y muy queridas a nosotros. Es verdad que en política hay oportunidades, pero uno llega a tener relaciones familiares con esas personas, y dentro de las traiciones, son esas las que más duelen. Hay traiciones que duelen y otras que no.
¿Estas experiencias han cambiado su vida y visión de las cosas?
¿Qué puedo decir…? me ha hecho tener más fe en Dios, el conocer quiénes son mis verdaderos amigos. Gracias a Dios mi círculo de amigo cercano nunca se fue. Me ha ayudado a madurar, tal vez un poco más a tratar de entender más a las personas, y que pese más la razón que el hígado.
Escuchar que su padre es ladrón, corrupto, ver pintas en las paredes, eso ¿qué le provoca?
Fijate que he sido bendecida, en el sentido de que en las calles soy yo la que doy consuelo y no al revés. Siempre me sale a mí la gente apoyándome: “Estamos con ustedes, rezamos por ustedes, es una barbaridad lo que le están haciendo al doctor Alemán”. Y esto en mis labores cotidianas, el súper por ejemplo.
En las actividades a donde debo llevar a mis hijas, no hablo de política; en el colegio nada y en otras visitas… Yo soy la madre y dejo a un lado la política.
¿Qué le divierte a usted, a propósito?
Me encanta ir al mar. Es mi terapia, bañarme, estar en la costa, ir con mis hijas, caminar sobre la arena. Si pudiera irme más seguido sería ir al mar.
La insurgencia de María Fernanda
¿Al dejar de ser Primera Dama, porque su papá adquirió otro estado civil, no tuvo algún pequeño resentimiento con la esposa del doctor, al ser reemplazada?
Para nada, porque cuando uno asume algo como que es tuyo y te pertenece, uno lo vería de esa manera, pero era un servicio que estaba dando. En segundo lugar, mi hija mayor acababa de nacer, así que tenía otras ilusiones en mi vida. Y cuando llegó ese momento, dije: “No voy a trabajar”, y dejé de trabajar un par de años, sólo dedicada al partido.
¿Qué dijo usted al volver a ver a su padre acompañado, casado?
Puedo decirte que cuando uno tiene 15, 16 años, uno es inmaduro y muy egoísta, pero una vez que vas madurando y creciendo vas teniendo tu propia vida. Mi hermana también se acababa de casar y mi padre se estaba quedando solo, y era un hombre joven, aún ahora es un hombre joven, quedó viudo a los 40 años, pasó 10 de soltero, así que ahora puede ir a restaurantes, ir al cine, hacer otras cosas que solo no iba a hacer. Mi padre siempre en ese sentido ha sido un hombre muy recto, nos ha dado una educación muy formal, jamás llevó a la casa a una mujer no respetable. Siempre, cuando llevó, fue una o dos señoras, y después a María Fernanda ya para casarse. Fueron pocas las novias oficiales que tuvo. Ya estaba viendo que se estaba quedando solo y no soy egoísta en ese sentido.
“La democracia es costosa”
Hay percepciones de la gente sobre los políticos, aunque quizá no hay los asesinatos de que habla Asturias, pero en un país con tanta pobreza, los diputados --y usted es una diputada-- reciben esas mieles del poder, los grandes salarios, libres, cuotas de gasolinas, una serie de privilegios que marcan una diferencia económica y social con el resto de la sociedad.
Pero es que si vos lo ves únicamente desde ese punto de vista, vos decís, sí, es malo. Creo que en este país deben enfocarse las cosas buenas que se han hecho. De los diputados se dice: “Ahí llegan, pero no hacen nada”, pero el trabajo del diputado no es estar en un plenario, donde mejor y más alegre se trabaja es en las comisiones. Creo que lo que Nicaragua necesita es continuar con la democracia: la democracia es cara, es costosa, tenemos que ver de qué manera hay inversión nacional y extranjera porque aquí hay muchas personas que critican a los políticos pero no invierten en el país.
Pero no cree que son muy altos los sueldos de los diputados y los ministros y el Presidente para un país tan empobrecido.
Le podés bajar, pero bajar los salarios eso no significa que Nicaragua va a salir de la pobreza en que está. Lo que hay que preocuparse es cómo se generan nuevos empleos y se aprovechan los recursos que tenemos. Estoy en contra del mal uso que se le da al 6 %. A nosotros nos dan 400 mil córdobas que la mayoría de los diputados lo utilizan en becas, y yo ya dije, si vuelvo a ser diputada, no voy a dar un centavo en becas”.
Cuando nos despide, en el porche de su casa en Serranías, nos dice que no falta a la sopa de cola que todos los sábados hacen donde su papá. Es como un ritual, porque hasta en “El Chipote” llegaron a tomarla, incómodos y con una temperatura de infierno. Y entre una sopa y otra, esta dama que leyó “El Señor Presidente”, ahora quisiera leer otro: “El Señor Ex Presidente”.
¡Ah, si mi padre escribiera…! --la oigo casi suspirar.
Entonces, ¿los personajes que hoy son intachables se parecerían más a los del primer libro…?
Un orgullo que choca
María Dolores, como lo dice, respira y transpira política y sus propias convicciones. También, como en el caso de ser la “hija de…”, está más que clara de lo que provocarán sus palabras:
“Te voy a decir algo que tal vez te va a chocar y les va a chocar mucho a tus lectores, pero yo me siento orgullosa, o mejor satisfecha por el pacto, que lo han satanizado, pero ha hecho de que haya estabilidad política, y eso provoca estabilidad económica e inversión. Los que critican el pacto son los que están fuera del pacto, aquellos que critican las acciones que se tomaron son las que lo quieren hacer.
Fue una repartición de poderes.
Eso lo hizo doña Violeta, con la Ley Marco en tiempos de Cairo Manuel López o Luis Humberto. Lo que hizo el PLC fue ejecutarlo.
Me parece que es un retroceso para la democracia.
Lo hicieron ellos, el PLC lo implementa. Muchos critican sin saber, pero para mí eso vino a traer estabilidad.
Poner a raya a padres irresponsables
Así piensa María Dolores de los padres irresponsables, incluyendo… a varios diputados:
“La responsabilidad paterna debe ser implementada al pie de la letra, es una ley que nos va a costar mucho, porque la mayoría de nuestros diputados, no quiero decir liberales ni sandinistas, porque inclusive de ALE y conservadores tienen hijos por fuera. Yo llevo otra corriente de pensamiento completamente distinta a la que el político clásico tiene. Creo que todos los hijos deben ser tratados por igual, creo en la igualdad de oportunidades. En la Asamblea escuchás cosas que no son de la corriente moderna, se quedaron en el siglo XIX.