Nacional

12 los muertos en derrumbes de piedra pómez

• Han proliferado las extracciones como prolifera la miseria y las exposiciones al peligro • Gran dolor en la comunidad donde se sepultó ayer a la última víctima

Masaya
Otra vez el dolor embarga a los habitantes de la comarca Las Flores de Masaya. Esta vez le tocó el turno a José Dolores Gaitán Dávila, de 51 años, quien se suma a otros once fallecidos a causa de los derrumbes que constantemente se producen en las minas de piedra pómez ubicadas en esta localidad.
Al igual que los otros días, José Dolores pensaba regresar a su casa con los ochenta córdobas en la bolsa, pues cada día excavaba un total de ocho sacos de piedra pómez, lo suficiente, según sus vecinos, para suplir las necesidades del día.
Ese día había salido a trabajar con su sobrino, Walter Abraham Gaitán Dávila, de 14 años, quien de milagro sobrevive a la tragedia. Este adolescente fue quien dio aviso a las otras personas que se encontraban trabajando en el lugar, y en un intento desesperado por salvar la vida de su tío, empezó a remover la tierra que lo cubría por completo, con tan mala suerte que no logró sacarlo hasta una hora después con el apoyo de expertos en rescate: los bomberos y la Cruz Roja Nicaragüense.
Proliferan minas y miseria
Los amigos y familiares no podían ocultar el dolor que les causó la noticia puesto que la mayoría de los que ahí habitan se dedican a excavar las minas de piedra pómez, las que cada día proliferan más al igual que la miseria que viven sus pobladores.
El fallecido era jefe de familia y principal sostén del hogar, deja en la orfandad a tres hijos y a su viuda, quien ahora tendrá que ingeniárselas para que no falte nada en esa humilde vivienda.
José Laureano López Dávila, hijastro del fallecido, dijo que él también se dedica a la misma actividad, pero en la mina La Reforma, ubicada en Granada, mejor conocida por los lugareños como La Peralta, donde hay antecedentes de una persona fallecida por esa causa.
Recuerdan que desde que llegaron los chinos de la Zona Franco, hace ya siete años, la economía de la comunidad de Las Flores se modificó radicalmente, puesto que éstos empezaron a ofrecer dinero a cambio de la piedra pómez que existe en cada una de las fincas de esa populosa comarca de Masaya.
Muchos lesionados
Melania González, vecina del fallecido, sostiene que los medios de comunicación se ocupan del caso cuando hay muertos, pero que constantemente se reportan personas gravemente lesionadas por los derrumbes, que nunca reciben apoyo económico de quienes las contratan.
Dijo que su cuñado es una de esas víctimas, y que su marido dejó de trabajar en una mina de piedra pómez a raíz del percance. “Hoy mi marido vive en Miami, hasta donde se fue “mojado” en busca de mejores oportunidades.
Los dueños de la mina, la que aún no tiene nombre, se hicieron presentes a las honras fúnebres del infortunado obrero. Se mostraron consternados, y afirmaron a El Nuevo Diario que a raíz de este incidente cerrarán operaciones pese a que sólo tenía tres meses de estar activa.
El matrimonio compuesto por Silvia Velásquez y José Feliciano Solís, son propietarios de una finca de 12 manzanas situada en El Edén, comarca Las Flores, de esa extensión de terrenos han cedido los derechos de cinco manzanas para que sea explotada por los chinos en la extracción de la piedra pómez.
Intermediarios de Zona Franca
Aunque aseguran no verles la cara a los inversionistas, ellos perciben una cantidad de dinero por permitir la extracción. Quienes cada día llegan a retirar el producto son los intermediarios, quienes se encargan de llevarla hasta el complejo de zona franca.
Contrario a lo que dicen las personas que ahí laboran, doña Silvia sostiene que a su mina no permite la entrada de niños, y que si alguna vez han llegado es espectadores porque sus padres no tienen con quién dejarlos.
En tanto, Melania González señala que su prima, una mujer a la que identificó con el nombre de Tomasa, llega a ese lugar con sus ocho hijos pequeños, y que juntos logran sacar hasta ocho sacos de piedra pómez y juntar el dinero necesario para sobrevivir.
“Si viera el chavalero que viene, aquí niños y adultos trabajan, porque es la única manera como se puede hacer algo para comer, lo arrecho es que los chinos haciendo reales y nosotros muriendo”, dijo la indignada mujer.
Expuesto al peligro
EL NUEVO DIARIO visitó la mina para constar la condiciones en que pereció José Dolores, y pudo observar que no existen estudios técnicos que determinen que se puede excavar en ese lugar, por cuanto está situado paralelo a la carretera que va hacia Las Flores, lo que provoca que los vehículos pesados que transitan por el lugar hagan vibrar las cuevas que excavan los mineros en busca de la piedra.
A la vibración que producen los vehículos se suman las intensas lluvias, lo que pone en riesgo mayor a los trabajadores ante la posibilidad de un derrumbe o deslave. Los que ahí trabajan tampoco cuentan con equipos de protección ni seguro de vida, ni salario mínimo ni pago de horas extras…