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Par de perros asesinos impunes en Costa Rica


Costa Rica
Doña Juana Francisca Mairena, madre de Natividad Canda, además de enfrentar todos días la zozobra de una “justicia” que no llega para despejar la muerte de su hijo, tiene que “aguantarse” el “capricho” de Luis Guillermo Hernández, de tener en su casa dos rottwailer, que si no son los que acabaron con la vida de Natividad, son muy parecidos y se lo recuerdan.
Hernández es el guarda que no dejó entrar en un primer momento a los policías que acudían a socorrer a Canda el pasado 10 de noviembre. En esa ocasión, éste alegó que no tenía autorización del dueño del taller, y después dijo que los dejaba entrar, pero que no mataran los Rottwailer.
El guarda vive cerca de la casa donde reside Regino (hermano de Canda), lugar donde se queda doña Juana Francisca; y una hija de Hernández es la esposa de Regino. “Me da una angustia porque mi hijo tiene 5 hijos y es muy peligroso que tenga esos animales, sobre todo por lo ocurrido con mi otro hijo”, comentó la mamá de Canda, mientras hacía unas diligencias en el consulado de Nicaragua en San José.
Para ella es un martirio estar viendo a los perros, y lo que la tiene más indignada es que el guarda le aseguró a una vecina, que esos perros eran “Hunter” y “Oso”, los mismos rottwailer, que destrozaron el cuerpo de Natividad.
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