Nacional

La noche más larga

* Los mexicanos se acostaron creyendo que López Obrador sería el ganador de las elecciones y despertaron con un escenario totalmente distinto

El País, México
Fue una jornada interminable. Empezó a las 8 de la mañana del miércoles y 24 horas después todavía se prolongó hasta altas horas de la madrugada del jueves. Desde el primer minuto, el Instituto Federal Electoral (IFE) informó puntualmente del recuento de los votos a medida que iba recibiendo las actas remitidas por los 300 Consejos de Distrito. Andrés Manuel López Obrador partió en cabeza con una ventaja que llegó al 2.8% que conservó durante varias horas. Cuando se había escrutado el 80% de las papeletas, el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) mantenía la delantera con el 36.69% de los votos frente al 34.67% de Felipe Calderón, del oficialista Partido de Acción Nacional (PAN). Llamaba la atención la tranquilidad que se respiraba en el cuartel general panista, donde los dirigentes del partido no mostraban especial preocupación por los primeros resultados oficiales. ‘La situación se revertirá’, aseguraban.
Poco a poco, la ventaja de López Obrador se iba esfumando. Los equipos de campaña de los principales candidatos estaban diseminados entre sus respectivas sedes y la del IFE. Intentaban transmitir sosiego, pero la procesión iba por dentro, especialmente en las filas perredistas. La diferencia se reducía dramáticamente, y al filo de la medianoche el aspirante del PRD aventajaba a su adversario por un escaso 0.77%. Faltaban por escrutar dos millones y medio de votos. Inesperadamente, López Obrador abandonó la sede de campaña, donde permaneció todo el día. El vehículo del candidato se abrió paso entre en un enjambre de fotógrafos y cámaras de televisión, para dirigirse a su domicilio, en el sur de la capital mexicana. Se retiraba a descansar a pesar de que todavía iba en cabeza en el recuento. Era una señal inequívoca de que las cosas no iban bien para su candidatura.
Dirigentes y seguidores del PRD siguieron los pasos de su líder, y la casona porfiriana que alberga la sede perredista enmudeció. No hubo más declaraciones ni comentarios sobre los resultados electorales. Un grupo de seguidores de López Obrador se concentró frente a su casa para expresar su apoyo. ‘No estás solo’, gritaron hasta avanzada la noche. Otro reducido grupo acudió al Zócalo, escenario de grandes actos de masas, e instaló un pequeño campamento para seguir el recuento a través de varios televisores. El nerviosismo inicial dio paso a un ambiente de pesadumbre a medida que avanzaba el escrutinio. La otra cara de la moneda era el cuartel general del PAN, que en cuestión de minutos concentró a una muchedumbre entusiasmada dispuesta a festejar por adelantado la victoria de Felipe Calderón. A las 4 de la mañana, los datos del IFE mostraban que el candidato del PAN alcanzaba y rebasaba a su adversario cuando quedaban por contar unos 800,000 votos. López Obrador se había mantenido en cabeza durante 20 horas. Los panistas estallaron de júbilo y empezaron a entonar ‘Sí se pudo’. El candidato, que esperó pacientemente aquel momento durante toda la jornada, no aguantó más y compareció ante su gente. En su primer discurso de victoria evitó el triunfalismo. A fin de cuentas, la autoridad electoral no le había declarado vencedor, ya que el recuento no había concluido. El ajustado resultado no permitía grandes alegrías. ‘Entiendo el mensaje de las urnas y lo acataré’, dijo Calderón, y, en tono conciliador, prometió gobernar no sólo para su partido ‘sino para todos los mexicanos sin excepciones’. López Obrador conservó la ventaja durante la mayor parte de la jornada porque los resultados que procesó el registro central del IFE en las primeras horas procedían de estados donde ganó el candidato del PRD. A las tres de la mañana, Guanajuato, importante bastión panista, era el estado que estaba más atrasado en el recuento de votos. Los expertos del PAN en cuestiones electorales aseguraban que López Obrador mantuvo el liderazgo tanto tiempo gracias a ‘las maniobras’ de los representantes de dicho partido en los Consejos de Distrito. Según la versión panista, el PRD favoreció la transmisión rápida de los resultados que le favorecían. Por el contrario, en los estados donde ganó el PAN puso más trabas, presentó reclamaciones o pidió la apertura de los sobres con la intención política de mantener a López Obrador al frente de todos los recuentos. La noche llegaba a su fin. Al amanecer, muchos mexicanos se llevaron una sorpresa mayúscula. Se acostaron creyendo que López Obrador sería el ganador de las elecciones y despertaron con un escenario totalmente distinto. La noche más larga dio para un vuelco en las elecciones más reñidas de la historia de México.
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