Nacional

La importancia de San Juan del Norte


Por razones patrioteras coyunturales también afecta una buena parte de las crónicas del descubrimiento de América

En el editorial de La Prensa titulado San Juan de Nicaragua, del día 15 de junio de 1998 se comenta que el Presidente y el Vicepresidente de la República quieren cambiar el nombre de San Juan del Norte por el de San Juan de Nicaragua. La persona que escribió el editorial nos informa lo siguiente: "Es por razones políticas, aunque no partidistas sino nacionales y patrióticas, que San Juan del Norte debería llamarse por fin San Juan de Nicaragua, y por cierto que el momento actual es sumamente propicio para hacer ese cambio oficial de nombre".
Es curioso que el editorialista no se haya preguntado ¿quién y cuándo fue que bautizaron ese recóndito lugar?
El 3 de marzo de 2006, el periodista Edwin Sánchez escribió un artículo en EL NUEVO DIARIO titulado: “Nos dieron el Gacetazo”, ya que el 9 de septiembre del año 2002 el Presidente había cambiado el nombre a San Juan de Nicaragua. Ningún presidente puede ni debe cambiar de un plumazo o un gacetazo un topónimo histórico. A continuación doy a conocer los hechos tal y como acontecieron y cómo se originó la designación del norte.
Fue precisamente mi tío abuelo el Dr. Adolfo Altamirano Castillo quien firmó el Tratado en el cual los ingleses perdieron todos sus derechos en Nicaragua. Ese pedazo glorioso de tierra nicaragüense conocido como Bahía de San Juan del Norte, del cual el pequeño pueblo que lleva el mismo nombre es parte integral, es sin lugar a dudas el más importante de todo el Nuevo Mundo, ya que fue en este lugar que ocurrió el primer contacto europeo en tierra firme americana. La Bahía de San Juan del Norte cobra también singular importancia ya que de aquí se derivó el nombre América. Los hechos sucedieron en el año de 1497.

Colón solamente había descubierto un grupo de islas. El navegante veneciano Juan Caboto se­ había entrevistado con el Rey Enrique VII de Inglaterra, el monarca inglés le brindó pronta ayuda, no quería excluirse de la carrera de los descubrimientos. Tampoco buscaba problemas con España, por el contrario, Enrique VII deseaba casar a su hijo Arturo, heredero del trono de Inglaterra, con Catalina, hija de los Reyes de España.
Caboto había pactado con Enrique VII; el navegante tenía órdenes del rey de divulgar su descubrimiento en el área del norte para no entrar en conflictos con los españoles, quienes habían concentrado sus descubrimientos hacia el sur.
Caboto estaba decidido a tomarle la delantera a Colón en el descubrimiento de tierra firme, éste era su principal propósito. El veneciano conocía los descubrimientos insulares del genovés, ya que los marinos más experimentados comentaban frecuentemente que todos los ríos observados no tenían el caudal de los ríos peninsulares europeos.
Con 18 hombres abordo en El Mateo el 24 de junio de 1497, en horas de la madrugada, el veneciano descubre el sur de Nicaragua y bautiza su lugar de arribo como Bahía de San Juan del Norte, y también bautizó al río como San Juan por haberlo descubierto el 24 de junio, día de San Juan Bautista.
Los españoles para confundir a sus competidores inventaron fraudulentamente posiciones geográficas con el nombre de San Juan, alterándoles su nombre original. A Cuba, conocida como Isabela, se le nombró Juana, a la isla de Puerto Rico, conocida como Borinquen, se le rebautizó con el nombre de San Juan, todo para ocultar y confundir la posición de San Juan en Nicaragua.

Caboto no interfirió con los descubrimientos de los españoles y su descubrimiento continental se identificó como el área más sureña conocida en ese entonces por un europeo. Caboto bautizó el área con el complemento "del Norte", así nombró el lugar para despistar a los españoles, fue fiel a las instrucciones de su patrocinador, el Rey Enrique VII. Por otro lado, los indígenas llamaban a esta región costera América, el nombre perduró en la mente de los europeos ya que esta área había sido la primera tierra firme en descubrirse. El nombre de América se divulgó por toda Europa como sinónimo de una tierra muy rica en oro.
El nombre indígena de América no tiene nada que ver con el nombre del florentino Alberico Vespucio. Fueron los españoles los que inventaron un supuesto viaje de Vespucio en 1497, con la firme intención de anteponerlo a Caboto, alterando el nombre propio del florentino y relacionándolo con el nombre Indígena de América.
¿Quién era Vespucio?
Su verdadero nombre era Alberico. Era un vendedor de encurtidos, un agente comercial, un mercader. Como hombre de mar era inferior a todos los navegantes de su época. Un impostor y usurpador de la gloria de Caboto, ya que el veneciano es el verdadero descubridor de la tierra firme. Vespucio era un agente del Rey Fernando que fue usado por la casa de Contratación de Sevilla para propagar en países extranjeros la alteración de su nombre, asemejándolo al nombre indígena nicaragüense en diferentes lenguas en numerosos folletos y cartas en variadas ediciones, todas publicadas a mucha distancia de la Península Ibérica con el objetivo de desinformar fraudulentamente.
En el año de 1505 el Rey Fernando lo premia naturalizándolo. El monarca español nombró a Vespucio Piloto Mayor de España, el 6 de agosto de 1508, con un salario de 75,000 maravedís al año, Vespucio mantuvo esa posición hasta el día de su muerte el 22 de febrero de 1512, murió en Sevilla a la edad de 61 años. El rey Fernando después de la muerte de su agente en agradecimiento siguió protegiendo a la familia del florentino, ya que su esposa, María Cerezo, recibía una pensión de 10,000 marevedís; también la corona española protegió a Giovanni (sobrino de Vespucio), quien fue nombrado piloto el 22 de mayo de 1512 con un salario de 20,000 maravedís. Giovanni fue nombrado jefe de piloto de la expedición de Pedrarias Dávila en 1514.
Los españoles cometieron actos verdaderamente crueles, todo por ocultar el previo descubrimiento de Nicaragua (el genovés no llegó a Nicaragua sino hasta septiembre de 1502). Entre los más crueles puedo señalar el bárbaro asesinato por decapitamiento de Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Pacífico. Pedrarias decapitó a Vasco Núñez y a cuatro españoles más en la plaza del Acla, colocando sus cabezas en una estacas exhibiéndola ante todo el pueblo, que se llenó de terror. Balboa, quien llegó al Darién con la armada de Pedrarias, había, previamente, muy joven, visitado el Nuevo Mundo, se había informado del previo descubrimiento de Nicaragua. Núñez de Balboa se lo informó a Pedrarias y éste lo acusó de alta traición. Un joven soldado llamado Francisco Pizarro capturó a Balboa, por esta razón fue premiado y enviado para conquistar el Perú. Con instrucciones de Pedrarias mi ancestro Gaspar de Espinosa, quien era el intelectual de la Armada (Alcalde Mayor), redactó el proceso en contra del Adelantado Vasco Núñez de Balboa.
Espinosa no quería enjuiciar a Vasco Núñez, pero si no cumplía las órdenes del gobernador Pedrarias peligraba su vida. El Alcalde Mayor para identificar la verdadera causa por la cual decapitaban al Adelantado, escribió numerosas veces en ese corto escrito el nombre del santo San Juan, para dar a conocer el área descubierta en Nicaragua el día de San Juan Bautista.
Las órdenes eran de fortalecer Nicaragua para frenar cualquier pretensión extranjera, por esa razón fundaron Granada y León. Toda la maquinaria oficialista de la Casa de Contratación de Sevilla se dedicó, por órdenes del obispo Juan Rodríguez de Fonseca, a defender los “derechos” de los españoles, quienes los habían perdido el 24 de junio de 1497, día en que el veneciano Caboto descubrió la tierra América.
Ni la gran habilidad diplomática de Enrique VII, ni su afán de mantener en discreción el descubrimiento de Caboto, todo por casar a su hijo Arturo, ni todos los bochornosos actos cometidos por los oficiales de la corona española, ni toda la alteración de documentos ordenada por el poderoso obispo Rodríguez de Fonseca a la Casa de Contratación de Sevilla lograron ocultar la verdad histórica, que finalmente casi siempre se impone.
Nicaragua se reivindica y la designación “del Norte” debemos de mantenerla y cuidarla.

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