Nacional

Treinta mil nicaragüenses en Operación Milagro

* “Me dijeron que aguantaría hambre en Cuba, y me trataron de maravilla” * Liberales y sandinistas operándose en Cuba * Un hotel de turistas convertido en hospital para los nicas

Especial para EL NUEVO DIARIO

Norma Moncada se asoma sin temor a la ventanilla del avión que la trae de regreso a su casa del barrio Juan Castro, en la ciudad de Tipitapa. Mira con asombro la inmensidad del mar Caribe. Ahora puede ver el camino de regreso. Después de dos operaciones a las cuales se sometió en La Habana, Cuba, había recuperado la vista en sus dos ojos. Antes estaba encerrada en la oscuridad de su vida.
Esta mujer de 58 años de edad, antes de perder la vista por cataratas, se ganaba la vida en Tipitapa lavando y planchando ropa ajena. A veces ganaba al día entre 50 y 80 córdobas, pero la enfermedad de sus ojos le impedía salir de su casa desde hace varios años. “Yo estaba completamente ciega”, confiesa ahora mientras volamos en un pequeño avión junto a otros 58 pacientes que han recuperado la vista y regresan a su casa con las buenas nuevas.
Sus compañeros de viaje viven en distintos municipios del país. La señora Moncada trata de buscar las palabras que puedan expresar su inmensa gratitud por el gobierno de Cuba y los médicos que la operaron. “Es que yo no miraba nada, sólo tenía un inmenso parche gris en mis ojos... Y ahora veo hasta las olas del mar desde el avión”, dijo mientras señalaba por la ventanilla los destellos blancos en la azul inmensidad del Caribe.
“Me atendieron de maravilla. Cuba nos ha dado lo que ningún otro presidente nos ha dado en Nicaragua”, dijo Norma Moncada, quien perdió un hijo en la guerra de los años 80 en la que los Estados Unidos financiaba a los grupos contrarrevolucionarios asentados en territorio hondureño para desestabilizar el gobierno sandinista.
Junto a ella viaja la señora Susana de Jesús Tercero López, de 64 años de edad. Vive en Los Brasiles, donde cocina tortillas de maíz para venderla en el pueblo a razón de 50 centavos por unidad para subsistir. Ella fue operada del ojo derecho por problemas de una catarata. “Yo pensaba que este ojo no tenía reparación”, dice mientras se quita unos lentes de sol que le entregaron a todos los pacientes después de la operación para protegerlos de la luz.
Hasta el mes de diciembre la Asociación de Alcaldes Democráticos de Nicaragua (ANAD), tiene pensado operar a unos 3 mil nicaragüenses en Cuba. Este proyecto podría durar 10 años en Nicaragua, con lo que se piensa curar a unas 50 mil personas que padecen de cataratas, según cifras oficiales del Centro Nacional de Oftalmología.
No existe ninguna condición para que una persona pueda gozar de los beneficios de la Misión Milagro, explicaron los funcionarios. “La única condición es que necesite de una cirugía en los ojos para recuperar la vista, que asista a su alcaldía para que le gestione los trámites”, explicó la ANAD.
Boanerges Cruz fue seleccionado por la Alcaldía de Jinotega para viajar a Cuba, él no oculta su simpatía por el partido liberal. Mientras esperaba su turno de operación en uno de los pasillos del hospital Calixto García, de La Habana, un cubano le preguntó si era sandinista, y él sin ningún temor dijo: “No, yo soy liberal”. A él lo operaron del ojo derecho. “Me siento muy bien. ¡Ya veo!, es verdad que esto es un milagro”, dijo.
A La Habana llegan todos los días mexicanos, hondureños, guatemaltecos, bolivianos, venezolanos y hasta ecuatorianos que van buscando la recuperación de la vista gracias a una gigantesca obra que se llama Misión Milagro.
Fidel: Esto es un milagro
Dicen los médicos cubanos que cuando ellos mostraron al presidente de Cuba, Fidel Castro, los procedimientos y los exitosos resultados de las cirugías en los ojos, “Fidel sólo alcanzó a decir con asombro: “Caballeros pero esto es un milagro”, y así fue que se bautizó esta obra humanitaria que le ha devuelto la vista a miles de personas en América Latina de una forma totalmente gratuita.
Los nicaragüenses que llegan a Cuba son privilegiados. El gobierno ha convertido un hotel que antes albergaba al turismo internacional, en un gigantesco hospital de primera categoría. El famoso hotel Tritón tiene de huésped a muchos pacientes que pululan por sus entrañas. En cada piso existe un puesto de enfermería con sus respectivos médicos. Esta torre de 22 pisos está llena de pacientes nicaragüenses, médicos, enfermeras y trabajadores sociales.
Cada paciente tiene asignado un trabajador social, que juega un papel de vital importancia para los pacientes. Son una especie de lazarillos que trabajan voluntariamente para cuidar a los pacientes nicaragüenses.
Unos 250 nicaragüenses han viajado a la isla de Cuba en las últimas cuatro semanas para someterse a cirugías en los ojos de forma totalmente gratuita. Domingo Torres Cantarero tiene 80 años de edad y vive en la ciudad de Jinotega. Él fue operado de una catarata en el ojo derecho. “Me atendieron como nunca antes me habían atendido... Nos han tratado como reyes”, dijo recostado en la cama de su habitación.
Cuenta que antes de salir de Jinotega sus vecinos le decían que él pasaría hambre en Cuba, que le iría mal. “Ahora que regrese les voy a decir que están equivocados, que aquí me han tratado como si yo fuera un rico en mi país. No sé si en Nicaragua habrá un hospital privado mejor que éste, esto es lo mejor del mundo”, dijo Domingo entusiasmado en su habitación del piso 21 con una espectacular vista al mar.
La Operación Milagro apenas ha iniciado en Nicaragua. Se calcula que serán operados por problemas de la vista al menos un mil 500 nicaragüenses de todos los municipios del país. “No discriminamos por razones políticas a nadie”, dijo ANAD.
El embajador de Cuba en Nicaragua, Manuel Guillot, dijo en la despedida del segundo contingente que partía hacia La Habana, que si las condiciones políticas lo permiten, el próximo año Cuba tiene pensado instalar un hospital de oftalmología y traer los equipos y los mejores médicos de la isla “para que puedan devolverle la vista a miles de nicaragüenses sin que les cueste ni un peso”, dijo el diplomático.