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Comprobado: vendemos voto

* Reporte final de Green Peace detalla cómo y por qué Nicaragua se alinea con Japón en la Comisión Ballenera Internacional * Mayoría latinoamericana es conservacionista, algunos se esconden para no llegar a votar como Honduras y El Salvador, pero nosotros somos hasta cabilderos del voto por el exterminio

Las excusas sobre el voto de Nicaragua apoyando la caza “científica” de ballenas Minke han variado. Primero se dijo que estas ballenas se comen los peces y causan estragos a la industria pesquera, después se apeló a no atentar contra la cultura de los pueblos que consumen la carne de ballena; posterior a eso se dijo que esta especie no pasaba frente a nuestras costas y, por tanto, no atentaba contra el turismo de avistamiento, y por último, que habían suficientes en el mar como para que los países consumidores pudieran tener cuotas de caza.
Hasta el momento, el gobierno de Nicaragua, a través de su delegado de la Administración de Pesca (Adpesca), señor Miguel Marenco, no ha dado en el clavo, pues cada una de las razones antes mencionadas han sido refutadas tanto por grupos conservacionistas, como por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y cámaras de turismo que abogan por una cultura de conservación de esta especie.
En el reporte de la 58 reunión de la Comisión Ballenera Internacional, la organización conservacionista Green Peace y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) enfatizan que, a pesar de los esfuerzos, este año la balanza casi se inclinó a favor de la caza de ballenas por votos como el de Nicaragua.
Mayoría comprada
Milko Schvartzman, de Green Peace, comenta en su informe que el 16 de junio, previo al plenario de la CBI, las expectativas de muchos gobiernos y organizaciones eran que Japón contaría con una clara mayoría, “comprada, pero mayoría al fin”.
La campaña de la Agencia de Pesca del Japón para reclutar países en desarrollo, iniciada en 1999, ha servido para alcanzar la mitad de los votos de la CBI en 2006, expresa el informe. Éste es el primer caso de un organismo internacional al borde de ser copado por la voluntad de un solo país, ya denunciado en el Reporte Anual de Corrupción 2004 de Transparencia Internacional.
La lista de países comprados por Japón asciende a unos 27, éstos no cazan ni consumen carne de ballena, exceptuando a St. Vincent and the Grenadines, que dispone de una pequeña cuota para caza de subsistencia. Antigua & Barbuda, Benin, Camboya, Camerún, Costa de Marfil, Dominica, Gabón, Gambia, Granada, Guinea, Kiribati, Malí, Islas Marshall, Mauritania, Mongolia, Marruecos, Nauru, Nicaragua, Palau, St Kitts & Nevis, St. Lucía, St. Vincent and the Grenadines, Senegal, Islas Salomón, Suriname, Togo y Tuvalu.
“El análisis de los resultados de la reunión mantiene en alto la esperanza de todos quienes luchan por la preservación del medioambiente, ya que Japón no logró copar la CBI y manejarla a su antojo mediante la compra de votos, pero significa una llamada de alerta para todos, especialmente para los gobiernos conservacionistas: es hora de poner en marcha una más activa defensa de los recursos marinos globales, a fin de evitar la gravedad que significaría que el año que viene, Japón sí logre su objetivo”, destaca el informe.
Por esto votó Nicaragua
Japón propuso eliminar de la Agenda de la CBI temas de la conservación de “Pequeños Cetáceos” (delfines y marsopas), a fin de que la CBI no contemple la situación de estas especies ni cuestiones relacionadas con su estatus, y se abstenga de proponer que eviten su extinción como, por ejemplo, la “vaquita”, una marsopa de México, con una población estimada en menos de 600 animales. Nicaragua votó a favor de la propuesta japonesa.
El día 18 de junio, Japón propone que los votos de la CBI sean secretos, y Nicaragua vota a favor. Al día siguiente, Japón solicita hacer una excepción a la moratoria de caza y pide autorización para cazar 150 ballenas Minke y 150 ballenas de Bryde en sus aguas territoriales.
Se necesitaban tres cuartos de los votos para aprobarse, aunque una mayoría simple sería utilizada por Japón para decir que la CBI, en su mayoría, apoyaba una reapertura de la caza comercial. La votación al final quedó 30 a favor de la propuesta y 31 en contra. Siempre Nicaragua a favor de Japón.
Veinte y ocho países, incluido Nicaragua, votan el 20 de junio a favor de la propuesta de Japón de abolir el Santuario Ballenero Austral en la Antártica, donde las ballenas se reproducen.
Único voto mayoritario
Japón obtiene la mayoría de los votos en la declaración de Saint Kitts --hace quince años no ocurría eso--, dicha declaración expresa que “los cetáceos compiten con los humanos por los recursos pesqueros, y que las ballenas y delfines son una amenaza para la seguridad alimentaria, pues consumen demasiado pescado”.
“Si bien no es vinculante, esta declaración no posee ningún sustento científico, pero será utilizada por Japón para decir que la CBI apoya una reapertura de la caza comercial de ballenas”, afirma Green Peace.
Las últimas dos propuestas por las que Nicaragua votó fueron una resolución sobre la seguridad de embarcaciones envueltas en caza de ballenas y en actividades de investigación, presentada también por Japón, ante la defensa de las ballenas que grupos conservacionistas han hecho en alta mar y la solicitud de Saint Kits, de que la CBI aportara 700 mil dólares, a fin de resarcir los gastos extras en los que incurrió como anfitrión. Ninguna de las propuestas obtuvo mayoría.
¿Proyectos por votos?
Seis de los países que votaron a favor de todas las propuestas de Japón cuentan con proyectos pesqueros que se comenzaron a financiar el año pasado. Keiko Shirokawa, encargado de Comunicaciones de Green Peace Japón, dio a conocer que el año pasado Nicaragua recibió de Japón diez millones 388 mil 130 dólares para construir el proyecto de facilidades pesqueras en San Juan del Sur.
También informó que el Estado independiente de Samoa recibió para el proyecto de Puerto “Asia”, que asciende a los seis millones 140 mil 809 dólares, seguido del proyecto de promoción a pequeña escala de pesca en Saint Kitts and Nevis, con un costo de cinco millones 359 mil 94 dólares. La República de Palau recibió para la construcción del proyecto de construcción del puerto norte “Priryu”, cinco millones 46 mil 407 dólares; la República Democrática de Algeria recibió 873 mil 784 dólares, y Perú recibió en abril pasado, dos millones 588 mil 347 dólares para la expansión y modernización del puerto “Tarara”.
No a la caza
En la víspera de la reunión número 58 de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), una encuesta de WWF (Fondo Mundial de la Naturaleza) revela que ciudadanos de diez países en el Océano Pacífico y el Mar Caribe, cuyos gobiernos históricamente han votado a favor de reanudar la caza comercial de ballenas, están en contra de la captura y matanza de esta especie.
La encuesta se aplicó en Palau, las Islas Solomon, Tuvalu, Islas Marshall, Kiribati, Grenada, Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía y St. Kitts y Nevis, donde se realizó el encuentro.
El formulario indagó sobre si conocían la existencia de la Comisión Ballenera Internacional, si los países deberían votar a favor o en contra del comercio de ballenas, y sobre el apoyo a votaciones anteriores respecto de reanudar la caza de ballenas con fines comerciales.
“La evidencia es abrumadora”, dijo Sue Liberman, directora del Programa Global de Especies de WWF. “Los gobiernos ignoran la opinión pública y pretenden votar pro- caza de ballenas en representación de sus ciudadanos. Sin importar cuántas veces se declare, esta caza con fines comerciales no ayudará a disminuir la pobreza”, agregó.
En cada país encuestado del Pacífico, la mayoría de personas desconocía la existencia de la CBI. Sin embargo, más personas se oponen a que su país vote por reanudar la caza comercial de ballenas, en comparación con las que están a favor. También opinaron que si su país ha votado en el pasado a favor de la caza, no debería haberlo hecho.

Los países y su comportamiento:
Argentina: Posición conservacionista, muy activa.
Belice: Presente con derecho a voto, conservacionista.
Brasil: Posición conservacionista, muy activa.
Chile: Posición conservacionista, muy activa (será sede de la reunión de la CBI de 2008).
Costa Rica: Debido al no pago de la cuota anual, sin derecho a voto, conservacionista.
El Salvador: Japón intenta reclutarlo desde 2003, a punto de ingresar a la CBI en 2006.
Guatemala: Se une en secreto a la CBI un mes antes de la reunión, paga la cuota, pero no envía a ningún funcionario. No existen dudas de que la intención de los ministros de Agricultura y Relaciones Exteriores, era vender el voto de su país al Japón.
Honduras: Desde 2003 Japón intenta reclutarlo, el ministro de Agricultura, Mariano Jiménez Talavera, participó en dos reuniones de la CBI como observador, acompañando a la delegación del Japón, y bajo el fuerte “lobby” del representante de Nicaragua, Miguel Marenco (director de Pesca de Nicaragua y fiel defensor de la caza de ballenas y delfines). En la reunión de este año nadie se hizo presente, aunque se esperaba la asistencia como representante del director de Pesca, Italo Tugliani.
México: Conservacionista muy activo.
Nicaragua: El comisionado por Nicaragua es conocido por confrontar hostilmente con los diplomáticos de Latinoamérica, y amenazar a representantes de organizaciones ambientalistas dentro y fuera de la CBI. Nunca se ha presentado a debates públicos ni reuniones con ONG en su país, también ha sido citado por el Congreso debido a cuestionables manejos de las pesquerías en Nicaragua.
Panamá: Presente con derecho a voto, posición conservacionista en todos los votos, (Panamá fue reclutado por Japón en 2001, desde ese año hasta 2003 sus votos fueron exactamente idénticos a los del Japón, en 2004, cuatro de los votos fueron a favor de la conservación, y tres a favor del Japón, desde 2005 firmemente conservacionista junto al bloque latinoamericano).
Perú: Debido al no pago de la cuota anual, sin derecho a voto, aunque sí hubo dinero para que un representante del Gobierno viaje a la reunión innecesariamente. Crecen sospechas dentro y fuera del Perú, que el no pago de la cuota fue una forma de devolver al Japón el favor de las últimas millonarias “donaciones” para la modernización y ampliación de un puerto. En 2003 y 2004 los votos del Perú fueron conservacionistas.
Suriname: Reclutado por Japón en 2004, votos prácticamente idénticos a los de Japón.