Nacional

Ratzinger muestra de “qué está hecho”

*** Nombró Secretario de Estado a uno de “línea dura”, partidario de un catolicismo compacto, combativo y “auténtico”

Roma / EL PAÍS
Benedicto XVI, que había mantenido hasta ahora la Administración heredada de Juan Pablo II, empezó a formar un gobierno vaticano a su medida. Y pareció tomar como modelo la Congregación para la Doctrina de la Fe, el dicasterio que dirigió durante dos décadas hasta convertirse en Papa.
Joseph Ratzinger nombró como secretario de Estado y número dos de la jerarquía católica al cardenal Tarsicio Bertone, quien fue su más estrecho colaborador en los tiempos de la Congregación. El Vaticano anunció que Bertone, de 62 años, tomaría posesión el próximo 15 de septiembre.
El Papa rompió la tradición y no eligió a un diplomático como primer ministro del Vaticano. Tampoco buscó ningún tipo de equilibrio al colocar en el importantísimo cargo a un cardenal de sensibilidad distinta a la suya. Si hay alguien que se parece a Ratzinger, ése es Bertone: teólogo, estudioso, aficionado al fútbol y, sobre todo, partidario de un catolicismo compacto, combativo y “auténtico”.
El secretario de Estado saliente, cardenal Angelo Sodano, de 79 años, era, como Karol Wojtyla, un hombre de la Guerra Fría. Conocía bien la política --su padre era diputado de la Democracia Cristiana--, y como Nuncio de la Santa Sede en el Chile de Augusto Pinochet, no tuvo reparos en contemporizar amistosamente con el dictador, al que consideraba un mal menor frente a la amenaza de la subversión comunista.
Sodano llevaba 15 años al frente del gobierno vaticano, y presentó por primera vez la dimisión en 2002, cuando cumplió 75 años, la edad de jubilación para los altos cargos de la Curia. La dimisión no le fue aceptada, ni lo fue en el segundo intento, tras la muerte de Juan Pablo II. Benedicto XVI no sólo le “reconfirmó” la fórmula utilizada para el resto de la Administración vaticana, sino que le ‘renombró’.
Pese a esa muestra de confianza, estaba claro que la permanencia de Sodano sería provisional y duraría hasta que el nuevo pontífice creara su propio equipo, una vez cumplido el “año de reflexión” que se concedió a sí mismo antes de renovar una Curia envejecida y agotada durante la larga agonía de Wojtyla.
Posible relevo
Sodano, diplomático y gran viajero, será sustituido el 15 de septiembre por Bertone, teólogo y sedentario como el propio Ratzinger. Ayer parecía también inminente el relevo del secretario para las Relaciones con los Estados --ministro de Asuntos Exteriores--, monseñor Giovanni Lajolo, para quien se perfilaba el cargo de gobernador del Estado de la Ciudad del Vaticano, ocupado hasta ahora por el cardenal Edmundk Casimir Szoka, de 79 años. Tras más de un año de espera de cambios, comenzaba la renovación de la Curia wojtyliana.
“Pido al Señor”, declaró Bertone tras conocerse su nombramiento, “que me permita ser fiel y acompañar al Papa en esta prometedora fase de nueva evangelización”. Bertone fue uno de los principales patrocinadores de la candidatura de Ratzinger al papado, y desde su elección se mostró de acuerdo con las prioridades de Benedicto XVI.
El nuevo Papa, declaró, quería “recuperar la identidad cristiana en toda su autenticidad” y a “confirmar la vigencia de la fe en un contexto de secularismo generalizado”. “Desde hace mucho tiempo”, agregó, poco después del cónclave, “el Papa está convencido de que Europa no debe ser solamente una realidad económica y política, porque necesita bases espirituales: es un dato histórico que Europa es cristiana y se formó a partir de la fe cristiana”.
Bertone es, como Ratzinger, un “guardián de la ortodoxia” y un firme partidario de una Iglesia combativa y libre de tentaciones new age. Fue uno de los autores del polémico documento Dominus Iesus --2000--, que establecía la superioridad del cristianismo sobre todas las demás religiones; encabezó los ataques del catolicismo contra la novela --ahora también película-- El Código Da Vinci; y critica el “relativismo” y el “laicismo” tanto como Ratzinger, o más, pero al mismo tiempo mantiene buenas relaciones con el sector más progresista del sacerdocio italiano.