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Sigue vivo niño con corazoncito fuera del pecho


Marianela Flores

LEÓN -La esperanza es lo último que muere, y mientras hay vida, hay esperanza. Ese es el pensamiento que mantiene optimistas a los padres del niño que nació con el corazoncito de fuera en el Hospital de León, el pasado domingo.
En un día tan especial como es el 30 de Mayo, la madre del bebé que está aferrado a la vida en la Unidad de Cuidados Intensivos, experimenta el dolor que sólo una madre es capaz de sentir.
“Toda madre espera que su hijo nazca bien, esa era mi gran ilusión durante todo el embarazo. Cuando me comunicaron que estaba delicado, empecé a agonizar igual que mi bebé, pero tenemos fe y esperanza”, refirió con la voz entrecortada.
La madre, originaria de El Terrero, Malpaisillo, tiene 27 años, es ama de casa, y junto a su compañero de vida procreó una niña que ahora tiene siete años.
Ayer le dieron de alta y decidió viajar a su casa para recibir el cariño de su pequeña y compensar la pena que la embarga. “Mi hija es otro tesoro y quiere que esté con ella hoy Día de las Madres, pero después vuelvo al hospital a acompañar a mi tierno”, refirió, mientras empacaba sus pertenencias en uno de los bolsos, incluyendo parte de la ropita que había comprado para el futuro miembro de la familia.
Ambos padres ya habían escogido el nombre del niño: “Se va a llamar como yo”, dijo el orgulloso papá, quien ha pedido a su compañera no ver al bebé hasta que mejore.
Pronóstico aún reservado
Los médicos indicaron que la situación de salud es grave, pero los pulmones están funcionando bien y eso ayuda a que se mantenga con vida, pese a la malformación y complicaciones que presenta.
“No ha mejorado ni empeorado, pero está grave, como dijimos antes, es un caso muy raro en el mundo, sólo el noventa por ciento de los operados ha sobrevivido”, sostuvo el doctor Sergio Hernández, cirujano pediatra cardiovascular.
De acuerdo con las estadísticas, uno de cada cien mil niños nacidos puede traer este tipo de complicación, “por lo que en Nicaragua podemos ver estos casos en 12 a 15 años”, refirió el pediatra neonatólogo, Francisco Berríos.
Según el doctor Hernández, las malformaciones congénitas cardíacas en niños son frecuentes en Nicaragua, y la mayoría pueden operarse. No obstante, la situación del sistema de Salud limita las intervenciones quirúrgicas, aun cuando contamos con recursos humanos especializados en cirugías del corazón.
La poca atención existente en el país se da gracias a las brigadas solidarias que traen todos los materiales que pueden brindar asistencia a un porcentaje reducido de niños en espera de una operación. En el caso del bebé que nació con el corazón de fuera, es demasiado arriesgado, ya que tiene otras complicaciones.