Nacional

Terrorismo en Internet con escapolamina

* Ha pasado en otros países y ahora se está haciendo masivamente por correo electrónico en Nicaragua * Falacias en cuentos de horror para asustar a la población, que algunas radios irresponsablemente dan como verídicos * Policía confirma que nunca se ha reportado ningún caso en que se denuncie el uso de la famosa sustancia

Melvin Martínez

Una historia que circula en varios sitios de Internet ha alarmado a muchas personas en Nicaragua. Se trata de los asaltos utilizando una droga poco conocida en el país, pero muy famosa en Colombia y otros países sudamericanos. Se trata de la “burundanga” o escapolamina.
La información se extiende por diferentes medios de comunicación locales, por correo electrónico, e inclusive varias emisoras locales, irresponsablemente, se han dado a la tarea de reproducirla textualmente como si se tratara de casos ocurridos en Nicaragua.
A nuestra Redacción han llamado muchas personas preocupadas porque han recibido la información en su correo electrónico, y otros han adaptado la historia como si tal fueran las víctimas de la “burundanga”.
Historietas como ésta
El correo electrónico con la historia que se dio supuestamente en Nicaragua y que es la misma que se reporta en Colombia, México y Perú, textualmente dice: "Unos dicen que en Nicaragua, no pasa…, pero sí puede pasar, cuídense. Saludos.
Hace unas semanas buscaba un teléfono público y encontré uno justo al frente del estacionamiento del centro comercial Plaza Inter.
“Me estacioné unos metros más atrás y me bajé del auto, y cuando estaba hablando llegó un minusválido, un hombre sin una pierna y con muletas. Me preguntó si le podía ayudar a marcar un número, y me ofreció la tarjeta para la llamada y un papel en donde estaba anotado el teléfono. Con mucho gusto le ayudé, tomé el papel y empecé a marcar.
“Luego de pocos segundos empecé a sentirme mal, sentía que me desvanecía, como si me fuera a desmayar, Mi reacción fue inmediata, no era algo normal, así es que salí corriendo y me metí en mi auto, mareado y desorientado. Logré encenderlo y manejar unas pocas cuadras lejos de ahí, me estacioné y... no recuerdo más".
“Muertos y sin órganos”
El mensaje, además, afirma que cuando la "víctima" volvió en sí, estaba mareado y con migraña. En la clínica que lo atendieron el médico le dijo que los exámenes que le practicaron dieron positivo a “burundanga" o escapolamina. El doctor le advirtió que de haber absorbido una dosis completa, le habría provocado una reacción que lo hubiera "desconectado" una semana. Según el mismo médico de una clínica privada --al que ubican al sur de la capital--, ya conocía de varios casos como ése y que las víctimas aparecían muertas y sin órganos.
La Policía Nacional no reporta denuncias en la que se vincule el uso de la “burundanga”. El comisionado Alonso Sevilla, vocero policial, dijo que en ninguna delegación tienen conocimiento sobre este “modus operandi” del crimen organizado.
“Para mí es nueva la información y también el nombre de la droga, pero si nos llegáramos a enterar de algo lo haríamos oficial, y alertaríamos a la ciudadanía del peligro de la misma”, aseguró Sevilla.
El doctor Norma Jirón, Director de Regulación de Sustancias y Establecimientos de Salud, del Ministerio de Salud (Minsa), aseguró que en el país no hay una sustancia conocida como “burundanga”.
“Esta sustancia fue utilizada como el ‘elixir de la verdad’ por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial”, indicó.
También, agregó, “es muy utilizada en pacientes que ingresan en estado de gravedad a las unidades de Salud, aunque no lo hacemos con mucha frecuencia.
“Esta droga no se pasa por el tacto, debe ser ingerida o inhalada, y hay casos reportados en otros países como un método que utiliza la delincuencia, la información sobre la droga, es verídica”, indicó Jirón.
Sostuvo que en las unidades públicas de Salud no tienen reportes de personas que hayan sido ingresadas por uso de escapolamina o “burundanga”.
Otras historias
Otras historias adaptadas a la realidad de Nicaragua, también circulan en los correos electrónicos, y las radios locales no han escatimado en repetir su contenido íntegro. Aquí hay otro ejemplo:
“Una mujer se agachó escogiendo carne y cuando volteó, su hija de 4 años ya no estaba. Yo estaba parado junto a ella mientras que gritaba el nombre de la niña sin respuesta alguna. Un hombre que trabajaba en Price Smart anunció en el altavoz que Gaby estaba perdida e inmediatamente se fue a un teléfono interno, hizo el anuncio de cerrar todas las puertas, mencionando un código.
“Así que cerraron inmediatamente las puertas. Ésto tomó unos tres minutos. Se encontró a la pequeña niña cinco minutos después en un baño con media cabeza rapada y estaba vestida únicamente con su ropa interior. En el piso junto a ella, había una bolsa de ropa, un rastrillo y una peluca con la intención de que se viese diferente.
Quien haya sido la persona que la llevó al baño, ¡rapó su cabeza hasta donde alcanzó y la desvistió en menos de 10 minutos! Esto me hace temblar de sólo pensarlo. Por favor cuide muy de cerca a sus hijos en lugares grandes donde es fácil que puedan ser separados. Sólo tomó unos minutos, y para haber terminado la fechoría, no les hubiera tomado más que cinco minutos más y hubieran sacado a la niña por la puerta principal.
Los días en que nuestros pequeños podían correr campantes por todos lados sin que nada les pasara más que molestar a la gente, se han ido. La niña se encuentra bien. Gracias a Dios que los empleados de Price Smart actuaron rápidamente. Si alguna vez usted no encuentra a su niño, no pierda tiempo en buscarlo por todos los pasillos, porque puede estar siendo preparado ya para rapto, primero notifique al personal de la tienda y después continúe buscando.
Más importante aún es que siempre mantenga a su hijo a la vista y no lo descuide ni por un momento. Aunque no tenga niños chiquitos, pasen este mensaje a todas las personas que puedan. Uno nunca sabe a quién pueda ayudar el enviar este mensaje. Ojalá se ponga en práctica en nuestro país, de seguro así se ayudaría a frustrar muchos secuestros y raptos de menores.