Nacional

Reforma migratoria sin definirse

Reforma migratoria en EEUU depende de propuesta sobre indocumentados Debate entre los Republicanos sobre si el proyecto de Ley del Senado, que prevé la regularización de la mayoría de esos extranjeros, es “una amnistía”

El futuro de la reforma migratoria en EEUU depende de si los republicanos se ponen de acuerdo sobre qué hacer con los 12 millones de inmigrantes indocumentados que residen en este país, dejaron claro hoy líderes de ese partido.
Por un lado, el presidente del Comité Judicial de la Cámara Baja, el republicano James Sensenbrenner, se mantuvo en sus trece y reiteró en una entrevista con el canal de televisión "NBC" que el proyecto de ley del Senado, que prevé la regularización de la mayoría de esos extranjeros, es "una amnistía".
Preguntado sobre si apoyaría una ley que dé alguna vía legal a los indocumentados para regularizar su situación, Sensenbrenner respondió: "No. La amnistía es un error".
"Amnistía, eso es una tontería", replicó, en cambio, el también republicano Chuck Hagel, en el mismo programa. "Esto no es una amnistía".
El proyecto de ley del Senado, aprobado el jueves, obliga a los inmigrantes clandestinos que llevan en EEUU menos de dos años a abandonar el país.
Los que llevan entre dos y cinco deberán irse, y pedir un visado de trabajo antes de retornar, tras lo cual podrán quedarse.
Los inmigrantes que han vivido en EEUU más de cinco podrán obtener permiso de trabajo y eventualmente la ciudadanía tras el pago de multas de más de 3.000 dólares.
Sensenbrenner consideró, sin embargo, que este sistema sólo creará "un fraude masivo de documentos".
Este republicano lidera el ala conservadora de su partido en la Cámara de Representantes, que en diciembre aprobó un proyecto de ley que convierte en criminales a los trabajadores indocumentados y prevé la creación de una base de datos para la verificación de los documentos de trabajo de los empleados, entre otras medidas contra la inmigración clandestina.
Un comité bicameral deberá ahora armonizar los proyectos de ambas cámaras, una tarea que se augura muy difícil por las divisiones entre los republicanos.
La mayoría de los demócratas, por su parte, hubiera querido una ley que regularizase a todos los indocumentados, pero ve la versión que salió del Senado como una alternativa mejor a la de la Cámara de Representantes.
"Esta propuesta migratoria que ha hecho el Senado es un punto medio. El proyecto de Sensenbrenner no es un punto medio, es una posición extrema", dijo hoy en una entrevista en la cadena "CNN" el demócrata Antonio Villaraigosa, alcalde de Los Ángeles.
Por su parte, el líder de los republicanos en el Senado de EEUU, Bill Frist, se manifestó hoy en una postura intermedia entre Sensenbrenner y Hagel.
"Simplemente no podemos agarrar a 12 millones de personas, que están totalmente integrados en nuestra sociedad y enviarlos de vuelta" a sus países de origen, señaló Frist en una entrevista con el canal de televisión "Fox News".
Frist señaló a finales del año pasado que EEUU debería deportar a los indocumentados, pero cambió de opinión durante el debate en el Senado y bajo presión del presidente del país, George W. Bush, que ha apoyado desde el 2000, cuando era sólo candidato, la regularización de los inmigrantes sin papeles.
Hoy Frist reiteró su nueva opinión y negó que el proyecto del Senado se trate de una amnistía. "Yo llamo amnistía a darle a alguien que ha violado la ley una ventaja en el camino a la ciudadanía, y eso no es lo que hace esta ley", dijo.
No obstante, Frist también recalcó la importancia de fortalecer la vigilancia en la frontera con México.
Eso es música para los oídos de los conservadores de la Cámara de Representantes. "Hacer las cosas bien significa hacerlas en el orden correcto", dijo Sensenbrenner.
"El secreto es, primero, controlar la frontera y aplicar la ley de sanciones a los empleadores" que contratan a indocumentados, explicó.
"Después podemos pensar en qué hacer con los entre 11 y 12 millones de inmigrantes ilegales que ya están aquí", añadió Sensenbrenner.
Para Hagel esta propuesta es inaceptable. "No podemos simplemente aplazarlo", dijo. "Decepcionaríamos a las personas que nos eligieron para estar aquí y resolver este problema", argumentó.