Nacional

Cobraron 3 mil córdobas por asesinar a doña Nena

* Asesinos se repartieron pago en parque La Sabaneta * Sobrino de víctima los llevaba a casa a ver televisión * Cerrada defensa de abogados, pero pruebas son fuertes

Leopoldo López

GRANADA
Disparos verbales en ráfagas de alegatos lanzaron ayer los abogados defensores de los procesados Oscar Javier Díaz Álvarez, Wilbert Antonio Sánchez González, Alberto Alfonso Espinoza Jirón y José Denis Sequeira Martínez, supuestos autores del asesinato de doña Magdalena Pecorelli Manes.
Este hecho ocurrió la madrugada del 16 de diciembre de 2003, contiguo al cuartel del Benemérito Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Granada.
La audiencia inicial comenzó con una hora de retraso, debido a que los abogados defensores, Guadalupe Valencia y Alcides Muñoz Alemán, que representan a Oswaldo Martín Pecorelli Foglia, así como los abogados Julio Cuadra y Aracelly Largaespada, que representan a los otros cuatro presuntos implicados de cooperar con el sobrino de la hoy occisa Magdalena Pecorelli, intercambiaron impresiones a fin de dar una defensa cohesionada y muy convincente, frente a los argumentos del fiscal auxiliar, licenciado Ismael Mayorga Guadamuz.
Pruebas de cargo
bien sustentadas
Apoyado por la coordinadora departamental del Ministerio Público en Granada, Dra. Marielos Masís, Mayorga fue el primero en aportar pruebas con suficientes elementos contra los indiciados.
El Fiscal Auxiliar leyó el testimonio de un taxista que circulaba por el sector del Cuartel de Bomberos, quien observó que de la casa de la occisa Magdalena Pecorelli, iba saliendo su sobrino Oswaldo Martín Pecorelli, quien cerró la puerta con una mirada hacia abajo.
“Después comenzó a caminar un poco rápido con dirección a la calle de El Hormiguero, ocasión en la que fue alcanzado y plenamente identificado por el taxista. Luego el testigo refiere en su declaraciones a las autoridades que se enteró ese mismo día 16 de diciembre del año 2003, a eso de las 9 de la mañana, del asesinato de la señora Pecorelli”, sostuvo la parte acusadora.
Luego continuó leyendo más testificales como la de Jacqueline María Lacayo, donde refiere que el sujeto Alberto Alfonso Espinoza Jirón alias “La Pulga”, le contó que Wilbert Antonio Sánchez González (“Moño–Moño”), Óscar Javier Díaz Álvarez (“Micoin”), “Chipirrafa” y él, llegaban a la casa de la señora Pecorelli a ver televisión, ya que tenían amistad con el sobrino de la señora.
También le confió que Moño–Moño y Micoin la mataron, mientras él y Chipirrafa vigilaban, y luego se fueron al parque de La Sabaneta a repartirse el botín de tres mil córdobas que les pagó Oswaldo Martín Pecorelli por el trabajito.
Otro testigo declaró que escuchó a “Micción” que contaba sobre la muerte de doña Magdalena Pecorelli, pero “La Pulga” le decía que no hablara de esa “M” porque los podían coger.
Los abogados Julio Cuadra y Aracelly Largaespada, defensores de Wilbert Antonio Sánchez González, Alberto Alfonso Espinoza Jirón, Óscar Javier Díaz Álvarez y José Denis Sequeira Martínez, procesados como supuestos autores del asesinato de doña Nenita Pecorelli, fueron los primeros en intervenir.
Araceli fundamentó su defensa alegando que hay contradicciones en las acusaciones de sus defendidos, solicitando cinco días de conformidad con la Ley del nuevo Código de Procesal Penal (CPP), porque las pruebas del Ministerio Público, eran circunstanciales, y “nuestro nuevo sistema dice que tiene que haber indicios, no presunciones, y tampoco contradicciones”.
Julio Cuadra objetó la testifical que rindió Jacqueline María Lacayo, hablando mal de su reputación, sin tener piedad de sus cualidades de dama.
La Dra. Guadalupe Valencia, quien solicitó a la jueza Scarlett Gutiérrez que en caso de su ausencia se incorporara al abogado y juez suplente Alcides Muñoz, como segundo defensor de Oswaldo Pecorelli, en su coartada sostuvo que la Fiscalía no tiene pruebas fehacientes, ya que no especifica fechas ni lugares, además de existir contradicciones.
Alegó que el mismo Ministerio Público establece que la escritura de venta que otorgó en vida Magdalena Pecorelli a sus tres sobrinos Aldo, Oswaldo y Marina, así como la escritura de arriendo con Unión Fenosa, la firmaron los tres dueños y no solo Oswaldo Pecorelli.