Nacional

“Lucha estudiantil fue épica, hoy es vandálica”

* De Julio Buitrago y Chico Meza, a la era de Yasser Martínez * O del heroísmo y martirio, a las lucrativas diputaciones

Edwin Sánchez

El historiador Rafael Casanova consideró que no hay ningún punto de comparación entre el movimiento estudiantil de los años 60 y 70, liderados por jóvenes como Julio Buitrago, el propio Carlos Fonseca, y posteriormente Francisco Meza, con los actos vandálicos conducido por personas que utilizan a los estudiantes como escaleras para un futuro cargo bien remunerado… digamos diputados.
“En el campo de la investigación se nos plantea un problema: dice uno de estos métodos que no se puede comparar lo incomparable, o sea, que son circunstancias totalmente distintas. Es decir, en ese período es la lucha contra la dictadura de Somoza, cuando se liga una confrontación política con una confrontación social, en la cual el movimiento estudiantil, como el pueblo en general, enfrentaba a ese sistema”, indicó el académico.
En este movimiento figuraron, entre otros, Mercedes Espinoza, Ernesto Salcedo, Oscar Perla, Rubén Jiménez Murillo, y de la secundaria Julio Buitrago Urroz y José Francisco Moreno Avilés, estos dos más conocidos porque entregaron su vida por la lucha contra la dictadura. “Ahora hay una distancia bastante larga entre esta dirigencia estudiantil”.
¿Distancia sideral?
Sideral, según nuestra propia experiencia como dirigente estudiantil de secundaria. Nosotros estábamos en una constante comunicación con la población y con el aparato clandestino que nos dirigía, pero sobre todo lo determinante era con la población, y comunicarle por qué estábamos luchando.
Esa misma gente participaba con nosotros. En ningún momento íbamos a agredir a la población. Eso es lo que marca, como decís vos, una distancia sideral con aquel movimiento estudiantil. Ahora vemos a estudiantes apedreando los buses y a los pasajeros indiscriminadamente.
¿Una cosa es la lucha estudiantil y otra el vandalismo?
Son dos cosas distintas. En algunos casos hay situaciones que escapan del control. Incluso, en el movimiento estudiantil de entonces se quemaban buses, pero nos tomábamos primero el bus, hablábamos con los pasajeros con un discurso bien argumentado de dónde venían las alzas que imponía el sistema. Los usuarios se ponían de acuerdo con nosotros, en ningún momento con temor. Les decíamos que éramos hijos de ellos, que nuestros padres sufrían el alza de la leche, del transporte en ese caso, y el mismo chofer no era agredido, le decíamos que se bajara, él agarraba su “petaquita” de reales, y al bus se le pegaba fuego.
Era el daño que se le hacía al transportista, y por lo regular eran altos mandos militares de Somoza.
En cambio, aquí hay un binomio donde nos encontramos a empresarios como Rafael Quinto, que no son buenos empresarios porque nos ofrecen unas unidades destartaladas que prestan un pésimo servicio y resienten a la población, y por el otro lado una población que perdió la costumbre o conciencia de luchar.
El movimiento estudiantil fue uno de los factores que entonces hizo posible la derrota de la dictadura, fue la integración masiva de ese sector de secundaria, porque el universitario era mínimo, y esto ya fue determinante. También participaban los obreros, las amas de casa.
En el presente está más focalizada la participación universitaria, porque en los 70 era una presencia masiva del estudiantado, pero ahora no todas las universidades y sus alumnos están involucrados, y donde ocurren estos acontecimientos tampoco es la mayoría estudiantil.
Es que aquí hay que poner el dedo en la llaga. Nos encontramos con una generación de líderes que tienen distintos intereses. En este caso nos encontramos con los líderes gremiales como obreros, sindicales, quienes de hecho persiguen una diputación.
¿Qué perseguían dirigentes como Francisco Meza (q.e.p.d.), del Centro Universitario de la Universidad Nacional, CUUN, Irving Dávila y otros, y qué los diferenciaba de Yasser Martínez?
Conocí muy de cerca a Chico Meza, un hombre no sectario, conocí a Irving, al “Capi” Rosales; el objetivo era luchar por transformar la sociedad, incidir directamente en lograr esas luchas reivindicativas inmediatas. La idea era hacer un mundo más decente para Nicaragua ante la indecencia política que representaba Somoza; ser decente en términos sociales, políticos y espirituales.
¿Hablamos de un Chico Meza, de gente que no luchaba por un puesto, de conseguir réditos para subir en la escala económica personal?
Es correcto. Esa es la distancia sideral que planteaste: en lo absoluto estaban pensando en mejorar su condición económica, su proyección social, como los diputados de ahora: alcanzar la “Prado”, la camionetona. En esa época ellos buscaban los beneficios de la colectividad, incluso algunos de ellos no estaban pensando ni siquiera si iban a salir vivos.
¿Estos líderes estudiantiles no aspiraban a la chanchera de aquella época, sino que iban en busca de un puesto en la montaña o la resistencia urbana?
Sí, al contrario de buscar un puesto en la chanchera se fueron contra la chanchera, se fueron contra la indecencia política, moral y espiritual de este país.
Unos cayeron en esa lucha, otros están vivos, quién sabe qué papel están jugando, recordemos que todo tiene su momento histórico.
Hubo luchadores sociales con gran proyección, como el mismo Nathán Sevilla, que después devinieron en diputados, sobre lo cual hay muchos comentarios.
Nos preguntamos: ¿qué hay detrás de estas luchas? ¿Están dirigidas correctamente? ¿Están orientados políticamente? También aquí hago una distancia sideral: nosotros en secundaria estudiábamos.
Antes el pénsum incluía Filosofía y Sociología, y los profesores que teníamos nos insertaban en la polémica. Además, para ser dirigentes estudiantiles de secundaria nos ponían trabas.
Quien quería ser presidente de la directiva central debía tener una nota encima de nueve, ser un buen alumno y con buena conducta.
Algunos de estos dirigentes eran de altas notas. Carlos Fonseca era de nueve para arriba.
¿El liderazgo de ayer no convirtió su papel de líder en un modus vivendi? ¿Hoy es una manera de vivir?
Desafortunadamente así es: se tiene como un modus vivendi. Y esto sube: es un modus vivendi ser dirigente político, sindical, social.
La diferencia es que los políticos, los sindicalistas, son gente jugada, mayores, vienen hasta de vuelta, pero en este caso son jóvenes, se supone que son otros valores, otros intereses que deberían ser más sanos.
¿Es una nueva generación con vicios viejos? ¿Siguen el mismo molde de los mayores?
No soy pesimista cuando creo que no hay mal que dure cien años.
Creo que habrá un despertar en el movimiento estudiantil de secundaria y universitario, que será masivo. Estoy de acuerdo con vos en que hay una cantidad de universidades privadas, y los estudiantes siguen estudiando, y no les importa el problema político, y a veces confunden partido con política.
La política es el problema de la comunidad, el asunto público, y ahí debieran estar estudiantes de universidades públicas y privadas. Debe hacerse una reingienería de esto en términos político-ideológicos, un proceso de deconstrucción de los antivalores y buscar cómo retomar valores.
Precisamente porque hay antivalores es que se desarrollan conductas vandálicas. Antes estas conductas eran aisladas y justificadas al lanzarle una pedrada a un guardia nacional que está disparando un balazo con su Garand.
En este caso, es reprochable que una población que va a sus labores cotidianas sea víctima de una pedrada y quedar alguien hasta sin un ojo.
El pueblo es víctima del vandalismo. No quiero caer en la especulación, pero si son estudiantes manipulados, es una manera de mal conducir el movimiento.
En vez de retomar el camino de esos valores heredado por los Chico Meza, por los Julio Buitrago, los estamos pisoteando e introduciendo antivalores como que lo más importante es llegar a la presidencia de un aula, de ahí a la directiva central para buscar cómo después te sirve de escalera para un cargo en el futuro.