Nacional

Pretenden importar peligroso veneno


María Haydée Brenes

La apertura de nuevos mercados para los productos hortícolas, frutas y flores de Nicaragua ha incentivado a productores y vendedores de insumos agropecuarios a pretender la importación de Bromuro de Metilo, un químico que por su eficacia termina con las plagas, pero es altamente venenoso para los seres vivos y muy nocivo para la capa de ozono.
Ante la solicitud de permisos para el ingreso de dicho químico, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena), el Ministerio Agro Forestal (Magfor) y la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi) promovieron un seminario para dar a conocer otras opciones amigables con el medio ambiente.
Alessandro Amadio, de Onudi, señaló que en Nicaragua, gracias a la rotación de cultivos, la utilización del Bromuro de Metilo sólo se ha dado en la cuarentena y pre embarque de productos, y no se registra su uso en los suelos, como ocurrió en Guatemala, Honduras y Costa Rica, donde esta agencia de Naciones Unidas desarrolla un programa para que se elimine su uso.
Gracias a la rotación de cultivos que se da en Nicaragua, y a la extensa época soleada, el Bromuro de Metilo no fue muy utilizado, pero en otros países sí, de allí que el protocolo de Montreal firmado en 1991, del cual el país es suscriptor, impuso a los países en desarrollo como fecha tope e primero de enero del año 2015 para dejarlo de usar.
Según Hilda Espinoza Urbina, coordinadora de la Oficina Técnica del Ozono, este plaguicida y fumigante de suelo que se usa para la desinfección de edificios, aviones y barcos, es dañino para cualquier tipo de vida con un amplio espectro y con una capacidad de agotamiento de 0.6 para la capa de ozono, que es un potencial considerable.
Opciones
Algunas opciones al uso de Bromuro de Metilo son hacer pasar vapor de agua por el suelo para eliminar la mayor parte de los organismos perjudiciales a los cultivos. También está la solarización, que consiste en cubrir con plástico transparente los terrenos para que con la ayuda del sol se incrementen las temperaturas y no se dé la proliferación de microorganismos y la biofumigación, que consiste en incorporar productos orgánicos al suelo que, al gasificarse, aumentan la temperatura del mismo e impiden el desarrollo de microorganismos.
Tanto durante la aplicación del Bromuro de Metilo (BrMe) como después, una parte es liberada a la atmósfera, donde destruye la capa de ozono, que es parte del sistema natural que controla la absorción de los rayos ultravioleta del sol evitando daños a los organismos vivos, y además, regula la temperatura del planeta.