Nacional

Documentan atropellos de Ejército de Estados Unidos

* Tienen a miles de personas bajo custodia sin cargos ni juicios en Irak, Afganistán y Guantánamo * Prisioneros en total indefensión, torturados de manera inclemente, y algunos son chavalos menores de 16 años

Vladimir López

El informe sobre los derechos humanos que brindó Amnistía Internacional recoge muchas de las numerosas denuncias que desde hace años se vienen conociendo en contra del Ejército de los Estados Unidos en su accionar en la guerra de Irak y de Afganistán, y especialmente en lo que se refiere a los detenidos en Guantánamo.
“Miles de personas siguieron bajo custodia estadounidense sin cargos ni juicio en Irak, Afganistán y en la base naval de Estados Unidos en Guantánamo, Cuba”, señala el informe de Amnistía Internacional.
La valoración manifiesta que se recibieron informes de la existencia de centros de detención secretos gestionados por Estados Unidos en lugares no revelados, es decir, cárceles secretas donde los detenidos permanecían recluidos en condiciones que prácticamente constituían «desaparición».
Igualmente, recuerda que decenas de detenidos en Guantánamo comenzaron una huelga de hambre como protesta contra el penoso trato a que eran sometidos, y por no poder acceder a los tribunales. Según informes, algunos estaban gravemente enfermos.
“Siguieron saliendo a la luz informes sobre muertes bajo custodia, tortura y malos tratos a manos de fuerzas estadounidenses en Irak, Afganistán y Guantánamo. Pese a la existencia de pruebas de que el gobierno estadounidense había aprobado técnicas de interrogatorio que constituían tortura, malos tratos y «desapariciones», ningún alto cargo rindió cuentas al respecto, ni siquiera los que podían haber sido culpables de crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad”, añade el informe.
El terror de Guantánamo
El informe reza que al finalizar 2005, cerca de 500 detenidos de unas 35 nacionalidades seguían recluidos sin cargos ni juicio en Guantánamo; a la mayoría los habían capturado durante el conflicto armado internacional de Afganistán en 2001, y permanecían detenidos por sus presuntos vínculos con Al Qaeda o con el antiguo gobierno talibán. Entre ellos se encontraban al menos dos menores que tenían menos de 16 años cuando fueron puestos bajo custodia.
Amnistía recuerda que una ley aprobada en diciembre (sobre el trato a los prisioneros) suprimió el derecho de los detenidos en Guantánamo a presentar ante los tribunales federales estadounidenses recursos de hábeas corpus , permitiéndoles únicamente interponer determinados recursos contra las resoluciones de los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente y las comisiones militares.
“Esa ley hacía peligrar la evolución de aproximadamente 200 causas pendientes de detenidos que habían cuestionado la legalidad de su detención a raíz del fallo emitido en 2004 por la Corte Suprema de Estados Unidos, en la que se les reconocía el derecho a interponer dichos recursos”, añade el informe.
Señala que, en marzo, los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente, órganos administrativos creados en 2004, determinaron que el 93 por ciento de las 554 personas detenidas en ese momento eran «combatientes enemigos».
Los detenidos carecían de abogado que los representara, y muchos de ellos rechazaron concurrir a las vistas de los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente, en las que se podían utilizar pruebas secretas u obtenidas mediante tortura.
Añade el informe que, en agosto, un número desconocido de detenidos reanudó la huelga de hambre que habían comenzado en junio en protesta contra la imposibilidad de acceder a los tribunales y contra el penoso trato, incluidas palizas, que recibían a manos de los guardias.
“Se dijo que habían llegado a declararse en huelga más de 200 detenidos, aunque el departamento de Defensa de Estados Unidos afirmaba que el número era mucho menor. Varios detenidos denunciaron haber sido agredidos verbal y físicamente mientras los alimentaban por la fuerza, y haber sufrido lesiones cuando los guardias les insertaron con brusquedad las sondas de alimentación por la nariz. El gobierno negó maltrato alguno. La huelga de hambre continuaba al terminar el año”, dice parte del informe.