Nacional

Se prolonga drama de niñas secuestradas en Guatemala

* MiFamilia reconoce debilidad institucional, pero afirma que trabajan duro

Han pasado tres meses desde que se supo que en “El Gallito”, Zona 3 de Ciudad Guatemala, una niña de origen nicaragüense logró salir del infierno en que se encontraba, aunque para ella ese infierno no ha terminado, ya que su hermanita de 11 años continúa secuestrada junto a otra niña de cuatro años y muchas más.
A las autoridades nicaragüenses, sin embargo, parece no importarles la suerte de las pequeñas que se encuentran en manos de narcotraficantes y tratantes de blancas.
En el más reciente operativo realizado por la Policía Nacional Civil hace 15 días, en la Zona 1, en busca de evidencia para lograr dar con el paradero de la niñas, se manejó de manera extraoficial que posiblemente se encontraban ahí. Pero nadie logró encontrar a las niñas.
Según un estudio realizado por Casa Alianza y otros organismos que trabajan contra la explotación sexual comercial, las cifras son alarmantes, ya que indican que se constató que de 284 establecimientos visitados --donde se logró entrar-- en 197 lupanares había presencia de jóvenes centroamericanas: nicaragüenses y salvadoreñas menores de edad.
Los investigadores confirmaron la presencia de 179 menores y 423 jóvenes con apariencia de adolescentes, de entre 13 y 17 años. Esto arrojó como resultado que en 197 centros se practica la explotación infantil.
Nueva forma
de esclavitud
Todo lo anterior ha generado reacciones que no deben pasar inadvertidas, ya que el problema se acrecienta cada vez más. Para Carlos Emilio López, ex Procurador Especial de la Niñez y la Adolescencia, no cabe la menor duda de que estamos frente a una nueva forma de esclavitud, que a nadie parece importarle.
“Falta poner estos temas como parte de la agenda pública, de la agenda del Estado… tiene que ser prioritario, pues Nicaragua es suscriptor de una gran cantidad de tratados de Derechos Humanos y debe hacerlos realidad, y que no queden únicamente como una declaración o enunciado jurídico bonito. Que se encarne en la vida de los nicaragüenses, más cuando hablamos de niñas, deben reaccionar ante la magnitud del problema”, enfatizó López.
Asimismo, aseguró que al hablar de trata de personas no cabe la menor duda de que estamos ante uno de los negocios más rentables en el mundo. Es una industria ilícita, denigrante y violatoria de los Derechos Humanos.
Para verdaderamente hacer “algo” se requiere que el Estado disponga de programas específicos de rehabilitación física, psicológica, moral y de integración, lo que lamentablemente no existe, ya que hay mucha debilidad en el sistema, además de la falta de asignación de recursos por parte del Estado.
En cuanto a las niñas de “El Gallito”, López agrega: “Se requiere mayor sensibilidad de parte de todos como sociedad, como Estado, como gobierno, ver el problema como propio y no ajeno. La investigación de END es muy importante, muestra uno de muchos casos de violación y desprotección por parte de las autoridades a los ciudadanos nicaragüenses”.
MiFamilia admite debilidad
Asimismo Ivania Toruño, titular del Ministerio de la Familia (MiFamilia), reconoce el problema y admite que la institución que dirige no cuenta con los recursos económicos suficientes para enfrentar la situación.
“A pesar de las limitaciones, estamos trabajando por nuestra niñez, no sólo las que padecen este mal dentro del territorio nacional, sino principalmente de las que están fuera. En el caso de las niñas del reportaje, me duele saber lo que están padeciendo y que de ellas todavía no hay noticias.
Nos coordinamos con la Policía para que nos diera detalles de las investigaciones que estan llevando a cabo. Reconozco que los primeros en brindarnos su ayuda son los organismos internacionales”, dijo Toruño.