Nacional

Una nica a la par del mundial


Karlsruhe, Alemania /Especial para EL NUEVO DIARIO)

A sólo unas tres semanas de empezar el mundial de Fútbol Alemania 2006, el ambiente que se vive en la sociedad germana es diverso. Por un lado, tenemos a los fanáticos ilusionados haciendo planes para ver los partidos, preparándose para apoyar a sus respectivos equipos, y hasta haciendo la casual apuesta sobre quién será el vencedor el 9 de julio, día de la gran final. Pero por otra parte, ha sido claro el descontento de las empresas hacia la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) debido a la falta de coordinación y cambios de último momento.
Alemania empieza a cambiar cuando entra la primavera. El país se despierta del letargo invernal y pasa a un estado de entusiasmo que se percibe claramente por un primer síntoma: las personas sustituyen su medio de transporte público tales como buses, metros o tranvías por uno más simple, la bicicleta. Y este año ese despertar se ha dado con más vigor, pues todo el país se prepara para la gran fiesta del fútbol que se realiza cada cuatro años y es seguida por espectadores en todo el mundo.
La venta de las entradas a los partidos del mundial empezó desde el año pasado, y para garantizar la transparencia ante la gran demanda, la adjudicación del derecho a comprar entradas se realizó mediante un sorteo electrónico. Debido a que no era posible que todos los que deseaban un ticket lo recibieran, se han dispuesto en casi todas las ciudades de Alemania espacios públicos donde los juegos serán transmitidos en pantallas gigantes, a fin de poder vivir en ambiente colectivo la fiebre del mundial.
Regresan tickets y hoteles a comité organizador
Adicional a los tickets vendidos directamente a los aficionados, otra parte fue cedida a patrocinadores y a agencias comercializadoras “VIP”. Estos tickets tienen beneficios agregados tales como comida y bebida en palcos especiales dentro del estadio, los precios rondaban entre los 2,199 y los 3,299 euros. Pero a inicios de esta semana la FIFA regresó miles de estos tickets al Comité Organizador alemán para que fueran vendidos sin los beneficios extras a fans “comunes”, por precios entre los 100 y los 300 euros.
Así mismo, la FIFA regresó en la capital alemana, Berlín, 5,000 de los 8,000 cuartos de hoteles que tenía “bloqueados” para el mundial, con lo que se crea una gran presión sobre los hoteles para tratar de alquilar estas habitaciones en las próximas semanas. Ciudades más pequeñas en los alrededores de las urbes donde se desarrollarán los encuentros esperan también recibir un cierto número de visitantes, y hasta ofrecerse como alternativas más económicas en materia de alojamiento.
Algo que probablemente no es sabido y que llama la atención de los visitantes en Alemania, es el hecho de que los horarios de apertura de las tiendas y de los supermercados están reglamentados por el gobierno, y normalmente no está permitido que estos establecimientos permanezcan abiertos después de una determinada hora o que funcionen los días domingos y feriados (con ciertas excepciones).
Pero por ser el Mundial un evento de tanta magnitud, los distintos estados federales de Alemania han decido liberalizar un poco esta política, a fin de poder ofrecer una doble oportunidad: a los turistas les dan la posibilidad de comprar hasta altas horas de la noche, y al comercio nacional, sacar el mayor provecho económico durante este mes.
Junto a estos preparativos del comercio también se prepara la compañía de trenes alemana “Die Bahn”, que tendrá a su cargo el transporte de los fans desde sus ciudades de residencia hasta las sedes mundialistas. Nuevos trenes han sido introducidos y nuevas rutas han sido habilitadas a fin de poder hacerle frente a este reto de movilización de fans locales y visitantes. El mismo ticket de entrada a los partidos en muchos casos también tiene validez en los sistemas de transporte público de las ciudades donde se realizan los partidos.
Por ser Alemania un país multicultural, es normal encontrarse con inmigrantes de distintas nacionalidades que también están a la expectativa del Mundial, y que aunque sus países no pudieran estar representados en este evento internacional, siempre manifiestan alguna preferencia por un determinado equipo.
A lo largo de los meses, aquí en Alemania he podido observar que equipos como Brasil e Italia tienen mucha acogida, especialmente entre los jóvenes alemanes y extranjeros, por lo que es bastante común encontrárselos por las calles vistiendo la camisa del pentacampeón mundial de fútbol, o que en las tiendas ésta sea una de las selecciones que cuenta con mayor cantidad de artículos propagandísticos.
En días pasados, en una reunión de estudiantes universitarios, nos preguntaron a qué equipo apoyábamos en el Mundial, resultando que un compañero de Turquía iba con Holanda, uno de Argentina iba --¡claro!-- con Argentina, al igual que una compañera mexicana con México, el compañero de Burkina Faso iba con Costa de Marfil, uno de Turkmenistán iba con Brasil, y yo, que manifesté mi apoyo en general a los equipos latinoamericanos. Así de variado será este ambiente, donde una nicaragüense puede experimentar cómo se siente “el mundo entre amigos”.
Ahora ya está todo preparado. Las primeras selecciones mundialistas han arribado a Alemania (Togo y Costa Rica), dentro de tres semanas empezaremos todos a vivir la emoción que nos transmite el fútbol, y cada cual tendrá la oportunidad de animar, gritar y hasta llorar por el equipo de su preferencia, pero por el momento sólo nos resta decidir bien, dónde y en compañía de quiénes disfrutaremos de este evento que no se repetirá hasta dentro de cuatro años, y que en mi caso no sé cuando vuelva el Mundial a coincidir con mi lugar de estudios.

(*) Estudiante de Maestría en Planificación Regional