Nacional

Ley de Educación exige dinero de donde no hay

* Vuelve a calificar el proyecto de populista y electorero * Como Bolaños vetó el borrador, aún no hay veto oficial * García aboga por una negociación para buscar consenso

Tania Sirias

Como populista calificó el ministro de Educación, Miguel Ángel García, la Ley General de Educación, y aunque reconoció que tiene sus ventajas, también dijo que es perjudicial para el sistema educativo del país.
El tema espinoso de la ley es el artículo 91, donde se establece que el presupuesto será incrementado en un 5% de los ingresos tributarios para dar respuesta al crecimiento de nuevas plazas.
García afirmó que en el caso del presupuesto, es difícil poner en práctica esa ley, ya que Nicaragua no tiene los ingresos suficientes para contratar más maestros y nivelar los sueldos con el resto de la región.
Indicó que en Costa Rica los maestros ganan 600 dólares, pero el país tiene un presupuesto de siete mil millones de dólares, y sólo en educación invierten mil 880 millones de dólares; mientras que Nicaragua destina mil 500 millones, pero de córdobas, en el rubro Educación.
Afirmó que en nuestro país las exportaciones andan por el orden de mil millones de dólares, y las de Costa Rica son de 10 mil millones de dólares. Si nosotros producimos más, podemos pagar mejor, y es por eso que se ha aumentado el salario a los maestros en los últimos dos años. La Ley hace que el presupuesto de Educación suba a un 36% y no existe ningún país en el mundo que designe este presupuesto”, indicó.
No habrá tales beneficios
Agregó que le parece poco apropiado promulgar esta ley con ese contenido en un año electoral, ya que es populismo. “Lo que quieren es ganarse el favor de los ciudadanos que van a ser beneficiados. Pero no habrá tal beneficio, porque los recursos no dan para cubrir esa cantidad de dinero. Nadie puede levantarse una mañana y decir que va a ganar el triple, ya que para eso primero, tienen que producir más”, dijo García.
Otro punto en que no concuerda el ministro es en el número de estudiantes que debe haber por aulas. “Tendríamos que contratar 26,000 maestros más. En primer lugar, no existe esa cantidad de educadores en el país, y para pagarles, se necesitaría 781 millones de córdobas. En 2005 pedí para el presupuesto de este año tres mil 500 millones de córdobas y sólo nos dieron mil 700 millones. Se necesitaba 1,500 nuevas plazas para maestros, pero sólo nos dieron 600”, señaló.
Indicó que no pueden contratar maestros empíricos, ya que esto significaría un retroceso en la calidad de la enseñanza. El tema de la jubilación es otro punto que debe abordarse con más detenimiento. Los sindicatos están solicitando el que los maestros se jubilen con el 100% del salario. García dijo que uno se jubila con el porcentaje que cotizó, y que la Constitución establece que todos los ciudadanos somos iguales, y por ello no puede haber excepción para un gremio.
Que haya consenso
El ministro de Educación dijo que lo que se debe buscar es el consenso, en vez de vetar la Ley. Afirmó que la Asamblea envió el borrador de la Ley de Educación a la Presidencia, y el mandatario la vetó. Este veto todavía no ha sido recibido por la Secretaría de la Asamblea Nacional.
“Estamos jugando y ya es hora de que actuemos con madurez, que enfrentemos las realidades. Que nos olvidemos del populismo, de tratar de conseguir votos en un período preelectoral. Lo que se debe hacer es bajar los megasalarios y reducir las consultorías que son tan dolosas y dolorosas para la economía del país”, dijo García.
Afirmó que el tema del incremento del presupuesto se plantea en un momento coyuntural. “Debemos hallar consenso en este punto. Si los sindicatos me dicen que busquemos una fórmula donde el incremento sea acelerado al principio y que decrezca después, que así sea, pero que quede plasmado en un papel”, expuso García.
En este momento no hay un veto oficializado, debido a que el Presidente vetó el borrador, y no la propia Ley. García espera que en los próximos días se reúnan la Comisión Nacional de Educación, los sindicatos y el Gobierno, para lograr consenso.