Nacional

Mensajes de Cristo con traje de payaso


Ernesto Aburto

El payaso “Chabelo” grita, gesticula y salta entre las filas de camas hospitalarias, mientras arranca sonrisas y carcajadas a su público singular, conformado algunas veces por adultos desahuciados o gravemente enfermos, y en otras, por niños amputados o que sufren enfermedades terminales. Todos, además, reciben de “Chabelo” regalos y caramelos.
Frente a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en Managua, Norlan Núñez Vargas atiende su negocio “Súper Foto”, que es una mezcla dinámica de fotocopias, encolochados, Internet, levantado de textos, alquiler de computadoras, papelería y mini-bar de refrescos y bocadillos. Desde ahí también dirige su pequeña cadena de cinco ciber-cafés ubicados en otros puntos de Managua, y organiza las tareas de su mediana finca ganadera.
La vestimenta habitual de Norlan en sus negocios de Managua no tiene nada que ver con los colores rayados de la clásica vestimenta desahogada, ni con los grandes zapatones del payaso “Chabelo”. Tampoco con los rizos dorados y la pintura en el rostro del mimo, cuya nariz semeja una fresa.
Pero Norlan y “Chabelo” son la misma persona.
Oración como una fuente de sanidad
Cada domingo, por la mañana, nuestro personaje asiste con su familia a la carpa Hosanna, donde atiende las prédicas del pastor; comparte amistad con sus hermanos de fe, canta con pasión, y ora con devoción a Dios Padre y Jesucristo. ¿Evangélico? Él prefiere que lo llamen cristiano, “porque evangélico soy desde que era católico y leía las Sagradas Escrituras”, confiesa.
A su juicio, el que se proclama católico pero no es evangélico, es decir, que no lee y sigue las Sagradas Escrituras, ni reconoce el señorío de Cristo, no es cristiano, y por consiguiente tampoco es católico. Dentro del Evangelio dice que ha aprendido a orar por los enfermos y también a llevarles sanidad divina.
En una ocasión oró por un sobrino del doctor Carlos Hernández, al que trajeron de Masaya con leucemia, y a través de su oración –dice-- el niño fue curado por Jesucristo. En otra ocasión, logró la sanidad divina de un sobrino del señor Arsenio Herrera, al cual, en el hospital “La Mascota”, le habían detectado cáncer de testículo. El niño fue sanado y recuperó su salud.
“Yo oro con fuerza y confianza, declaro sanidad en nombre de Cristo, y estoy seguro de que el Señor dará una respuesta positiva. Él no me dejará hacer el ridículo ni me hará quedar como charlatán. Hasta ahora nunca lo ha hecho. Gracias Jesucristo”, exclama.
Norlan, de ancestros acoyapinos, nació el 13 de octubre de 1964 en Managua. Fue oficial del antiguo Ejército Popular Sandinista (EPS) en la rama sanitaria desde su fundación hasta 1990. Estudió Anestesiología en el Hospital Militar “Alejandro Dávila Bolaños”, donde, al recibir su baja formal después de 1990, se quedó durante un tiempo más como estrecho colaborador del entonces director, doctor Juan Ignacio Gutiérrez Sacasa (q.e.p.d.).
A la muerte del recordado galeno militar, Norlan se instaló con un negocio de fotocopiados frente a la UCA, y posteriormente, se trasladó media cuadra hacia el lago, frente a la UNI, cuando logró comprar el terreno que actualmente ocupa.
“Era campeón a la bebida y perro a las mujeres; confieso que hasta me tiraba mis alacranes de marihuana, pero en 1993 mi vida llegó a un callejón sin salida, a un momento de vacío espiritual, donde dañaba todo lo que tocaba. Por esos días salió en EL NUEVO DIARIO una información de Moisés González sobre un niño enfermo y pobre que “de vida o muerte” necesitaba hacerse una tomografía. Fui con mi dinero, resolví la necesidad, y oré profundamente.
Simple historia del payaso “Chabelo”
“Señor” --dije—“ayúdame a dejar la bebida, y te prometo que dedicaré todo ese dinero que gasto para ayudar a los niños pobres. Sentí que estaba haciendo un gran acto de fe. De repente, se me quitaron las ganas de beber guaro, y comencé a efectuar las labores que había pactado con Dios. Esa es la simple historia de “Chabelo”, que se llama así desde 1996, por el verbo “chabelear”, o sea vacilar, que a fin de cuentas es lo que hace un payaso para hacer reír”, explica Norlan.
“Y me volví payaso en mis ratos de apostolado --agrega--, no porque carezca de seriedad, sino porque lo siento como un mandato de Dios. Estoy convencido de que la risa y la alegría son los mejores vehículos para llevar alivio y paz al alma de las personas atribuladas, y hacerlas reaccionar positivamente frente a la grandeza divina”.
En su caracterización de “Chabelo”, Norlan también conduce un programa infantil de diez a doce del día, todos los sábados, en los 103.7 FM de la radio Senda, de Matagalpa. “Se trata, en primer lugar, de llevar la palabra de Dios al nivel de los niños, y con esa finalidad, ayudarles a mejorar su comportamiento y su moralidad.
“Se les brinda lecciones de solidaridad cristiana, y mientras hablamos de folclor, de turismo, de ecología y de historia, también los convencemos tempranamente de que hay otro modelo de vida que pueden llevar adelante. Los niños y niñas llegan a la emisora, pero también telefonean en vivo a la hora del programa.
“Reciben regalos, por supuesto, y participan en rifas. Ahora pienso montar con ellos y sus padres un festival familiar el 29 de junio en La Dalia. El payaso “Pipo”, el mismo que me ayuda con ideas de humor y disfraces usados, me va a apoyar con su presencia y la de otros payasos amigos suyos”.
Desde hace algún tiempo Norlan también gerencia los aspectos financieros y administrativos de la emisora, por encargo del dueño. Cuando no es sábado, desde Managua consigue anuncios, cuadra las cuentas, y toma decisiones sobre programación, personal, gastos e inversiones.
“Dios te da para que puedas dar”
Sus frecuentes visitas a hospitales de adultos e infantiles, donde predica y alienta a los mismos enfermos que colma de regalos y divierte con sus ocurrencias, es algo que costea con sus propios recursos, porque realmente --según confiesa-- casi no recibe ninguna ayuda para eso, “aunque sería muy feliz si esa ayuda llegara, y pudiera trasladarla a los que más la necesitan”. Así lo manifiesta nuestro personaje, quien reside en la casa B-311 de la Colonia 10 de Junio de Managua (Tel. 2485851) con su esposa Victoria Blandón Toval y sus dos hijos.
“No es una caridad” --aclara-- “sino una manifestación de la misericordia de Dios en mi corazón. Te he dado, dice el Señor, para que puedas dar. Y eso es lo que trato de hacer para dar gracias a Dios por la vida económica desahogada que me concede a través del éxito de mis negocios y de la unidad con mi familia”, agrega.
Entre tantas ocupaciones, Núñez también ejerce una especie de ministerio denominado “Encienda una Luz”, mediante el cual busca, rescata y reconcilia a familias divididas. También atiende a potenciales suicidas y vecinos que riñen por un cerco, por una vaca, por un pleito de niños o por un perro. “Cuando la cosa es seria, tengo amigos siquiatras y sicólogos que me respaldan atendiendo a la gente que les envío. Gracias a Dios, ellos siempre atienden mis requerimientos, y la gente puede recibir ayuda”.

Claves del éxito en los negocios y la fe
Norlan Núñez Vargas o “Chabelo” tiene una filosofía personal de vida y de trabajo a la cual le atribuye su felicidad y su éxito, y que quiere compartir con nuestros lectores. Éstos son los primeros seis puntos de sus “tablas de la ley”:
1.- Trabajar disciplinadamente y en orden, porque la organización del trabajo evita esfuerzos innecesarios y proporciona tiempo libre para honrar a Dios y disfrutar de la vida familiar.
2.- Empeñarse sin sofocaciones en el cumplimiento de las metas, con la firme convicción de que Dios ha hecho un día maravilloso para bendecir su gloria, ayudar a los demás y hacer negocios productivos.
3.- Darse tiempo para uno mismo, para atender los problemas de nuestro cuerpo y nuestra alma, y para poder atender los problemas de familiares y amigos.
4.- Hacer las cosas de tal manera que resulten bien hechas y uno pueda sentirse orgulloso y satisfecho por la labor cumplida y por el fruto del esfuerzo realizado.
5.- Tomar conciencia de que todo cuanto tenemos y ganamos es una bendición de Dios que estamos obligados a compartir con nuestros semejantes, porque sembramos para cosechar, y así como damos, recibimos. Ese es el amor de Jesucristo.
6.- Tener pasión por las almas, no importa su religión, porque Jesucristo tuvo pasión por la humanidad, y esa pasión la transformó en amor.

(norlan48@hotmail.com)