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Manoseo de falla causa daño en Huellas de Acahualinca


Edwin Sánchez

La excavación de 1977 en el sitio de Las Huellas de Acahualinca interceptó una falla activa que provoca toda una desestabilización del lugar, dijo el geólogo William Martínez. Desde entonces dejaron una herida tectónica abierta, precisó el académico.
En un reciente estudio, con gente del Centro de Investigación Arqueológica de la UNAN, Martínez determinó que esa falla atraviesa de un lado a otro el sitio de las huellas, y a juicio, nunca se debió haber tocado el área afectada.
En las famosas huellas ahora se aprecia en la excavación norte un derrumbe parcial, y en la otra esquina, infiltración de humedad. Martínez indicó que la falla canaliza la humedad y a la vez vuelve inestable el lugar, por lo que ocurren estos derrumbes. La infiltración que se aprecia se da tanto por lluvia como por la misma capilaridad del subsuelo hacia arriba.
Excavaron más de lo debido
“Cuando hicieron la excavación nunca debieron haber atravesado la pequeña zona de falla”, consideró el geólogo. Pero pueden alegar que debió hacerse la excavación porque ahí están las huellas, le dijimos. El experto respondió que es cierto, ahí están, pero el lugar se abrió más de lo debido. Las pisadas humanas, datadas de hace unos seis mil años, según informe oficial, están en suelo estable, por lo que no era necesario cavar de más.
Al no tomar en cuenta el terreno fallado, entonces metieron un elemento que va a canalizar el agua y se va a desestabilizar el terreno, y son esos los derrumbes que están reportándose, dijo. “Así que tenemos un efecto acelerado de destrucción de las huellas”, aseguró Martínez, quien recomendó que para estos casos siempre se debe contar con la presencia de un geólogo, quien demandó acciones para la mitigación del área. Habría que ver si se tapona y se coloca cemento. Se debe hacer un diagnóstico para salvar las huellas.
Para no cometer el mismo error que pone en jaque este conjunto de rastros de los primeros managuas, aconsejó hacer una investigación geofísica tanto al Norte como al Sur de donde están las huellas, para descubrir ese estrato de flujo de lodo y excavar con mayor certeza. Debe hacerse con una metodología, lo que implica un equipo multidisciplinario de arqueólogos, geólogos e incluso forenses, señaló.
De donde vienen los suelos
Las huellas se formaron sobre el material dejado por el deslave del antiguo volcán de Tiscapa, que se deslizó unos tres kilómetros hasta donde está el conocido museo. Es probable que más huellas también se localicen en futuras excavaciones en Santa Ana y vecindarios de Acahualinca.
Martínez, sin embargo, dijo que el material que hizo posible la conservación de las huellas no se produjo en toda la ciudad capital, sino que se debió a actividad del Alineamiento Nejapa.
Por alineamiento se conoce a los antiguos volcanes activos de una sola erupción o monogenésicos, que son Nejapa, Asososca y Apoyeque, así como el hoy conocido como Cerro Los Martínez, la Cuesta del Plomo y Santa Isabel. Fue una actividad volcánica muy localizada.
El suelo superior de la capital se hizo principalmente con materiales del volcán Masaya y un aporte de piedras pómez por la erupción del volcán Apoyo, ahora convertido en una laguna, con la mayor profundidad de un cuerpo de agua en tierra firme en Centroamérica: 521 metros.