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“Tráfico impune y mafias de lupanares son impenetrables”


Última entrega
Para la trata de personas, Guatemala es un país de triple naturaleza: de origen, tránsito y destino. De origen porque la mayoría de los lupanares se encuentran en la ciudad. De tránsito para quienes pretenden llegar a Estados Unidos, y por diferentes razones se quedan por poco tiempo, y de destino, porque es allá donde se explotan a menores que llegan de El Salvador y Nicaragua.
La Organización de Naciones Unidas, ONU, integró a Guatemala en el Consejo de Derechos Humanos el pasado 9 de mayo. Un nombramiento irónico, pues es el país con el más alto índice de asesinatos, principalmente de mujeres.
Según datos de la PNC, en lo que va del año han muerto 209 féminas. Además, Guatemala es conocido como un país violento, donde se han establecido organizaciones con probado vínculo al crimen organizado. Ha sido tal, que ni la PNC ni el Ejército han logrado desarticularlas.
En dos entregas anteriores, EL NUEVO DIARIO ha revelado detalles inéditos de cómo trafican con menores y cómo es la vida de ellas en los famosos lupanares. El círculo infernal, casi siempre se cierra con la muerte.
Son impenetrables
Los estudios de Casa Alianza Guatemala no dejan dudas de que aquello se convierte para las menores en el mismo infierno. El organismo que trabaja en su rescate, señala dos cualidades a destacar: una, que la mayoría son nicaragüenses, y dos, que se han encontrado menores de hasta 13 años en los lupanares.
El informe ha llegado a documentar cerca de 300 de estos establecimientos infernales ubicados en los departamentos, municipios y zonas de la capital, donde el acceso tanto para ellos como la para la PNC ha sido casi imposible.
“Creemos que el número de menores que se encuentran explotadas en esos lugares superan los 700”, alerta el informe de Casa Alianza.
Nidia Aguilar del Cid, titular de Defensoría de la Niñez y la Juventud de ese país, señala que al momento ha sido imposible conocer con precisión la cantidad de niñas que son traídas a este país para ser servidas en dichos establecimientos. “Creemos que llegan aproximadamente unas 15 menores al mes, aunque cuesta saberlo, porque ingresan de forma ilegal al país y las hacen permanecer así”, dijo Aguilar del Cid.
“Enemigo hábil”
Los activistas de Casa Alianza señalaron que la PNC no ha logrado frenar ese tipo de prácticas. “Desconocemos es si un asunto de recursos o de voluntad, o quizás es que enfrentamos una mafia mejor organizada que la estructura policial”, recriminaron.
“No es tanto así, se trata de lo último, es una mafia muy organizada”, se defendió Carlos Calju, Secretario de Comunicaciones de la PNC.
¿Han logrado golpear alguna vez a esta mafia? --le preguntamos al oficial. “Pero claro, lo que pasa es que han crecido tanto y de forma tan rápida, que aunque los estemos golpeando, no se conoce que esté reduciendo su actividad”, respondió.
Incluso explicó que ahora los dueños de lupanares están cambiando su tradicional forma de operar. “Hemos sabido que los dueños (de lupanares) ya no permiten que las menores vivan en los establecimientos, ahora trabajan como por pedidos a domicilio, las llevan a los prostíbulos en días especiales, como feriados, pago, aniversario. Eso te dice que enfrentás un enemigo hábil”, dijo.
Vulnerabilidad en Nicaragua
Nicaragua es un país propicio para el tráfico de adolescentes. Las fronteras son extremadamente vulnerables. Por ejemplo, se puede viajar hacia Guatemala con una cédula falsa o fácilmente alteradas. Las excursiones son un medio efectivo y un aliado ilimitado para el traslado de muchachas.
La Cónsul de Nicaragua en Guatemala, Gloria Inés Reyes, dice no contar con los recursos económicos o un fondo de ayuda social para hacerle frente a ese problema.
“Estoy de ‘manos arriba’, hay casos que me ha tocado ver que son alarmantes. Hemos visto violaciones, secuestro, y a esto se suman las deportaciones. No me da pena decir que tengo que pedir ayuda para, por lo menos, darles un plato de comida”, afirmó la Cónsul.
Asimismo, la cónsul argumentó que se trata de toda una red bien organizada, difícil de romper, aunque no imposible, pero se necesita cooperación por parte de todos los involucrados.
El Departamento de Delitos Especiales de la Policía Nacional de Nicaragua manifiesta que además del vacío que hay en el Código Penal sobre el delito de la trata de personas, los recursos económicos son insuficientes para poder realizar los operativos para rescatar a las menores.
“En el caso de Guatemala, se nos dificulta un poco más, porque son dependencias locales, y no podés decirle a cualquier policía lo que andás haciendo, por ese lado, El Salvador colabora más, y es donde tenemos la mayor cantidad de operativos”, aseguró el subcomisionado Juan Alemán. “Pero no estamos lejos del problema, trabajamos sobre él”, se adelanta.
Urge alianza contra el mal
“Se necesita una coordinación entre los gobiernos y la sociedad civil para que se pueda hacer algo efectivo y desarraigar ese mal que cada día se incrementa más”, aseguró Arturo Echeverría, Director de Casa Alianza de Guatemala.
Por su parte, la titular de Defensoría, Nidia Aguilar del Cid, agrega que el problema es que hay mucha demanda. “Si no hay clientes, se acaba el negocio. Aquí le matan el alma a estas niñas, es un problema de educación, un problema de esta sociedad”, dice.
A Aguilar no le sorprende la impotencia declarada de la PNC. “Nosotros hemos pedido una limpieza en esa institución, y que se extienda a migración y a otras dependencias del gobierno”, denunció.
“La Policía es más parte del problema que de la solución, se sigue dando la corrupción en PNC a pesar de las capacitaciones, hay mucha impunidad, de todos los delitos denunciados por el Ministerio Público y el Ministerio de Gobierno de Delitos Criminales llegan a condenar únicamente un uno por ciento, entonces. ¿Qué se puede esperar?”, se preguntó Aguilar del Cid.
“Sus murallas son difíciles de derrumbar, tratamos, trabajamos en eso”, dice el alto oficial guatemalteco.