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“Código Da Vinci”, ¿cinta blasfema?

• Movimiento islámico también considera el filme como falso y ofensivo • Iglesias centroamericanas no impedirán que sus fieles vean el rollo

Aun cuando no se ha hecho el estreno mundial del controversial filme norteamericano “El Código Da Vinci”, previsto para el 19 de mayo, la inminencia de su presentación ha levantado una intensa polvareda en todo el mundo, que ha provocado mayor curiosidad sobre el contenido de la cinta, el cual es considerado como un ataque directo a la Iglesia Católica y al cristianismo en general.
La película se basa en la obra del escritor norteamericano Dan Brown, la cual ha sido considerada como un best seller. El tema interesó al director Ron Howard y a la Sony-Columbia para llevarlo a la pantalla, los protagonistas de la cinta son los actores Tom Hanks y Audrie Tatou.
Récord para Tom Hanks
El actor estadounidense Tom Hanks entró el viernes en el libro de los récords Guinness por haber aparecido en siete películas seguidas que lograron recaudar más de 100 millones de dólares en Estados Unidos entre 1998 y 2002, lo que se produce a menos de una semana de la salida del filme “El Código Da Vinci”.
Por su parte, la Iglesia Católica de Costa Rica anunció este fin de semana que no prohibirá a sus fieles que vean la película “El Código Da Vinci”, ni boicoteará su exhibición, pero sí dará información para advertir al público sobre el contenido “falso” del filme.
El libro de Brown, en que se basa el filme, afirma que Jesús fue un simple mortal, que se casó con María Magdalena y tuvieron hijos.
Sin embargo, la Conferencia Episcopal costarricense abrirá en ese sentido una página en Internet donde los católicos podrán informarse sobre las inconsistencias históricas de la película, basada en la controvertida novela del mismo nombre, escrita por el estadounidense Dan Brown.
Arzobispo tico advierte
El arzobispo de San José, Hugo Barrantes, dijo este fin de semana a los medios de comunicación que la Iglesia no piensa censurar la obra, pero sí dejarle claro a la gente que en ella se “ataca a Jesucristo y a los cristianos”.
El argumento de la novela y de la película es el supuesto matrimonio entre Jesús y María Magdalena, quienes, de acuerdo con el autor, “tuvieron descendencia” que ha permanecido oculta hasta el día de hoy, protegida de los ataques de la Iglesia y del Opus Dei por una sociedad secreta.
“La Iglesia respeta la investigación y el derecho que cualquier autor tiene de propagar su opinión; lo que pasa es que cuando una obra de ficción mezcla prejuicios ideológicos y religiosos, manipula datos históricos con mitos y leyendas, sobre todo referidos a Jesús, la Iglesia sí se preocupa”, dijo Barrantes.
El arzobispo destacó que la actitud de la Iglesia ante el estreno mundial del filme, el próximo 19 de mayo, es “poner en sobre aviso” a los fieles. “La idea es decirle a la gente que el cristianismo se fundamenta en historia; que no es un mito. Jesús no es un sentimiento ni una idea, es una persona, un ser histórico”, afirmó.
Además de la página en Internet, que estará lista la próxima semana, la Iglesia facilitará a los sacerdotes de cada parroquia un disco compacto con información para que desde los púlpitos defiendan la posición católica frente a las afirmaciones de la película.
En Pekín pasó
mejor que la geisha
Entre tanto, la distribuidora de la película anunció que la cinta se estrenará en Pekín dos días antes del estreno mundial, o sea el 17 de mayo, decisión que se hizo pública dos días después que la cinta pasó la aprobación de la administración estatal cinematográfica sin problemas, mientras que la cinta “Memorias de una geisha” no logró pasar la prueba.
La película será exhibida el próximo miércoles en un céntrico cine pekinés, seis horas después de que se proyecte en el Festival de Cannes. El libro del Código Da Vinci tuvo un gran éxito de ventas en China, pese a que no es un país con una gran población cristiana.
La millonaria producción cinematográfica presenta como el “malo de la película” a la poderosa prelatura del Opus Dei, que llega a asesinar para defender un secreto.
Opus Dei se declara agredido
Por su parte, desde Roma, la ultraconservadora organización católica, Opus Dei, defendió este viernes pasado su derecho a protestar contra “las agresiones” de Ron Howard, director de la película, al cual se le atribuye haber dicho que “negar el derecho de ver el film es un acto fascista”.
El portavoz en Roma del Opus Dei, Manuel Sánchez Hurtado, dijo recientemente: “Me atrevería a rogar a Ron Howard que mantenga la serenidad y se exprese con respeto”, pero agregó que “no conviene perder de vista la realidad de la situación: esta película es ofensiva para los cristianos, Howard representa al agresor, y los católicos son víctima de una ofensa”, afirmó.
Sánchez Hurtado dijo que “no se puede quitar al agredido incluso el último derecho, el de expresar su punto de vista”, y señaló “imagine usted una película que cuente que Sony está detrás de los atentados de las Torres Gemelas, que promovió porque quería desestabilizar a Estados Unidos”, “o bien una novela que revele que Sony pagó al pistolero que disparó al Papa en la Plaza de San Pedro en 1981, porque quería oponerse al liderazgo moral del Santo Padre.
Supongo que Sony, una empresa respetable y seria, no estaría contenta de verse retratada de este modo en las pantallas, y que no se quedaría satisfecha con una respuesta del tipo: ‘no se preocupe, es sólo ficción, no hay que tomarla demasiado en serio, la libertad de expresión es sagrada’”, escribió.
“En todo caso, quienes han participado en el proyecto de la película no tienen motivos para preocuparse. Los cristianos no reaccionarán con odio ni violencia, sino con respeto y caridad, sin insultos ni amenazas. Pueden seguir calculando tranquilos el dinero que recaudará la película”, señaló con ironía.
Otras posiciones
Al acercarse el estreno mundial del filme, varios cardenales, entre ellos el prefecto de la Congregación del Culto, el cardenal Francis Arinze, se pronunciaron en contra de la película y piden que se impida su distribución, mientras que el presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, el cardenal Paul Poupard, acusó a la novela de “distorsionar” la historia de la Iglesia y de “confundir realidad con ficción”.
Otro cardenal, el español Julián Herranz, miembro del Opus Dei, descalificó el libro y la novela, por su estilo “salido de la mafia”, y pidió que se enseñe a diferenciar entre verdad y mentira.
El libro “El código Da Vinci”, que estuvo durante mucho tiempo de primero en la lista de los más vendidos en numerosos países, con más de 20 millones de ejemplares, fue también duramente criticado por el cardenal italiano Tarcisio Bertone, arzobispo de Génova, quien pidió a los católicos que no lo lean.
Entre tanto, el separatista Frente Moro de Liberación Islámico (FMLI) coincidió con el Gobierno filipino en que la censura de este país debería prohibir la exhibición de la polémica película “El Código Da Vinci”.
El FMLI, movimiento rebelde, que lucha por establecer un Estado islámico en el sur del país, con mayoría de población musulmana, dijo que abusar de la libertad de expresión no puede traer ningún bien a la gente y consideró que la película es “blasfema”, porque atribuye a Cristo acusaciones que no le describen como profeta.
La opinión de los separatistas islámicos acerca de la controvertida película coincide con la expresada esta semana por el ministro de la Presidencia filipino, Eduardo Ermita, quien también la calificó de “blasfema”, aunque dijo que corresponde a la oficina de censura decidir si puede ser proyectada en el país.
“Depende del Buró de Revisión y Clasificación de Cine y Televisión (Mtrcb), pero como buen católico, y es mi opinión personal, no veo cómo una nación católica puede tolerar que esa trama sea propagada en nombre de la libertad de expresión”, dijo Ermita.
Por otra parte, los cines de las Islas Feroe, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca con cerca de 50.000 habitantes, se negaron a exhibir “El Código Da Vinci” por considerarla blasfema. Eli Jacobsen, propietario de uno de los dos cines que existen en el archipiélago, expresó al diario feroés “Sosialurin” que “no mostraríamos algo blasfemo en las Feroe”.