Nacional

30 años de abnegación y servicio a los pacientes

* Recuerda anécdota del muerto que se estiró en sus manos, y emitió un quejido * Salario no compensa todo el sacrificio de una enfermera, lamenta Josefa

“Ser enfermera es un asunto de vocación y aptitud. No se puede concebir que alguien pretenda ser algo, si eso no le gusta ni tiene facultades para ello”, dice Josefa Valdivia Téllez, quien ha dedicado 30 años de su vida a esta labor humanística.
Hace 30 años, Josefa, con apenas 23 años, egresó de la Escuela de Enfermería, después de que el don de servicio a los enfermos desvalidos y pobres se desarrolló en ella motivada por el ejemplo de su hermana.
“Yo inicié mi carrera en Medicina, porque me gustaba. Mi hermana mayor --la enfermera-- me pagaba los estudios. Tristemente falleció y tuve que salir de mi tercer año de carrera y me dediqué a la enfermería, por ese amor que me impulsaba a servir a los enfermos”, expresó Josefa.
Josefa es una de las mejores enfermeras del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, según lo dicen sus compañeras y el personal administrativo de este centro.
El esfuerzo personal es la clave
Quería ser gineco-obstetra, sin embargo, llegó a ser una de las mejores licenciadas de enfermería. “De poco a poco forjé mi preparación. Saqué lo que era enfermería profesional (técnico), luego una capacitación en atención nefrológica, y luego coroné la licenciatura en enfermería administrativa. La vida me ha enseñado que sólo el esfuerzo de uno lo puede llevar a realizar cosas grandes”.
Aunque esta carrera no es económicamente atractiva, ella se siente realizada como profesional. Según dice, la vocación y el sentirse bien consigo mismo es la recompensa para toda la vida. Desde que la enfermera presta su año de servicio social, se da cuenta del campo que pisa.
Este año, Josefa estuvo en tres hospitales reconocidos de Managua (“Bertha Calderón”, “Fernando Vélez Paiz” y el “Manolo Morales”).
“Cuando retorné al Hospital Bautista --recién salida del servicio social-- me llevé la experiencia más cruda de mi vida. Era la primera vez que me dejaban sola, como toda una licenciada. Fallece el paciente como a las dos de la mañana. En lo que lo estoy preparando, como era normal, el muerto se estiró, pero no sólo se estiró, sino que se quejó.
“Fue tan grande mi susto, que lo tiré. Creí que estaba vivo y lo dejé caer en la cama. Luego, con el miedo con que me quedé, yo decía que a esa sala no regresaba porque ese muerto estaba vivo”.
La experiencia
Con el transcurso de los años, Josefa adquirió la madre de las lecciones, la experiencia, la que le ha hecho destacar en sus labores. Ella, como enfermera, ha estado a cargo de salas con 50 pacientes, de lo cual se queja, porque considera que el Minsa, aparte que no le da la remuneración justa a la profesión, no coloca al personal necesario en las unidades hospitalarias.
El poco personal con el que cuentan los hospitales no da abasto para brindar una buena atención. “A veces no es que las enfermeras seamos malas, sino que tenemos demasiados pacientes para una sola. Claro que no hay que obviar los casos de las enfermeras frustradas, que por sentirse mal pagadas, no tratan bien a los pacientes”, aclaró Josefa.
La situación de las enfermeras en Nicaragua, es que luego que salen de las aulas de la “iluminación científica”, abandonan sus hogares, y a veces hasta sus hijos, para poder ejercer su profesión.
Los horarios y los turnos (unos más pesados que otros) hacen que las enfermeras se desliguen de la comunicación con sus hijos y sus padres. Y todo este esfuerzo no es recompensado --muchas veces-- ni por la administración de los hospitales ni por el Minsa.
El salario es tan pequeño que no compensa
Actualmente, el salario de una enfermera titulada es de 2 mil y pico de córdobas, por lo que Josefa aconseja que para ser una excelente enfermera no hay que dejarse ir por el simple deseo de ganarse la vida, sino que hay que ponerle mente a la vocación, a las aptitudes hospitalarias, y a desarrollar las buenas relaciones humanas.
“En este día que se celebra el Día Internacional del Enfermero y la Enfermera, hay que celebrar el esfuerzo de cada uno de estos hombres y mujeres que se concentran en servir bien a cada persona que llega grave al centro asistencial”, manifestó Josefa.