Nacional

Reclaman a Talavera por no atender a su escolta


Leoncio Vanegas

OCOTAL, NUEVA SEGOVIA
La familia de Víctor Manuel Ponce Gahona, de 45 años, que murió este viernes en la casa de su progenitora, en el barrio “Hermanos Zamora” de esta ciudad, denunció el presunto desamparo y la discriminación de que fue objeto su pariente por parte de su patrón, Salvador Talavera, Presidente del Partido Resistencia Nicaragüense.
El ahora difunto era conocido en la “Contra” con el seudónimo de “Cobra”, y durante nueve años fue guardaespaldas de Talavera, “pero cuando lo vio enfermo lo tiró como un perro”, dijo su prima Olga Marina López.
El escolta fue encontrado por sus familiares moribundo y abandonado en un cuarto, al fondo del patio de una casa de Managua. “Decidimos traerlo a Ocotal porque ya miramos que estaba sin esperanzas de vida”, apuntó.
Según el relato de la familia, Talavera le mandó un abogado que les hizo firmar un documento, donde el político se libraba de cualquier responsabilidad.
Reacción de Talavera
Talavera, al ser consultado por EL NUEVO DIARIO, negó la versión de la prima de “Cobra” y explicó la forma cómo le ayudó con tratamientos médicos a quien fue su guardaespaldas, y agregó que no le sorprende que hayan sectores interesados en desprestigiarlo políticamente por familiares del desmovilizado de la Resistencia Nicaragüense.
“A pesar de que hace dos años (Cobra) ya no laboraba para mí, su compañera de vida, Vilma del Carmen Rojas Pérez, trabajaba desde hace año y medio como doméstica en mi casa, él me pidió que si podía tener un cuarto (en su casa) con su compañera”, a lo cual Salvador accedió.
Dijo que desde hace seis meses se le detectaron síntomas de una enfermedad, “por lo que procedí a interesarme para que recibiera atención médica”.
Además, afirma que a su compañera de vida “a pesar de que estaba laborando para mí, la autoricé a que estuviera acompañando al desmovilizado todo el tiempo y gozando de las prerrogativas y salario. Le apoyé en todos los exámenes”.
Por eso se le mandó a practicar una tomografía, ultrasonidos y “nunca le hizo falta una sola pastilla, siempre lo apoyé a través de mis gestiones, como también hasta de la Alianza Liberal Nicaragüense”. Después lo atendió el neurocirujano Álvaro Jerez en el hospital Vivian Pellas, donde se le practicó una resonancia magnética que fue financiada una parte por ese centro hospitalario y la otra por Eduardo Montealegre.
Ahí se detectó que tenía un tumor múltiple, “pero de repente llegaron (a inicios de la semana pasada) unos familiares que se lo llevaron, incluso contra la voluntad de su compañera, ya que eso era exponerlo, por la insistencia no de su mamá, sino de familiares de él en tercer grado”.