Nacional

Simplificando mitos, y de este país no me sacan


Edwin Sánchez

En la amplia oficina del último piso del Edificio Pellas no cuelgan más cuadros que los que despliega una Managua sembrada entre árboles. La espléndida vista adorna tan bien el lugar desde donde dirige todas sus empresas el señor Carlos Pellas, que sus éxitos económicos parecieran formar parte de este paisaje postal.
“El apellido Pellas, parece griego -- nos dice--, pero al terminar en “s” no es italiano”. Hay un tono jovial cuando habla de sus orígenes. Nos hace tomar asiento y él levanta su vuelo histórico: “Antes de Italia venimos de Francia, de la parte sur. Los datos que tenemos de la familia se remontan hasta principios del Siglo XVI en el condado San Juan de Letrán. La familia se dividió, una parte se fue a Génova, otra se quedó en Francia. Venimos de la rama italiana, y mi bisabuelo, el primer Pellas, vino a Nicaragua en 1875, a Greytown”.
Su agenda es una de las pocas obras de planificación que hay en un país improvisado, la cual él se dedica a cumplirla con todo el rigor de un dogma laico. Nada lo aparta de su programación anual. Es un hombre que hasta su reposo después del almuerzo está ahí apuntado, como un antiguo ritual encomendado por su padre.
“Mi abuelo vino con tres o cuatro barcos para establecer el transporte entre el Atlántico y Pacífico de Nicaragua. Fue la ruta de transporte más importante, luego fundó la Nicaragua Sugar States y se crearon posteriormente otros negocios como la Casa Pellas en 1926, el Banco de América en 1952. Vino la confiscación en el 90 y abrimos de nuevo el banco, las tarjetas, y hemos seguido expandiéndonos un poco más acelerados en Centroamérica”.
Una pecera con agua de mar se vuelve casi una pared de colores vivientes. Carlos Pellas es afable. La imagen de hombre duro, arrogante o engreído que cualquiera puede componer con los datos de sus incontables negocios, él mismo se encarga de desarmar a punta de una cordialidad que a uno le puede parecer añeja como el mejor ron.
“Mi hijo fue a Italia, fue al libro (en Roma) a buscar el apellido y se encontró con alguien de nombre Silvio, otro Carlo. Lo llamó, y resulta que es descendiente directo de mi tatarabuelo. Lo invitó a la casa y ahora quieren que conozcamos al resto de la familia”.
“Creerán que soy pesado”
--Un día de Carlos Pellas, ¿cómo es?
La presión mayor que tengo es la cantidad de gente que quiere tener citas conmigo. Creerán que tal vez soy un pesado, un odioso que no da citas, pero es que recibo solicitudes de cientos de personas. Eso a veces me complica un poco el manejo de mi agenda. Lo más difícil para una persona, en la posición mía, es evitar que otros manejen mi agenda. Uno debe aprender a manejar su propia agenda, y eso significa decir no a una cantidad de personas y a una cantidad de oportunidades.
Una vez resuelto eso, durante el día tengo más o menos mi trabajo muy ordenadamente. En la computadora tengo programado, todo el resto del año, las principales reuniones. Hasta diciembre de este año. En noviembre programo las del próximo. Esto me facilita bastante el poderme mover. Por ejemplo, el tercer miércoles de cada mes tengo reunión de tal compañía. Así sucesivamente. Con eso logro un planeamiento bastante ordenado, porque hay muchas compañías, diferentes tipos de problemas, y si no se programa bien, lógicamente el tiempo se le hace muy corto.
El día laboral. Arranco a las 9 de la mañana, termino a la una y pico. Hago mi siesta en mi casa. Lo heredé de mi padre, que siempre me enseñó lo importante de hacer una siesta para poder darle un ‘brake’ y después regreso como a las tres, y hasta las seis y media aproximadamente salgo. Hago todo lo posible para no trabajar de noche. Es importante que uno le dedique tiempo a la familia y a otras cosas que no son trabajo. Uno tiene que buscar el equilibrio entre la familia, el trabajo y el hobbie, que en mi caso es la pesca. De esa forma uno se siente mucho más lleno. Al mismo tiempo lográs llenar las necesidades de las personas que lo rodean a uno.
--¿Tiene programadas las vacaciones?
Yo las programo. Al comienzo del año me voy a ir de vacaciones en el mes tal, de tal día a tal día. Yo nunca me voy por más de un mes. Posiblemente no pueda tomar un mes consecutivo, antes sí. Quiebro mis vacaciones en un periodo de dos semanas, o tres periodos de una semana cada uno, dependiendo también de las vacaciones de mis hijos. Tratamos de coincidir todos para poder tomar unas vacaciones juntos. Ahora los muchachos que están en edad universitaria, están trabajando; se complica un poco más el planeamiento de las vacaciones.
--¿Nicaragua está en la agenda de sus vacaciones?
Claro, tengo una casa en San Juan del Sur que disfruto mucho. Mis días de fin de semana los paso en la bahía, me gusta ir al río San Juan a pescar sábalos, disfruto mucho el río. Me voy a pescar en aguas nicaragüenses. No sólo trabajo aquí, sino que disfruto la belleza del país y las oportunidades que Nicaragua nos da.
--Sin duda, el ron es su trago.
Lo bueno es que ahora lo encuentro en muchísimas partes de Estados Unidos, donde antes no lo encontraba. Ya no me lo tengo que llevar de aquí. Estamos logrando incursionar de una manera muy exitosa en lo que nosotros llamamos mercados estratégicos. Estados Unidos, Centroamérica, México y en un nivel menor en España. Pero ya por lo menos en los estados fronterizos de los Estados Unidos, yo diría que en un 80-85 % de las tiendas o de las licorerías lo encuentras.
--¿La Flor de Caña es la niña de los ojos de usted, que no la negociaría?
La Nicaragua Sugar y la licorera están en nuestra familia desde 1890. Hay una relación casi personal, que va mucho más allá de sólo el negocio, y además de eso creo enormemente en el potencial de la marca Flor de Caña, porque el producto que nosotros elaboramos es de clase mundial, y creo que como nicaragüense me siento orgulloso de que en un país como éste tengamos cosas que son de clase mundial. Por ejemplo, el mismo Incae es una institución que ha sido identificada por la famosa revista América Economía como la mejor escuela de negocios de América Latina por tres años consecutivos. Está aquí en Nicaragua.
Yo le digo a muchos nicaragüenses que hablan de negativismo, que en nuestro país no hacemos las cosas bien, que no es así. Verdaderamente creo que tenemos la capacidad de hacer las cosas bien. El hecho está en hacerlas de forma correcta, es cuestión de uno. Cuando empezó esto del tema de la Flor de Caña, le dije a mi gente: “Yo quiero llegar a vender el Flor de Caña por encima del Jonnhy Walker etiqueta negra”. Dijeron que estaba loco. ¡O lo hacemos así o los cambio a todos ustedes!
¡Esa es mi visión! Y me decían: “¡Cómo vamos a ir a competir con esta gigantesca compañía en los mercados internacionales! ¡Cómo vamos a vender un ron nicaragüense por encima del Jonnhy Walker black!” Podés ir a las tiendas en los Estados Unidos y vas a darte cuenta que el precio nuestro está por encima del Jonnhy Walker etiqueta negra.
La demanda va creciendo de una manera muy acelerada. Yo creo que uno debe tener la visión de hacia dónde quiere ir, tener la convicción de que puedes lograr lo que querés lograr y no estarse lamentando todo el tiempo los problemas y las vicisitudes que tenés. Todos tenemos problemas. Para mí sería sencillo operar en otro país donde no tuviera todas las limitaciones que tengo en Nicaragua, pero éste es mi país.
--¿Nadie lo saca de este país?
Sólo que haya gente interesada en sacarme, como dicen a garrotazos, pero irme de una forma, sin razón o sólo por temor, bajo ningún punto. Yo me siento bien nicaragüense. ¿Que diversifico mis inversiones?, sí claro, porque tengo inversiones fuera de este país en campos como los de la banca, y también aquí.
--¿Ni a billetazo limpio lo sacan, como dice el señor Motta de Panamá?
Bueno, a billetazo limpio no sé… como dice Stanley Motta… Creo que estas empresas (mencionadas) en una asociación con una multinacional, donde tal vez vayamos 50-50 en la exportación, sí lo veo más viable.

“Política absorbe el 90 % de la agenda del país”
--A usted no se le ha escapado una expresión como se dice: este país de m..?
A veces nos frustramos con las cosas que pasan en este país, nos frustramos cuando vemos que la política absorbe el 90 % de la agenda de todas las personas de Nicaragua. El último año, ¿cuánto tiempo pasamos sin discutir temas económicos, sólo discutiendo temas políticos?, y eso básicamente lo que hace es impedir que el país salga adelante.
Si me preguntás: ¿qué es lo que más quisiera para Nicaragua?: que la clase política dijera, por lo menos el 20 % de mi tiempo lo voy a dedicar a discutir temas económicos. Que hubiese la posibilidad de tener una agenda económica que nos dijera: vamos a tener un compromiso de nación. Vamos a ponernos de acuerdo los nicaragüenses en cinco o seis puntos de lo que queremos hacer: un puerto en el Atlántico, hagamos la costanera… cinco o seis grandes proyectos que sean de beneficio para el país.
En la parte institucional: busquemos cómo mejorar el sistema judicial, no tiene por qué hacerse de un año para otro, sino que en un periodo de cinco, diez, quince años encontremos los mecanismos, como también en las elecciones, que sean más directas en vez de planchas. Todos estos temas que tienen que ver con la parte económica y la parte política, etc.
Creo que debemos apartar la política del día a día y decir: hablemos de los temas macro, y tratemos de llegar a acuerdos nacionales. Porque hemos logrado mucho en estos años de vivir pacíficamente, de la Revolución para acá, pero no hemos logrado resolver el problema de la pobreza. Y de eso somos culpables todos, los empresarios, los políticos, el gobierno, los nicaragüenses somos culpables.
Ahora, ¿cómo podemos ayudar a mejorar eso? Creo que con un acuerdo nacional.
--Llamaría a liberales, sandinistas, conservadores, izquierda, derecha..?
A mí no me toca convocarlos.
--No, ¿pero en el plan de que debiera haber una visión nacional?
Sí, creo que instituciones como el Incae, que tiene un poder de convocatoria, que son neutrales, lugares donde podemos llegar a debatir de manera civilizada, creo que sería una institución adecuada, que pudiera servir para atraer a todas estas fuerzas políticas y lograr un acuerdo nacional. En Irlanda, que era el último país de Europa, con una pobreza igual o peor que la nuestra, decidieron hacer un acuerdo nacional. Todas las fuerzas que se estaban matando se pusieron de acuerdo en qué es lo que necesitamos que sea Irlanda en 15 años. Esto, esto y esto, no importa qué gobierno venga, éstos son los planes que vamos a ejecutar. Miren lo que es Irlanda hoy por hoy, uno de los países más competitivos. Mientras tanto, los latinoamericanos vamos para atrás. En 1930 Argentina le otorgaba ayuda económica a Noruega, ahora éste es el país más próspero del mundo, y Argentina ha caído a los últimos lugares de América Latina.
“No distribuimos bien la riqueza”
Tenemos que revisar lo que está pasando. Para mí, el gran problema se llama inequidad, la falta de capacidad de distribuir la riqueza y la falta de poder generar oportunidad, porque vivimos enfrascados en el problema del día a día y no tenemos capacidad de pensar a largo plazo. Y todos los nicaragüenses estamos hablando del día de hoy, que si van a sacar a un señor de la cárcel, que si van a meter al otro señor. Verdaderamente no tenemos capacidad de pensar a largo plazo, y eso tristemente tiene restringidas las posibilidades de despegar. Yo siento que Nicaragua está a punto de despegar, es un país que tiene una fuerza, pero está detenida esa fuerza. Y ojalá que logremos encontrar el tiempo para hacerlo.

Mañana:
* “Yo le criticaría a Carlos Pellas...”
* “Para nadie es un secreto que yo me reúno una o dos veces al año con Daniel Ortega y su gente”
* Antes del accidente de aviación del que sobrevivió: “Yo antes era tal vez mucho más parrandero, mucho más social, muy metido en los temas de fiestas, ahora...”