Nacional

Rememoran sangrienta matanza en Condega


Máximo Rugama

CONDEGA, ESTELÍ -Se cumplieron 27 años de una de las más sangrientas masacres que efectivos de la Guardia Nacional de la dinastía de los Somoza cometieron en Condega, la cual fue recordada por amigos y familiares de las personas que fueron torturadas y acribilladas a balazos, entre ellos, el reconocido comerciante Juan Francisco Guillén y su esposa Aurabelia González, así como una hija de ese matrimonio de nombre Rebeca, quien en ese tiempo tenía tan sólo once años.
El 3 de mayo de1978, la Guardia Nacional ejecutó esta matanza que acabó con la vida de personas inocentes.
El cadáver de Guillén fue encontrado con evidentes señales de tortura y con su rostro casi desfigurado en el lugar conocido como “La Cruz”, en la comunidad Laguna de Santa Rosa, al noreste de Condega, un lugar que luego fue bastión de los entonces guerrilleros del FSLN.
La Guardia quería dejar un mensaje claro a los pobladores del lugar, de que si se involucraban en la lucha contra la dinastía, eso les pasaría a ellos. No obstante, sucedió lo contrario. Al día siguiente la mayoría de jóvenes y adultos tanto de la zona rural como urbana del municipio de Condega “tomaron las armas”. Desaparecieron restos
Otros de los masacrados fue el obrero Víctor Palma, cuyo cuerpo no fue encontrado por ningún lado. Sus familiares creen que los asesinos de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, la temida EEBI, lo mutilaron y luego lanzaron sus restos en lugares separados para que las aves de rapiña los devoraran.
Todo ese odio visceral lo descargaron los genocidas contra sus víctimas, porque los tildaron como fuerzas urbanas cooperantes con la lucha política y militar que encabezó el FSLN.
Otros de los masacrados por la Guardia fueron el docente Julio César Castillo Ubau y su esposa Vilma González Almendarez. Los miliares también buscaban para asesinar al periodista Henry Vargas, por ser simpatizante del FSLN.
Debido a la situación de represión y persecución desatada por la Guardia de los Somoza contra quienes consideraban adversarios del sistema, el periodista Vargas tuvo que trasladarse a vivir a otra zona, junto con su familia.
Los familiares resintieron el hecho de que los dirigentes locales del FSLN no se acordaran este miércoles tres de mayo de las personas que en aquella época fueron masacradas.