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Inmigrantes paralizaron los Estados Unidos

* Llamado a faltar al trabajo y abstenerse de comprar o vender, fue acatado en varias ciudades * Manifestantes salieron a las calles agitando banderas estadounidenses y latinoamericanas * Grupos menos radicales temen que el boicot provoque despidos masivos

Centenares de miles de hispanos hicieron huelga el lunes e inundaron las calles de Estados Unidos para mostrar su importancia en la economía, y exigir la legalización de los indocumentados, aunque muchos se sumaron a las marchas tras cumplir con el trabajo o la escuela.
Los organizadores de la huelga, bautizada "Un Día sin Inmigrantes", llamaron a faltar al trabajo y a la escuela y a abstenerse de comprar o vender, un pedido que fue acatado por cientos de miles en varias ciudades, sobre todo en Chicago (Illinois) y Los Ángeles (California), pero que no alcanzó a paralizar el país.
Alentados por una gran cobertura mediática y las masivas manifestaciones de fines de marzo y comienzos de abril, los manifestantes salieron a las calles agitando banderas estadounidenses y de países latinoamericanos, así como carteles de rechazo al draconiano proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes en 2005, que torna criminales a los indocumentados.
Grupos menos radicales que temen que el boicot provoque despidos masivos y sea contraproducente, en momentos en que el Congreso considera una reforma migratoria, convocaron a marchas, "cadenas humanas" y vigilias durante el almuerzo o después del trabajo y la escuela este 1 de Mayo, Día de los Trabajadores en muchos países, pero no en Estados Unidos, que lo celebra en setiembre.
En Chicago, frente a más de 300,000 personas según cifras de la Policía, el senador Barack Obama, único negro que integra la Cámara alta, trepó al estrado mientras un río de gente coreaba "¡Sí se puede!", legendario grito del líder chicano César Chávez en los años 60.
Ante manifestantes como la colombiana Johanna Holanda, de 17 años, que llevaba a cuestas a su bebé Eric, Obama habló de la necesidad de "sacar a la gente de las sombras" y ofrecerle un camino a la ciudadanía.
En el centro de Los Ángeles, decenas de miles de manifestantes participaron en tres marchas y entonaron cánticos como "Hoy marchamos, mañana votamos y si nos echan brincamos".
Según organizadores y la Policía, una de las manifestaciones podría superar por lejos la del 25 de marzo, cuando más de medio millón de personas paralizaron el centro de la ciudad.
"Vamos a tener éxito (...) Ya empezamos la batalla, y la tenemos que acabar y no hay que tener temor", aseguró a la AFP Bárbara Martínez, del Movimiento Latino USA en Los Ángeles, una de las organizaciones convocantes del boicot.
En Nueva York, cientos de inmigrantes pararon sus actividades a las 12H16 local para realizar cadenas humanas en varias partes de la ciudad, y más tarde participaron en una gran protesta convocada en Union Square.
En la "Pequeña Colombia", como se conoce a Jackson Heights, una populosa sección hispana de Queens, un cartel bilingüe del supermercado America's Stores rezaba: "Estamos cerrados hoy porque queremos apoyar a nuestros agradables vecinos".
Otros miles marcharon en Denver (Colorado), Atlanta (Georgia) y Homestead, una ciudad rural de Florida, donde la mitad de la población de 36,000 habitantes es hispana y varios negocios cerraron sus puertas.
"¿Quién va a recoger tus tomates, quién construirá tus casas?", preguntaba el cartel de un manifestante de Homestead.
En el medio oeste del país, algunas ciudades tuvieron retrasos en la recolección de residuos. Obras de construcción, restaurantes y viveros debieron cerrar por falta de trabajadores. Muchas aulas también permanecieron vacías.
En Houston, algunas personas lamentaron la ausencia de carritos de venta de tacos al mediodía. Pero la mayoría de las marchas fueron relativamente pequeñas, con cientos o pocos miles de participantes según las primeras estimaciones.
En previsión de la huelga, varias grandes empresas decidieron cerrar o disminuir sus operaciones.
Tyson Foods y Cargill cerraron más de una decena de plantas procesadoras de carnes. Goya Foods, la compañía de comidas hispanas preparadas más grande del país, suspendió las entregas. Gallo Wines en Sonoma, California, dio el día libre a 150 trabajadores. McDonald's redujo el personal en algunos de sus restaurantes, y dijo que respetará el derecho de sus empleados de hacer huelga.
La Iglesia Católica urgió a ir a misa en lugar de participar en el boicot. También sugirió a las iglesias doblar las campanas en memoria de los inmigrantes que han muerto al intentar cruzar ilegalmente la frontera.
El presidente George W. Bush, que apoya una reforma migratoria que legalice a parte de los 12 millones de indocumentados en Estados Unidos y otorgue visados temporarios de trabajo a extranjeros, ha expresado su rechazo al boicot.
El Senado se pronunciará en mayo sobre un proyecto de ley que legalizaría a parte de los indocumentados, pero los manifestantes piden que todos sean incluidos en la medida. Un grupo de legisladores debe conciliar luego este proyecto con el más duro aprobado por la Cámara baja.
Los ecos de la protesta cruzaron el Río Bravo. Un centenar de personas bloqueó durante varios minutos el puente fronterizo con Estados Unidos en la localidad mexicana de Nuevo Laredo (noreste).
En México, el encapuchado “Subcomandante Marcos”, líder de la guerrilla zapatista, exhortó a la población a boicotear los productos estadounidenses en un acto de protesta frente a la embajada de este país. En San Salvador, Tegucigalpa y Guatemala, miles de trabajadores desfilaron en solidaridad con la huelga en Estados Unidos.