Nacional

Triple asesinato en Río San Juan

*** Brutal crimen contra una pareja y su nieto de 12 años conmociona el municipio de El Castillo *** Los mataron con mucha saña y aún se desconoce el móvil y el paradero de los asesinos

El asesinato de tres miembros de una misma familia mantiene consternados a los habitantes de la comarca Orillas de Boca Negra, en el municipio El Castillo, Río San Juan. Ayer en horas de la mañana encontraron los cadáveres de dos personas adultas y un niño de doce años con varios impactos de fusil AK.
Los infortunados fueron identificados como Pedro Sandoval, de 75 años; Francisca Mora Canales, de 58, y Erick Briceño Sandoval, de 12 años, este último nieto de los primeros, originarios todos de un barrio en la Gran Sultana.
Según la comisionada Concepción Torres, segunda jefa de la Policía Nacional en San Carlos, el caso fue denunciando por Manuel Salvador Rivas, y aún se desconoce el móvil, así como la identidad de los autores de estas horrendas muertes.
Se conoció que elementos desconocidos llegaron armados con fusiles AK a la finca Las Pampas, donde rafaguearon el inmueble. Los casquillos quedaron por doquier en la entrada de la casa, y en su interior los cuerpos sin vida en un charco de sangre.
Estaban acribillados
El reporte preliminar de las autoridades policiales de la región determinó que doña Francisca recibió al menos siete impactos de bala en diferentes partes del cuerpo. A don Pedro dos proyectiles le impactaron en su humanidad, uno en la cabeza y otro en el pecho.
En cambio el niño recibió un impacto de bala que en su trayectoria le atravesó el corazón. Se presume que la familia fue acribillada en horas de la madrugada de ayer, pues todo hace indicar que se encontraban levantados para iniciar una ardua jornada de trabajo en el campo.
En horas de la noche de ayer la guardia operativa no había retornado a la cabecera departamental, ya que se encontraban tras la pista de los presuntos asesinos.
Los cuerpos iban a ser trasladados al Hospital de San Carlos, donde realizarían la autopsia, y luego los entregarían a sus familiares, quienes permanecían apostados en las afueras de dicho centro asistencial.