Nacional

Violenta audiencia en caso Roiz-Cantillano

* Juicio oral programado para el 24 de febrero

Lizbeth García

Con golpes, manotazos, palabrotas, insultos “a granel”, y la firme convicción de que el verdadero conductor de la camioneta Prado --propiedad de la Secretaría del FSLN-- por el momento no estará en el banquillo, cerró la audiencia inicial del juicio que se les sigue a las dos personas acusadas por el homicidio culposo de Carlos Alberto Roiz y Ernesto José Cantillano.
El juez Séptimo Local Penal de Managua, Tomás Eduardo Cortés, admitió la acusación, las pruebas de cargo y programó el juicio para el 24 de febrero, pero para mientras llega esa fecha, los acusados Alejandro Emmanuel Norori y Erving José González deberán permanecer “presos en su casa”, presentarse una vez por semana a los juzgados y no visitar expendios de licor ni casas de juegos.
La decisión del juez molestó tanto a los familiares de los fallecidos que esperaban prisión para los acusados, que William Roiz padre se levantó de su asiento y protestó, por lo que la Policía amenazó con llevárselo preso a él y a otros miembros de su familia porque el juez aún no había cerrado la audiencia, pero la detención no se concretó.
Igualmente, la Policía tuvo que escoltar a los acusados hasta las afueras de los juzgados porque un grupo de personas amenazaba con hacer justicia con sus propias manos.
Y es que las familias de las víctimas presentaron pruebas fehacientes de que González, no es la persona que conducía la camioneta Prado que está involucrada en el trágico accidente de tránsito acaecido en diciembre del año pasado.
Efectivamente, el dictamen médico legal suscrito por el doctor Neil Hernández, revela que González no presenta lesiones en el tórax ni en el abdomen que indiquen que sufrió una colisión de tránsito frontal o que llevaba puesto el cinturón de seguridad.
De pelos y señales
La Fiscalía no ofreció ese dictamen como prueba, pero sí presentó dos peritajes que revela que los dos cabellos que fueron encontrados en el asiento del conductor de la camioneta Prado del FSLN, no se corresponden con las diez muestras de cabello que le tomaron de la cabeza a Erving José González.
El abogado defensor de González, Ramón Rojas Méndez, dijo que si la Fiscalía, la Policía y su cliente dicen que él venía manejando la camioneta Prado es porque así era, y no tiene por qué dudarlo.
Explicó que lo único que prueba ese peritaje es que a su cliente no se le cae el pelo, pero para los familiares de las víctimas más bien demuestra que el supuesto conductor no tiene ni un pelo de tonto, y que le pagaron por autoincriminarse, señalamiento que el aludido no rebatió porque no quiso brindar declaraciones de ningún tipo.
La fiscal Magda Matus, en quien ahora tienen fijadas sus esperanzas los familiares de los fallecidos para lograr la tan anhelada justicia, declinó hacer comentarios sobre el peritaje de los cabellos, pero dijo que en el juicio oral programado para el 24 de febrero, toda la prueba será dirimida.
Una provocación
Pero al margen del misterio que encierran los pelos encontrados en la camioneta Prado, lo que desató un “clinche” en el parqueo de los juzgados entre los familiares de los fallecidos y los familiares de los procesados, fue que uno de los miembros de este último grupo acusó a los fallecido de haber provocado en vida el accidente por manejar bajo los efectos del licor.
En ese momento hubo golpes, empujones e insultos por doquier, pero a falta de personal la Policía no intervino, aunque el enfrentamiento no pasó a más.
Finalmente, el abogado de las dos familias dolientes, Manuel Antón, adelantó que solicitarán a la Fiscalía que pida una audiencia especial para ampliar la acusación en contra de los encubridores y el verdadero conductor de la Prado del FSLN, pero de todos modos si el Ministerio Público no lo hace, presentará su acusación autónoma con la debida documentación, la que no llevó ayer, por lo que el juez no le dio intervención como acusador ni accedió a la prisión que solicitó para los acusados.