Nacional

Dirigente indígena revela el fondo del conflicto


TOLA, RIVAS
Mientras la tensión se mantiene en las costas de Playa Sardina, en Tola, Rivas, por la presencia de policías y antimotines, el presidente de la Junta Directiva de la comunidad indígena Las Salinas de Nahualapa, don Bartolo López Castillo, salió al paso de los cuestionamientos de un grupo de pobladores, que lo señalan de negligente en la defensa del territorio.
De acuerdo con el dirigente indígena, no sólo los extranjeros Phillip Christopher y Mark Wolfe, de nacionalidad estadounidense, pretenden manejar un amplio territorio costero, sino también los propios comuneros, encabezados por Giovanny Loáisiga, que integran 200 pobladores, presionan la venta de las tierras que legítimamente poseen desde 1877.
Arrendaron y quieren ver
Este grupo de personas, dijo López, en su momento solicitó el arriendo de las tierras en Salinas, a lo que accedió la directiva, que es la máxima instancia en la comunidad donde habitan más de 3 mil personas, pero en el fondo lo que existe es la pretensión de vender esas tierras y sacar provechos individuales, dejando por fuera al resto de la comunidad, a sabiendas que las tierras no pueden venderse y que lo único que está permitido es arrendarlas y el usufructo debe ser para todos.
Lamentablemente, dijo López, la misma pobreza ha empujado a un sector de pobladores, que es mínimo en comparación con los más de tres mil pobladores de Nahualapa, ha rendirse ante las necesidades al extremo de entregar por unos pocos centavos lo poco que va quedando del territorio indígena y los que integran la comisión hasta han manipulado a los ancianos que deberían ser los abanderados de esta lucha que muchos disfrazan para sus propios intereses, como es el caso de Loáisiga y los que integran la comisión de Las Salinas.
Quienes integran la directiva, explicó López, han hecho advertencias de que ni un solo palmo del territorio indígena debe pasar a manos de terceros, lo que está permitido, reiteró, es el arriendo y en el caso de los comuneros, el subarriendo, pero jamás la venta de las tierras, pues ya se habla de clientes en su mayoría extranjeros que estarían interesados en desembolsar entre 4 a 5 millones de dólares por las tierras que actualmente se encuentran en conflicto.
La inversión de los arriendos
Puso como ejemplo que, producto de los arriendos existentes de 400 dólares anuales a comuneros y extranjeros, la directiva que preside ha invertido 50 mil dólares en alumbrado público, casi 60 mil dólares en la compra de 17 manzanas de tierras para beneficiar a familias pobres, 7 mil dólares en la compra de una ambulancia y se ha dado apoyo individual a pobladores que requieren de análisis clínicos, medicinas y hasta se ha logrado hacer mejoras a puestos de salud y escuelas del lugar.
Respecto a los norteamericanos, el presidente de Nahualapa dijo que ahora han aparecido reclamando entre 47 a 50 manzanas a orillas de la costa, pero reiteró que ese territorio será defendido en la vía judicial y en otras formas si es necesario, porque los estadounidenses, como cualquier otro extranjero, a lo que tienen derecho conforme la tradición es al beneficio del arriendo, pero jamás pueden ser dueños de las tierras que es la única herencia ancestral. “Si los gringos quieren el arriendo deben pagar los 400 dólares por año estipulados y ese dinero será para toda la comunidad”, reiteró el líder indigenista.