Nacional

“El fenómeno de la renovación del poder”

* Minimiza la crisis en el Consejo Supremo Electoral y alienta esperanzas de superar las dudas y desconfianzas * Mejoramiento del padrón electoral debe ser tarea previa a elecciones de noviembre * Inquietudes sobre incidencia para resolver lo electoral con el Poder Judicial

Lester Juarez

Hoy culmina la misión exploratoria del subsecretario de Asuntos Políticos de la OEA, John Biehl, quien tenía la tarea de indagar las condiciones en las que se desarrolla el proceso electoral nicaragüense. Sin embargo, se encontró con una crisis interna que está poniendo en peligro las elecciones regionales de la Costa Caribe.
El jueves de esta semana, fue, sin duda, el día más agradable para el diplomático de la OEA, porque había logrado un acercamiento que concluía con el conflicto entre las máximas autoridades electorales, pero, para sorpresa suya, los tres magistrados liberales se retractaron y anunciaron que no asistirán, mientras el titular del CSE, Roberto Rivas, no respetara la solicitud de agenda única.
Renovación del poder
La noticia no causó ningún revuelo en Biehl, pues asegura que la crisis interna es parte de las diferencias partidarias que arrastran los funcionarios del Poder Electoral. Asimismo prevé que la crisis podría crecer si los funcionarios electorales se rehusan a trabajar en equipo, pero que no le cabe duda que se está produciendo el inevitable clima de la renovación del poder.
¿Cuál es el propósito de esta misión?
Efectivamente, yo vengo a una visita exploratoria para informar al señor Secretario General (José Miguel Insulza) de las condiciones en las que se darían las próximas elecciones en Nicaragua. Vengo por una invitación del señor Presidente de la República (Enrique Bolaños), la cual fue seguida por una invitación parcial del Consejo Supremo Electoral (CSE).
Hemos venido a hablar de las próximas elecciones, de la participación posible de la Organización de Estados Americanos en las elecciones de la Costa Atlántica y, sobre todo, en las elecciones presidenciales.
¿Qué impresión tiene de este proceso?
Para poder tomar una visión lo más pronto posible, hemos conversado absolutamente con todos los que tienen que ver en este proceso. Hemos conversado con los partidos políticos, hemos conversado ciertamente con el presidente del Consejo Supremo Electoral y por separado con varios de los magistrados que representan al sector liberal, con todas las directivas de los partidos políticos, hemos hablado con los embajadores de la Unión Europea, Estados Unidos, con el señor Obispo (Leopoldo Brenes), con el señor Cardenal (Miguel Obando), con el Presidente de la República para recibir y escuchar todo lo que preocupa a los distintos sectores nicaragüenses y que les hace dudar en el proceso electoral.
¿Cuál fue su planteamiento?
Hemos propuesto que para las elecciones de este año hay que buscar las fórmulas para disipar las dudas, de manera que Nicaragua llegue a tener una elección presidencial con tanto orgullo como han sido las elecciones de Bolivia que eligió al presidente Evo Morales, las de Chile y me parece que no hay ninguna razón --por la gran calidad de gente que hay en Nicaragua y los deseos que han manifestado-- para que ustedes no tengan una elección igualmente transparente.
En la legitimidad de las elecciones hay un respeto nacional e internacional que yo diría es fundamental, porque una elección que tiene vicios de duda en la opinión pública nacional e internacional tienen un costo muy grande para el país. Esto lo hemos conversado con absoluta franqueza con todos los sectores nicaragüenses y hemos pedido que, de ser invitados a participar como observadores en esta elección, lo haremos con mucho gusto, pero debe ser como corresponde, el CSE con su quórum trabajando juntos y reconciliados.
¿Se ha formado algún criterio de las condiciones del proceso electoral, tomando en cuenta las quejas de los partidos políticos y la crisis que se ha generado en el CSE?
Hemos estado conversando con el Consejo de elecciones, en torno a varios puntos y puede ser que el informe lo tengamos listo este fin de semana. Lo que nosotros (OEA) les estamos proponiendo (CSE) es que trabajemos juntos alrededor de diez puntos que pueden resumir la mayor parte de las dudas de la ciudadanía y cómo corregirlas a través de la elección presidencial, de modo que se puede llegar a esa elección con la máxima confianza posible.
Yo no tengo los diez puntos, (porque) estamos trabajando, pueden ser al final ocho o doce, pero los puntos más serios, por ejemplo, son: el que ya se ha hecho famoso a partir de Nicaragua, el famoso “Ratoncito Loco”, además se habla que muchas personas se han registrado en lugares de votación que están más allá de 50 kilómetro de su hogar que es lo que señala la ley, son cosas que se pueden chequear y cambiar.
Además, se ha hablado que hay personas que han llevado denuncias que aumenta la desconfianza y personas que han sido trasladadas a lugares de votación que es imposible alcanzar. Hemos hablado que en el proceso de verificación que existe acá, podemos hacer juntos campañas educativas como, por ejemplo, que se publique la lista (Padrón Electoral) y que podamos hacer llamados por radio, megáfono en los pueblos, para que la gente vea esas listas, vea si está su nombre y poner un kiosco (informático) en la plaza del pueblo, y pedirle a la población que participe en el proceso de verificación no sólo para ejercer el derecho al voto, sino también porque tienen el deber que las elecciones sean limpias.
Nuevamente los magistrados liberales decidieron romper quórum, a partir de ahora, ¿qué va a hacer la OEA?
No es preocupante. Le confieso que les dije a ellos (magistrados liberales) mismos que no esperaba que llegaran a un acuerdo. Evidentemente hay mucha desconfianza que se vienen arrastrando dentro de los procesos nicaragüenses. Ha habido un sistema de conteo de repartición de cargo, probablemente pensado con muy buena intención en el sentido de hacer funcionar las instituciones, pero en algunos casos se está viendo que en vez de que las instituciones funcionen y se hagan más robustas, este sistema está paralizando como si le hubiesen puesto candado y no están funcionando. Entonces, a partir de eso, probablemente le están haciendo un daño político.
¿Existen las condiciones para que las elecciones sean transparentes? ¿O es posible que ocurra un fraude electoral? ¿De qué depende?
Yo le diría que si se trabaja de buena fe para investigar seriamente y corregir ahí donde sea necesario, todas las dudas que está presentado la opinión pública, yo creo que se pueden corregir. Probablemente estas acusaciones (del PLC) sean verdad, pero ya no hay tiempo para corregir estos errores en la Costa Atlántica.
¿En el caso de las elecciones nacionales?
Tenemos un plazo más largo y teniendo voluntad política y buena fe, se pueden corregir algunos de esos errores.
Y en relación a un posible fraude electoral, ¿usted cree que existen esas condiciones?
Siempre, en cualquier parte existirán las condiciones para un fraude electoral, por eso los sistemas electorales tienen vigilancia, tienen presencia en las mesas (de votaciones) de los distintos partidos políticos. Lo que yo sí le pudiera decir es que hay una muy buena voluntad de parte de los actores con los que hemos conversado para reforzar estos sistemas de control.
El fenómeno nicaragüense
Sin embargo, por una vía muy dura, muy nicaragüense, en la cual yo no quiero opinar, porque no me corresponde, evidentemente aquí se está dando una lucha por la renovación del poder. La renovación del poder siempre es difícil. En las épocas de las cavernas el poder se renovaba cuando un joven le pegaba un machetazo al viejo y lo mataba, en el mundo moderno, una de las grandes ventajas de la democracia es que la renovación el poder se da lo más civilizadamente posible sin que nos matemos unos a los otros, pero siempre ha sido difícil para la gente dejar el poder y ese es el fenómeno nicaragüense.
El Poder Judicial
A la gente le cuesta dejar el poder y los líderes antiguos cuando hablan y dan la bienvenida a los jóvenes de las nuevas generaciones, cuesta que le den paso a esas generaciones y uno ve en muchos países, y no quiero hablar de Nicaragua, cuando surgen nuevos líderes se les ponen cortapisas, y los procesos de renovación son muy difícil y, sin duda, Nicaragua está pasando por un proceso de renovación que tiene sus particularidades, tiene su forma de ser que son distintas a otro poder. Aquí, por ejemplo, se usa con muchísima facilidad el Poder Judicial para tratar de frenar cambios políticos o generacionales, se siente en este ambiente y eso produce complicaciones en estas luchas de renovación que por sí son difíciles en cualquier parte del mundo.
En el caso de ustedes, pareciera que cuando una persona (candidato) quiere reinterpretar una determinada filosofía política, se aplican cortapisas de tipo judicial y además siente la percepción que el Poder Judicial también está politizado y las decisiones podrían obedecer a ciertos ordenamientos políticos y no a una cierta libertad (jurídica). Todo esto complica las cosas, pareciera que romper ciertos liderazgos, tiene un precio muy alto en Nicaragua, pero yo quisiera decirle con todo lo duro que puede ser, es un proceso de renovación de poder y espero que termine de una manera muy positiva.
Sería un lindo ejemplo que todos los partidos políticos respaldaran las reglas del juego y se despejen las dudas de la opinión pública, vamos adelante en el proceso y renovamos nuestra fe en el Consejo Supremo Electoral.