Nacional

Evo Morales, el FSLN y el efecto dominó


Edwin Sánchez

El general en retiro, Hugo Torres, advirtió que si la dirigencia del FSLN no hace un análisis objetivo y hasta frío de la realidad nacional, y se deja llevar por la pasión tras el ascenso al poder de Evo Morales, la izquierda nicaragüense perdería su gran oportunidad histórica de volver a ser gobierno y terminar de legitimarse en el marco de la democracia electoral.
Consideró que “se debe tener cuidado en no actuar emocionalmente, sino hacer análisis serios, objetivos, para poder ubicar correctamente las contradicciones que se dan en el seno de la sociedad nicaragüense, y de ésta con los Estados Unidos --fundamentalmente-- y con la comunidad internacional”.
Y enfatizó: “Pero sobre todo con EU, para poder diseñar una estrategia que resuelva esas contradicciones a favor de la izquierda, es decir, de la mayoría del pueblo, que tiene únicamente, a mi juicio, en la izquierda la posibilidad de alcanzar cuotas mayores de justicia social, de institucionalidad y de equidad en la repartición de la riqueza que pueda producir”.
El dos veces número uno en los comandos que ejecutaron las principales acciones armadas que aceleraron la caída de la dictadura de Anastasio Somoza --el asalto a la casa de Chema Castillo (1974) y la toma del Palacio Nacional (1978)--, expresó que “la dirigencia del Frente Sandinista como expresión organizada de la izquierda más grande del país --por lo menos izquierda tradicional en los últimos 25 años-- debe tener mucho cuidado en no hacer lecturas equivocadas de los fenómenos de América del Sur, y menos del fenómeno boliviano”.
Analizó que “cada pueblo tiene su propia historia, sus propias contradicciones, rasgos culturales particulares, y me refiero a su clase política y a la población en la forma en que interpreta y participa en la política. En el caso de Nicaragua, su historia reciente es bastante distinta de la historia de los pueblos de América del Sur”.
Como elementos que abonan a su tesis dijo: “Aquí tuvimos una revolución y un enfrentamiento con la potencia más grande de la Tierra durante la era Reagan, que desgastó al país y lo sumió en una situación de extrema dificultad en el tema económico”.
Agregó que en el caso concreto de las candidaturas que hoy se manifiestan por parte del Frente Sandinista --que es la del comandante Daniel Ortega--, hacer una interpretación mecánica del fenómeno Lula, el fenómeno Tabaré, el fenómeno Evo, sería una equivocación política de grandes proporciones, porque ninguno de ellos, antes, había estado en el gobierno.
“Ninguno de ellos tampoco había sido Presidente en las condiciones de un país en guerra, enfrentado a los Estados Unidos. Esto marca radicalmente la diferencia entre el fenómeno nicaragüense y los fenómenos sudamericanos”.
“A pesar de sus méritos…”
Lo que interesa a los Estados Unidos en el caso de Nicaragua es fundamentalmente de orden político, dijo, y esgrimió que “ellos encuentran en la candidatura del comandante Ortega el elemento más fácil de combatir en términos de propaganda, de publicidad en contra del sandinismo y la izquierda”.
“Por desgracia, independientemente de los méritos acumulados por el comandante Ortega, la figura de él concita más fácilmente los demonios del pasado, las cosas más fácilmente explotables en términos propagandísticos como cosas negativas del sandinismo, desde la oligarquía y el gobierno de Estados Unidos.
“Además, el comandante Ortega ha participado en tres elecciones en las cuales no ha podido alcanzar el triunfo. Esto también se convierte en una suerte de síndrome en el caso nicaragüense”.
Planteado así, la izquierda no tendría mucho chance en estas elecciones, a pesar del contagio sudamericano.
“Sin lugar a dudas hay algún grado de contagio como lo llamás, y más aún si ganara López Obrador en México, que está más cercano a nosotros geográficamente y por historia, pero es que eso no es una varita mágica. Cuando digo que hay que tener cuidado de las extrapolaciones mecánicas es creer que por el hecho que ha ganado la izquierda en estos países, debe ganar la izquierda en Nicaragua”.
¿No hay efecto dominó?
“No lo hubo en El Salvador, no ganó el FMLN porque hicieron una lectura equivocada de la coyuntura, y porque escogieron mal sus candidatos, y no pudieron acarrear los votos necesarios para alcanzar el poder; igual cosa podría ocurrir en Nicaragua, porque no es que porque la ola te alcance es que con cualquier candidato vas a ganar.
“La paradoja que encuentro ahora, la oportunidad histórica que no ha tenido el sandinismo en los últimos 16 años para volver a ser gobierno ahora por la vía de los votos y terminar de legitimarse así, en el marco de la democracia participativa, electoral, ante los nicaragüenses y ante los extranjeros, es que esa oportunidad se podría perder por el empecinamiento de una candidatura que, no por méritos personales, sino por circunstancias políticas, vuelve más difícil alcanzar el triunfo.
“El sandinismo podría tener mejores posibilidades con otra candidatura, que si bien no va a dejar de ser atacada por los personeros de la Administración Bush y los sectores más recalcitrantes de la derecha, tendría posibilidades de conquistar ese porcentaje de votos que le ha faltado al FSLN en las últimas tres elecciones, para poder constituirse gobierno”.
¿Está hablando de Herty y Alejandro Martínez Cuenca?
“Creo que Alejandro podía ser una figura con esas posibilidades, goza de mucho consenso, es un prestigiado economista, cuenta con buenos vínculos aquí y fuera del país, con un lenguaje muy serio, muy responsable, y que ama mucho a su país. Hablo de él, en tanto forma parte de la militancia del FSLN. El fenómeno Herty Lewites es aparte del FSLN, no lo valoraron apropiadamente en su momento, las contradicciones llevaron a la ruptura, a la expulsión, y ahora se presenta como un fenómeno independiente en términos orgánicos del Frente Sandinista, aunque reivindicando el ideario sandinista”.
En el caso de Martínez Cuenca, no ha aparecido en el ranking de las encuestas, esto puede ser un handicap.
“Es muy difícil que alguien aparezca ante los ojos de la población si no está presente en los medios de comunicación todos los días, y no lo percibe como un potencial candidato por el tema de que Daniel fue ungido en marzo pasado como candidato oficial, y dos años atrás se había perfilado como candidato por voluntad propia.
“Es por eso difícil que al encuestado se le venga a la memoria una figura como Martínez Cuenca, al que no perciben peleando por unas primarias, aunque la lucha la está dando, aunque parezca un objetivo muy difícil de alcanzar. Si se abriesen las primarias en el FSLN, los resultados de las encuestas serían distintos”.
El subcomandante Marcos dijo que “no estamos volteando a ver a Bolivia ni a Latinoamérica; estamos volteando a ver la historia de nuestro país y a nuestra gente". ¿Ésta sería una formidable recomendación para el FSLN?
“Creo que la Dirección del FSLN debe tener cuidado en no caer en euforias producidas por esta oleada en América Latina, que le hagan perder la razón, la objetividad en el análisis coyuntural nicaragüense. Claro que hay que entusiasmarse con las mismas y hacer las valoraciones pertinentes en lo que esto significaría para las relaciones de Nicaragua con el resto del continente, una vez que el FSLN alcanzara el gobierno”.