Nacional

Dramático reencuentro

T Dos niños muy pequeños salieron con su madre de Nicaragua; una escala en México y ella se instaló como mexicana en EU T Una confesión al morir 30 años después, una búsqueda a través de END, los Cuadra-Oviedo en Canadá, pero al fin las dos familias al teléfono T “Si vos sos mi nietecita, mi amor”, el grito de la abuela en el teléfono de END, una vez más con todo el poder de la información

Desde hace 27 años reside en Los Ángeles, California, creyendo ser tan mexicana como las rancheras de Vicente Fernández, pero hace poco su madre le confesó toda la verdad. Nació en Managua y su padre es Carlos Cuadra, quien fue administrador del Hospital de Masaya en aquel entonces. Eso le cambió la vida a Sandra Carolina Macías en noviembre pasado, y decidió buscar a su familia con ayuda de EL NUEVO DIARIO. Finalmente, ayer, derramó varias lágrimas al escucharlos por teléfono.
Fue breve pero intenso. Eran perfectos desconocidos unidos por el hilo telefónico. De un lado, Sandra de 30 años, desde su centro de trabajo en Estados Unidos, y del otro, su abuela, Narcisa Oviedo, de 87 años, desde las oficinas de EL NUEVO DIARIO. Legítima familia de sangre que no tenía contacto desde hace 30 años. El nervio, el sudor, las lágrimas; no eran para menos, después de tanto tiempo.
“Si vos sos mi nietecita”
“¿Vos sos Sandra? ¿Y cómo se llama el señor que buscás? ¿Dónde vivía, cómo es él? ¿Y tu mamá cómo se llama? ¡Ay, chiquita, si vos sos mi nietecita, mi amor..!”, dijo doña Narcisa, muy sorprendida, al escuchar a la nieta que no abraza desde hace 30 años.
En noviembre pasado, Sandra envió un correo electrónico a EL NUEVO DIARIO relatando toda su historia. Dice que su madre, Josefina Macías, decidió dejar a su padre, Carlos Cuadra, en diciembre de 1977. Ella tenía dos años y su hermano, Carlos Vicente, apenas dos meses de nacido.
La señora partió con los dos niños con rumbo a México para olvidarse de su esposo. Luego esperaba cruzar la frontera hacia Estados Unidos, algo que completó meses después, olvidándose de Nicaragua y del apellido “Cuadra” que les había dado don Carlos.
En Los Ángeles, doña Josefina siempre les dijo a los dos pequeños que ellos eran “mexicanos de cepa”, y entonaba la música de Vicente Fernández para ocultar aquella gran mentira, que sólo tenía fines de protección migratoria. Hasta tuvieron pasaportes e identidades mexicanas, además del sabor a chilaquiles en el hogar.
Confesión ante la muerte
Pero en noviembre de 2005 la señora no pudo más, no quiso llevarse esa mentira a la tumba y contó todo con lujo de detalles, 30 años después. “Vos naciste en Managua y tu papá es Carlos Cuadra, quien era administrador del Hospital San Antonio de Masaya en 1975”, le dijo a Sandra.
Abriendo una caja que guardaba con recelo, la angustiada madre le mostró un recorte del periódico Novedades. Era una fotografía de Sandra, que don Carlos había publicado, cuando la niña celebró su primer año de vida.
“Lo único que sé es que tengo un padre que se llama Carlos Cuadra y el segundo apellido creo que es Oviedo. Mi mamá nos quitó el apellido Cuadra y nos dejó sólo Macías, cuando nos pasó de México a Estados Unidos”, dijo Sandra, al pedir ayuda a EL NUEVO DIARIO para encontrar a su verdadera familia.
Los Cuadra-Oviedo en Canadá
El caso fue publicado en estas mismas páginas en la primera semana de diciembre, cuando inició la búsqueda. Se logró ubicar la vivienda de la familia Cuadra-Oviedo en Masaya, pero ellos no estaban, pues desde hace 20 años residen en Ontario, Canadá.
Sin embargo, ayer aparecieron dos de ellos mostrando el recorte del caso publicado: doña Narcisa Oviedo y su hija María Leonor Cuadra. La abuela paterna y la tía de Sandra, respectivamente. Ellas dijeron que estaban de visita en el país, junto a don Carlos, quien se había quedado en casa, y querían más información de Sandra.
El contacto se hizo de inmediato, el sudor y temblor de las manos también, pues al subir las gradas ya las esperaba Sandra en el teléfono. Eran tragos amargos y gruesos, y la mirada se perdía en el cielo raso, tratando de reconstruir el rostro de aquella nieta y sobrina a la que no ven desde hace 30 años.
Su papá las buscó
Muy emocionada, doña Narcisa dijo que ella cuidó de su nieta hasta la edad de tres años, y que perdieron contacto cuando los familiares de Josefina los trasladaron a Los Ángeles. “Yo le platiqué a Sandra que su papá las buscó y nadie le dio razón de ellas, y después de tanto tiempo decidió rehacer su vida y que tiene dos hermanas más”, señaló.
La historia luego se trasladó a la casa donde están residiendo en Managua, donde las esperaba ansioso don Carlos, quien se mostró entusiasmado, pues se confirmó que era su hija y que tendría contacto con ella, algo que logrará hoy por la tarde en las mismas oficinas de EL NUEVO DIARIO.