Nacional

Entre “cambalache” y “oíme bien, Satanás”

* De opulento hombre de negocios pasó a pastorear a sitios marginales * El eslogan de su empresa era: “Al mundo le falta un tornillo”

Edwin Sánchez

La primera visita del predicador internacional Carlos Annacondia a Nicaragua será inusual: no escogió Managua ni una multitud que llenara el Estadio. Prefirió ir directamente a la Plaza Central de Moyogalpa.
Líder del Ministerio Mensaje de Salvación, el evangelista argentino antes de convertirse en pastor fue un próspero hombre de negocios, y fundó una distribuidora de bulones, arandelas y tornillos, con el eslogan: "Al mundo le falta un tornillo”. Tras su conversión el 19 de mayo de 1979, empezó a predicar la palabra en sitios marginales.
En Managua, Zamir Salinas, quien participa en el equipo que atenderá a Annacondia, dijo que el norteamericano Clark Furley contribuyó a que el evangelista visitara Nicaragua, pero debieron pasar dos años para que al fin aceptara la invitación.
El sudamericano es un irreductible creyente de que “estamos viviendo el tiempo del profeta Joel: ‘los postreros días, dice Dios, derramaré mi espíritu sobre toda carne...’”.
Incluso, en su testimonio afirma que tras una populosa cruzada, escuchó una voz: “Mira las paredes". Yo veía las paredes, pero no veía nada, hasta que de pronto siento que alguien me dice: "Estas paredes están cansadas de oír mi Palabra. El Evangelio. Es necesario sacar el púlpito a la calle para ganar a los perdidos".
Zamir dijo que el ministerio de Annacondia es muy especial, en comparación con otros predicadores latinoamericanos. Se trata, indicó, de un ministerio de liberación espiritual. En el libro “Escucha Satanás”, el argentino sostiene que cuando dice: “Satanás, te ordeno en el nombre de Jesús sueltes a esta persona, ésta comienza a convulsionar, y se ha comprobado algo profundo en su corazón, y es la falta de perdón: a una madre, un padre o alguien que le causó mucho daño”.
Salinas dijo que “el Ministerio es especial porque en sus cruzadas pasan cosas increíbles, sobrenaturales. El año pasado, cuando estuvo en Costa Rica, lo querían hasta echar preso; la campaña fue en el Estadio Nacional. Llegaron personas en sillas de ruedas y hubo una cantidad increíble que fue sanada, dejaron sillas y muletas. Entonces lo acusaron de brujo”.
“Las que Dios quiera”
En el libro referido, Annacondia refiere que la gran mayoría de personas que llega a las cruzadas, esperando ser sanadas, no se curan, pero un porcentaje sí. No es que si llegaron mil, las mil fueron sanadas, sino que fueran sanadas las que Dios quiso sanar. El objetivo es que Ometepe reciba la Palabra, sostuvo Zamir.
De acuerdo con el miembro del equipo de la cruzada en Moyogalpa, la esposa del señor Furley sintió en un sueño la necesidad de que un predicador viniera a Nicaragua. Estando en Argentina, posteriormente, y al verlo en una cruzada, ella le dijo al norteamericano que Carlos Annacondia era el hombre del sueño. “Debes invitarlo a Nicaragua”, le dijo a su esposo.
Pasaron dos años, y el predicador nunca les dijo ni sí ni no, hasta que recientemente le preguntaron si deseaba estar en Ometepe. “Está bien” --dijo--, ¿sabe por qué?, porque Dios me ha llamado a predicar a los pobres, no me ha llamado a estar en grandes estadios”.
El argentino sólo agregó: “Yo no necesito ir a grandes estadios, no me importa si son 50, 500 ó 50 mil. Eso sí, no me digan que estarán 50 mil y al final sólo lleguen 500”.
Los días de cruzada serán 26, 27 y 28 de enero, en la Plaza Central de Moyogalpa.